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Investigación ocular / Ojo seco / 2017

Investigación sobre el ojo seco en 2017: 32 estudios destacados en humanos

Se estudiaron con más detalle la prevalencia en Estados Unidos, el dolor en el ojo seco, la enfermedad de las glándulas, los nuevos tratamientos y los límites de las pruebas clínicas habituales.

Ojo con una delicada representación de los nervios corneales y artículos científicos

El panorama de 2017

Destacan tres temas:

  • Una gran encuesta estadounidense estimó el ojo seco diagnosticado en el 6,8 % de los adultos, con tasas más altas en personas mayores y en mujeres.
  • Los estudios aleatorizados probaron la ciclosporina, la luz pulsada intensa, la estimulación lagrimal, la humidificación y otros enfoques, a menudo con un seguimiento breve o con muestras pequeñas.
  • Los estudios sobre nervios, inmunidad y óptica ayudaron a explicar por qué el dolor y las molestias visuales no siempre concuerdan con las mediciones lagrimales habituales.

Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.

Qué muestra la investigación

Los estudios de 2017 hicieron más concreta la imagen del ojo seco como una afección frecuente y variada: millones de adultos estadounidenses declararon un diagnóstico, pero los síntomas y los signos clínicos seguían sin coincidir en muchos pacientes. Los grandes ensayos enmascarados con fármacos mostraron resultados distintos: la ciclosporina mejoró la tinción sin una mejoría media clara del malestar, mientras que el lifitegrast mejoró una puntuación de sequedad ocular, pero no una medida independiente de malestar.

Tratamientos e intervenciones prácticas

El diseño de los ensayos varía mucho en este apartado, desde grandes comparaciones enmascaradas hasta pequeños estudios de prueba de concepto. Un cambio respecto al inicio, por sí solo, es una prueba más débil que una diferencia frente a un control bien emparejado.

  1. Emulsión de ciclosporina frente a su vehículo

    El ensayo multicéntrico con doble enmascaramiento SICCANOVE aleatorizó a unas 490 personas con ojo seco de moderado a grave a una emulsión catiónica de ciclosporina al 0,1 % o a su vehículo durante seis meses. La tinción corneal mejoró más con la ciclosporina, pero el malestar ocular medio, uno de los dos criterios principales, mejoró de forma similar en ambos grupos. Un resultado favorable obtenido a posteriori en un subgrupo grave debe interpretarse con cautela.

  2. Seguimiento a un año de la ciclosporina en la queratitis grave

    Un informe del ensayo SANSIKA siguió a 177 personas que lo habían completado durante seis meses más tras la comparación enmascarada, periodo en el que todas recibieron la emulsión de ciclosporina al 0,1 %. La tinción, los marcadores inflamatorios y los síntomas referidos mejoraron a lo largo del año, y no apareció ninguna señal de seguridad inesperada. Como la extensión no tenía un grupo sin tratar, las mejorías posteriores no pueden atribuirse únicamente a la continuación de la ciclosporina.

  3. Luz pulsada intensa e inflamación lagrimal

    Una comparación aleatorizada con doble enmascaramiento estudió tres sesiones de luz pulsada intensa para la disfunción de las glándulas de Meibomio frente a una exposición simulada. La IL-17A y la IL-6 lagrimales descendieron más con el tratamiento activo, y la prostaglandina E2 difirió en la semana 12; varios cambios de los marcadores se correspondían con las medidas de la superficie ocular. Esto respalda un efecto biológico con la pauta probada, aunque los biomarcadores por sí solos no establecen un alivio duradero de los síntomas.

  4. Colirio de alcano semifluorado en el ojo seco de origen glandular

    Un estudio observacional prospectivo y multicéntrico administró colirio de perfluorohexiloctano a 72 pacientes con enfermedad de las glándulas de Meibomio durante seis a ocho semanas; 61 completaron el tratamiento según lo indicado. La ruptura lagrimal, la tinción, la expresibilidad de las glándulas y los síntomas mejoraron respecto al inicio. La ausencia de un grupo de comparación deja sin resolver el papel del efecto placebo, de los cuidados simultáneos y de la variación natural.

  5. Omega-3 e imagen de los nervios corneales: un subgrupo piloto

    Los investigadores obtuvieron imágenes de los nervios corneales de solo 12 participantes de un ensayo aleatorizado más amplio con omega-3; ocho recibían el suplemento y cuatro, placebo. Varias medidas nerviosas, de síntomas y de osmolaridad favorecieron al omega-3 al cabo de 90 días. Con solo cuatro controles y múltiples resultados, se trata de una prueba exploratoria y no de una estimación fiable del beneficio del tratamiento.

  6. Un agonista del receptor del frío para las molestias

    Tras las pruebas de laboratorio, los investigadores probaron un agonista tópico de TRPM8 en 30 personas con ojo seco leve y estudiaron después dos semanas de aplicación repetida en 20. La sensación de frescor y la secreción lagrimal aumentaron, y los cuestionarios de molestias mejoraron sin que se refiriera irritación. Estas pequeñas pruebas iniciales en humanos respaldan seguir investigando; no establecen la eficacia en la práctica clínica habitual.

  7. Quitosano-N-acetilcisteína y grosor de la película lagrimal

    Un estudio controlado con doble enmascaramiento comparó primero una sola gota de quitosano-N-acetilcisteína con suero salino en el ojo contralateral en 21 pacientes, y después exploró el uso una o dos veces al día durante cinco días en 17. La tomografía de coherencia óptica mostró una película lagrimal más gruesa tras la aplicación del producto activo. Este resultado fisiológico y el seguimiento muy breve todavía no permiten establecer un beneficio duradero en los síntomas ni en la superficie.

  8. Un humidificador de sobremesa durante el trabajo con ordenador

    En un estudio cruzado, aleatorizado y enmascarado, 44 usuarios de ordenador trabajaron durante una hora con y sin un humidificador de sobremesa en días distintos. Un aumento modesto de la humedad se acompañó de una ruptura lagrimal no invasiva más larga y de más respuestas de comodidad, mientras que el grado de la capa lipídica y la altura del menisco lagrimal no difirieron. El ensayo pone a prueba una exposición breve durante el trabajo con pantallas, no el tratamiento de un ojo seco persistente.

  9. Miel de manuka añadida a los cuidados glandulares habituales

    Un ensayo aleatorizado abierto asignó a 114 personas con ojo seco evaporativo de origen glandular, de moderado a avanzado, a los cuidados habituales solos o a los cuidados habituales más una de dos formulaciones de miel de manuka. Todos los grupos mejoraron en varias medidas; algunos resultados de tinción y glandulares favorecieron a la miel. El carácter abierto, los múltiples criterios de valoración y una evaluación breve, a las ocho semanas, limitan la certeza sobre el beneficio añadido.

  10. Suplementos de jalea real en un pequeño ensayo con placebo

    Cuarenta y tres adultos con síntomas de ojo seco fueron aleatorizados, con doble enmascaramiento, a jalea real por vía oral o a placebo durante ocho semanas. La secreción lagrimal aumentó con la jalea real, sobre todo en quienes tenían valores iniciales de Schirmer más bajos; la publicación describía además experimentos independientes en animales. La pequeña muestra clínica y la corta duración no justifican considerar el suplemento un tratamiento establecido del ojo seco.

  11. Estimulación intranasal y células caliciformes de la conjuntiva

    Un experimento cruzado, aleatorizado y con doble enmascaramiento comparó la neuroestimulación intranasal para producir lágrima con una estimulación simulada en 15 personas, diez con ojo seco y cinco controles. La citología de impresión mostró más desgranulación de las células caliciformes conjuntivales tras la estimulación activa. La respuesta es prometedora como mecanismo, pero el estudio fue demasiado pequeño y breve para mostrar un alivio clínico sostenido.

  12. Lifitegrast para la sequedad ocular en el ensayo OPUS-3

    OPUS-3 aleatorizó, con doble enmascaramiento, a 711 adultos a lifitegrast al 5 % dos veces al día o a placebo durante 12 semanas. La valoración de la sequedad ocular mejoró más con el lifitegrast el día 14 y en la evaluación principal del día 84, mientras que una puntuación independiente de malestar ocular no difirió de forma significativa. El resultado respalda un beneficio en un síntoma concreto, no una mejoría en todas las medidas de síntomas.

A quién afectaba el ojo seco y cómo se vivía

Las grandes encuestas aportan la magnitud, mientras que las muestras clínicas más pequeñas revelan los efectos sobre el trabajo, el dolor y otras enfermedades. Sus poblaciones y sus definiciones de la enfermedad difieren de forma considerable.

  1. Ojo seco diagnosticado en los adultos de Estados Unidos

    A partir de 75 000 respuestas a una encuesta de salud estadounidense, los investigadores calcularon que el 6,8 % de los adultos, unos 16,4 millones de personas, tenía ojo seco diagnosticado. Las estimaciones aumentaban con la edad y eran más altas en las mujeres que en los hombres. Como la encuesta preguntaba por un diagnóstico previo, no cuenta a todas las personas con síntomas ni confirma cada diagnóstico mediante exploración.

  2. Síntomas de ojo seco en una muestra de Arabia Saudí

    Una encuesta polietápica a 1858 adultos que acudían a centros de atención primaria de Al-Ahsa estimó los síntomas frecuentes de ojo seco en el 32,1 % tras el ajuste por edad. El sexo femenino, la mayor edad, el tabaquismo y la diabetes se asociaron con los síntomas. Esta estimación regional basada en síntomas no es directamente comparable con la prevalencia de enfermedad diagnosticada en Estados Unidos y no permite identificar causas.

  3. Síntomas oculares durante la jornada de oficina

    Dos encuestas por internet en tres oficinas recibieron 505 y 213 respuestas. Las molestias relacionadas con el ojo seco eran más frecuentes en el trabajo que en casa, y muchos encuestados refirieron cierta interferencia con su trabajo diario. Las respuestas autoseleccionadas y la ausencia de exploración clínica limitan las estimaciones de la prevalencia de la enfermedad y del efecto de cualquier condición concreta de la oficina.

  4. Metabolitos séricos y síntomas de ojo seco

    Un análisis metabolómico en 2819 participantes de TwinsUK contrastó 222 metabolitos séricos conocidos con el ojo seco definido por cuestionario. Unos valores más bajos de sulfato de androsterona y de sulfato de epiandrosterona mostraron asociaciones sólidas tras la corrección, sobre todo con los síntomas. Este hallazgo observacional es interesante desde el punto de vista biológico, pero no muestra que modificar los niveles de andrógenos prevenga o trate el ojo seco.

  5. Cómo influyen las definiciones de la enfermedad glandular en la prevalencia

    Un estudio clínico japonés examinó a 510 adultos de 50 años o más que tenían programada una cirugía de cataratas. Con una definición que exigía tanto alteraciones del borde palpebral como orificios glandulares obstruidos, el 47,5 % cumplía los criterios de disfunción de las glándulas de Meibomio y el 18,0 % tenía enfermedad sintomática. Esta población quirúrgica seleccionada y la definición elegida condicionan la estimación.

  6. Ojo seco y satisfacción tras la cirugía de cataratas

    Los investigadores compararon a 27 pacientes satisfechos y 27 insatisfechos dos meses después de una cirugía de cataratas sin complicaciones. La agudeza visual y la mayoría de los signos de ojo seco eran similares, pero los pacientes insatisfechos referían peores síntomas de ojo seco, peor función visual y más ansiedad por la salud. Esta pequeña comparación transversal no permite determinar qué factor causó la insatisfacción.

  7. La intensidad del dolor no se corresponde con todos los signos de la superficie

    Entre 84 pacientes con ojo seco atendidos en consulta, el dolor ocular era frecuente y se correlacionaba con las puntuaciones de los cuestionarios de síntomas. La intensidad del dolor no se correlacionó con claridad con la ruptura lagrimal ni con la tinción corneal, y el uso de antidepresivos se asoció con más dolor en el análisis ajustado. El uso de medicamentos puede ser un indicador de otras afecciones; este estudio no puede establecer su papel causal.

  8. Diabetes tipo 2 y cambios en la superficie ocular

    Un estudio indio de casos y controles comparó a 53 personas con diabetes tipo 2 con 30 controles sanos. El grupo con diabetes tenía menor producción y estabilidad de la lágrima, más tinción y signos citológicos de pérdida de células caliciformes. Esta comparación observacional, del tamaño de una muestra de consulta, respalda un estudio más detenido de la superficie ocular en la diabetes, pero no puede separar la diabetes de todas las diferencias de salud relacionadas.

  9. ¿Qué pacientes seguían con síntomas intensos un año después?

    Un estudio prospectivo siguió durante un año a 120 veteranos estadounidenses con síntomas de ojo seco. Cerca de tres cuartas partes de quienes tenían síntomas intensos al inicio seguían en esa categoría, y las medidas iniciales de dolor, sueño y salud mental se asociaron con la intensidad posterior de los síntomas. La muestra de veteranos, en su mayoría hombres, y el diseño observacional limitan la generalización y no pueden mostrar que esos factores causaran el ojo seco persistente.

Pruebas clínicas, nervios e inflamación

Estos estudios investigan piezas concretas del cuadro del ojo seco. Sus mediciones añaden un contexto útil, pero ninguna sustituye a una evaluación conjunta de los síntomas, los párpados, la película lagrimal y la superficie ocular.

  1. Patrones de ruptura lagrimal con fluoresceína

    Un estudio transversal clasificó los patrones de ruptura lagrimal de 106 pacientes con ojo seco y comparó los síntomas, el menisco lagrimal, el aspecto de la capa lipídica, la tinción y los resultados de Schirmer. Varias medidas diferían entre los cinco grupos de patrones, lo que apunta a que el aspecto de la ruptura puede reflejar problemas distintos de la película lagrimal. La clasificación propuesta necesita validación entre examinadores y en pacientes independientes.

  2. Nervios corneales y células inmunitarias al microscopio

    Las imágenes confocales compararon ojos con ojo seco por Sjögren, con ojo seco no asociado a Sjögren y de controles sanos. La densidad de los nervios corneales era la más baja y la de células dendríticas la más alta en el grupo de Sjögren, junto con una mayor tortuosidad nerviosa en los grupos con enfermedad. Esta comparación relativamente pequeña muestra asociaciones estructurales, no si aparecieron antes los cambios nerviosos o los inmunitarios.

  3. Dolor persistente tras la anestesia de la superficie

    Un estudio transversal con 224 veteranos con síntomas de ojo seco utilizó anestesia tópica y pruebas de sensibilidad al dolor en la frente y el antebrazo. Las personas cuyo dolor ocular persistía tras la anestesia referían más síntomas de tipo neuropático y mayor sensibilidad fuera del ojo, mientras que la mayoría de los signos lagrimales no difería. La muestra de consulta, predominantemente masculina, limita la generalización.

  4. El volumen de fluoresceína modifica las lecturas de la ruptura lagrimal

    En un estudio prospectivo y cruzado de medición con 41 adultos, la fluoresceína en el volumen convencional dio tiempos de ruptura lagrimal más cortos que una dosis mínima de fluoresceína o que la medición no invasiva. Los resultados con la dosis mínima y con el método no invasivo fueron similares. El hallazgo muestra que el propio método de la prueba puede influir en un signo de ojo seco y aboga por mantener una técnica uniforme al seguir a los pacientes.

  5. Citocinas lagrimales en pacientes con depresión

    Los investigadores compararon las lágrimas de 32 pacientes tratados por depresión con las de 34 controles. La IL-6, la IL-17 y el TNF-alfa eran más altos en el grupo con depresión; la IL-17 y el TNF-alfa se correspondían con las medidas de gravedad del ojo seco. La depresión, su tratamiento y otras diferencias podrían contribuir cada una por su parte, de modo que el estudio no puede identificar un único mecanismo.

  6. Por qué la tinción corneal central importa para la visión

    Una comparación de la función visual incluyó a 52 pacientes con ojo seco y 20 controles, todos con una agudeza corregida estándar mejor que 20/20. Los pacientes con ojo seco y tinción punteada central tenían menor sensibilidad al contraste que los que no presentaban tinción central, aunque la agudeza ordinaria seguía siendo buena. Este resultado transversal ayuda a explicar las molestias visuales, pero no muestra que tratar la tinción restablezca el contraste.

  7. El HLA-DR como marcador de inflamación de la superficie

    Un análisis reunió los datos iniciales de tres estudios con 311 pacientes con ojo seco de moderado a grave. El HLA-DR conjuntival se correlacionó de forma modesta con la tinción corneal y más débilmente con los síntomas y las pruebas lagrimales; en dos estudios descendió con la ciclosporina frente al vehículo. Estas correlaciones respaldan el uso del marcador en investigación, no un diagnóstico clínico por sí solo.

  8. Gradación de la tinción corneal asistida por ordenador

    Los clínicos puntuaron fotografías de tinción corneal con una escala convencional o con un índice asistido por ordenador. La concordancia entre observadores fue mayor con el índice, y los dos sistemas situaron muchas imágenes en intervalos de gravedad distintos. Como la comparación utilizó fotografías de epiteliopatía y no resultados en pacientes, la mejor concordancia numérica todavía necesita validación clínica.

  9. Patrones distintos de linfocitos T conjuntivales en el ojo seco

    Mediante citología de impresión y citometría de flujo, los investigadores identificaron subgrupos de linfocitos T residentes y circulantes en la conjuntiva humana. Los pacientes con ojo seco se agruparon en dos patrones inmunitarios asociados con el enrojecimiento o con una ruptura lagrimal más corta. El análisis observacional apunta a una diversidad biológica, pero todavía no define una prueba validada ni un tratamiento específico para cada subtipo.

  10. Bacterias y disfunción de las glándulas de Meibomio

    Los cultivos de 201 pacientes con disfunción glandular y 84 controles emparejados hallaron más muestras aerobias y anaerobias positivas en el grupo con enfermedad, tanto en los orificios glandulares como en la conjuntiva. El hallazgo es una asociación: las bacterias oculares habituales también estaban presentes en los controles, y los resultados de un cultivo no establecen por sí solos una infección ni la necesidad de antibióticos.

  11. Nervios corneales y sustancia P lagrimal en la diabetes

    Una pequeña comparación transversal de nueve personas con diabetes y 17 controles halló menor densidad de los nervios corneales y menos sustancia P lagrimal en la diabetes, y ambas medidas se correlacionaban en el conjunto de los participantes. Esto apunta a un posible marcador lagrimal relacionado con los nervios, pero la muestra de 26 personas es demasiado pequeña para establecer un umbral diagnóstico útil.