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Investigación ocular / Ojo seco / 2018

Investigación sobre el ojo seco en 2018: 33 estudios destacados en humanos

El gran ensayo DREAM puso en cuestión el uso habitual de omega-3 en dosis altas para el ojo seco. Ensayos más pequeños probaron el tratamiento con luz en los párpados, los lubricantes, los procedimientos sobre las glándulas y la atención relacionada con el Sjögren, mientras que los estudios poblacionales y de diagnóstico examinaron el parpadeo, la inflamación y los límites de pruebas ya conocidas.

Cápsulas de omega-3 junto a un ojo y una lente con película lagrimal

El panorama de 2018

Destacan tres temas:

  • En el ensayo DREAM, con 535 personas, los suplementos de omega-3 no mejoraron los síntomas ni los signos medidos más que el placebo a lo largo de un año.
  • Un ensayo de tratamiento con luz en los párpados, controlado con tratamiento simulado, mejoró la secreción glandular y el tiempo de ruptura lagrimal, pero la mejoría de los síntomas no superó con claridad la del ojo de control.
  • Los estudios de diagnóstico mostraron que los resultados dependen de los criterios elegidos y que las medidas sencillas, como el intervalo entre parpadeos y el tiempo de ruptura lagrimal, tienen una exactitud limitada por sí solas.

Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.

Qué muestra la investigación

El resultado más sólido de 2018 fue el del ensayo DREAM, de un año de duración: el omega-3 en dosis altas no superó al placebo. Los ensayos más pequeños ofrecieron señales más específicas, a menudo en las mediciones lagrimales o glandulares y no tanto en los síntomas del paciente en su conjunto. Los nuevos enfoques diagnósticos y los estudios sobre exposiciones añadieron un contexto útil, pero sus resultados dependían mucho de cómo se definía el ojo seco y de a quién incluían los investigadores.

Tratamientos y ensayos clínicos

El ensayo de mayor tamaño probó un suplemento oral durante un año completo. La mayoría de las demás intervenciones fueron más breves, más pequeñas o se centraron en una causa concreta de la sequedad ocular.

  1. DREAM no halló un beneficio añadido del omega-3 en dosis altas en el ojo seco

    El ensayo multicéntrico DREAM aleatorizó a 535 personas con ojo seco de moderado a grave a 3000 mg diarios de ácidos grasos omega-3 de pescado o a un placebo de aceite de oliva durante un año. Las puntuaciones de síntomas mejoraron en ambos grupos, pero la diferencia entre ellos no fue estadísticamente significativa, y la tinción, la ruptura lagrimal y la prueba de Schirmer tampoco mostraron una ventaja clara. Los hallazgos se aplican a esta dosis y a este comparador en la población incluida, no a todas las dietas o pautas de suplementos posibles.

  2. La luz pulsada intensa en los párpados mejoró la secreción glandular, con resultados dispares en los síntomas

    En un ensayo controlado con tratamiento simulado y comparación entre los dos ojos, con 44 personas con disfunción de las glándulas de Meibomio, un ojo recibió tres sesiones de luz pulsada intensa aplicada directamente sobre el párpado y el otro, un tratamiento simulado; en ambos ojos se hizo además expresión glandular y se usaron lágrimas artificiales. Los ojos tratados mejoraron más en la secreción meibomiana y en el tiempo de ruptura lagrimal, pero los cambios en los síntomas y en la tinción corneal no difirieron con claridad entre los ojos. La comparación entre los dos ojos de una misma persona y las valoraciones compartidas de los síntomas limitan las conclusiones sobre el alivio para el paciente en su conjunto.

  3. Un programa de estilo de vida alivió los síntomas declarados en un pequeño ensayo con oficinistas

    Cuarenta y un oficinistas japoneses con ojo seco definido o probable fueron aleatorizados a un programa de dos meses con consejos sobre alimentación, ejercicio y pensamiento positivo o a un grupo de control; 36 completaron el seguimiento. Los síntomas mejoraron dentro del grupo de intervención, pero la tinción, la ruptura lagrimal y los resultados de Schirmer no difirieron de forma significativa entre los grupos. Este estudio pequeño no permite saber qué parte del programa combinado ayudó ni si el efecto se mantiene.

  4. El diquafosol y las lágrimas artificiales ayudaron por igual en el ojo seco con tiempo de ruptura corto

    Un estudio aleatorizado de cinco semanas asignó a 27 personas con ojo seco de tipo tiempo de ruptura lagrimal corto a diquafosol o a lágrimas artificiales sin conservantes. Ambos grupos refirieron menos molestias y menor sensibilidad al dolor; el diquafosol aumentó la altura del menisco lagrimal además del tiempo de ruptura, mientras que las lágrimas artificiales mejoraron el tiempo de ruptura. Este ensayo diminuto y limitado a un subtipo no establece una ventaja general del diquafosol en los síntomas.

  5. El lubricante en pauta fija no alcanzó su objetivo principal de tinción

    Un ensayo multicéntrico aleatorizado comparó, en 97 personas con ojo seco, una lágrima artificial de polietilenglicol y propilenglicol aplicada cuatro veces al día con su uso a demanda. El día 28, la pauta regular no fue superior en el criterio fijado de antemano, la tinción total de la superficie, aunque una puntuación secundaria sobre las molestias por los síntomas le fue favorable. El resultado se refiere a un solo producto y a un periodo de tratamiento breve, y el hallazgo sobre los síntomas debe leerse como secundario.

  6. Tres lubricantes mejoraron los síntomas; las diferencias en los biomarcadores fueron exploratorias

    Dieciocho personas con ojo seco usaron tres fórmulas lubricantes en orden cruzado aleatorizado, y tras cuatro semanas de cada tratamiento se midieron la fisiología lagrimal y las proteínas inflamatorias. Las tres mejoraron los síntomas y la estabilidad lagrimal no invasiva; una fórmula con carboximetilcelulosa, glicerina y aceite de ricino mostró la mayor reducción de varios de los marcadores inflamatorios medidos. Este pequeño ensayo cruzado no mostró una diferencia equivalente en la evaporación ni en la osmolaridad lagrimal, y su patrón de biomarcadores necesita confirmación.

  7. La pilocarpina oral aumentó el flujo lagrimal en el síndrome de Sjögren

    Un ensayo aleatorizado con doble enmascaramiento asignó a 72 personas con síndrome de Sjögren a pilocarpina oral o a un comparador de saliva artificial por vía oral durante 12 semanas. La pilocarpina produjo un mayor flujo lagrimal y salival y mejores valoraciones globales de la sequedad; entre los efectos adversos notificados figuraban las náuseas y el exceso de saliva. Como el comparador estaba dirigido a la sequedad de boca y el ensayo fue breve, no establece un beneficio ocular a más largo plazo frente a otros tratamientos oculares.

  8. Los tapones lagrimales mejoraron los signos de la superficie ocular en usuarios de colirios para el glaucoma

    En un ensayo aleatorizado con comparación entre los dos ojos, 48 pacientes con síntomas mientras usaban colirios de prostaglandinas para el glaucoma recibieron un tapón en el punto lagrimal inferior de un ojo y ninguno en el otro. A las seis semanas, los ojos con tapón tenían un tiempo de ruptura lagrimal más largo, menos tinción y una osmolaridad lagrimal más baja; algunos tapones se salieron y algunos ojos presentaron más lagrimeo. Este estudio breve se refiere a una enfermedad de la superficie ocular relacionada con el tratamiento, y las valoraciones de síntomas de la persona en su conjunto no pueden atribuirse con precisión a un ojo.

  9. Un dispositivo de expresión glandular mejoró las medidas de la disfunción meibomiana durante un mes

    Setenta pacientes con disfunción de las glándulas de Meibomio fueron aleatorizados a un dispositivo mecánico para exprimir las glándulas o a un grupo de control, y 65 completaron el seguimiento. Al cabo de un mes, los síntomas, el tiempo de ruptura lagrimal, la tinción y las medidas del meibum habían mejorado más en el grupo tratado; durante el procedimiento se refirieron dolor o molestias leves. El ensayo fue breve y no estableció cuánto duran las mejorías.

  10. La ciclosporina antes del trasplante mostró un beneficio en un subgrupo con ojo seco

    Un estudio aleatorizado inició la ciclosporina tópica antes de un trasplante alogénico de células madre y la mantuvo después, y comparó los resultados con los obtenidos sin tratamiento previo en 58 pacientes que completaron tres meses. Entre los pacientes que ya tenían una producción lagrimal baja y un tiempo de ruptura corto antes del trasplante, el grupo tratado obtuvo después mejores resultados en las pruebas lagrimales correspondientes. Este hallazgo de un subgrupo no demuestra que se prevenga la enfermedad ocular de injerto contra huésped en todos los receptores de un trasplante.

  11. Pulsación térmica para usuarios de lentes de contacto con enfermedad glandular

    Un estudio aleatorizado abierto asignó a 55 usuarios de lentes de contacto blandas con disfunción de las glándulas de Meibomio a un tratamiento de pulsación térmica o a no recibir tratamiento inmediato. La secreción glandular, las puntuaciones de síntomas y el tiempo de uso cómodo de las lentes mejoraron más en el grupo tratado a lo largo de tres meses. La ausencia de un procedimiento simulado y el breve seguimiento hacen inciertas la magnitud y la duración del beneficio.

  12. Comparación de dos fórmulas lubricantes durante seis semanas

    Un ensayo con doble enmascaramiento aleatorizó a 99 pacientes a un lubricante de hidroxipropil guar y ácido hialurónico o a hialuronato sódico durante 42 días. La combinación superó la prueba de no inferioridad fijada de antemano para la tinción ocular total, pero no mejoró con claridad la ruptura lagrimal más que el colirio de comparación. La no inferioridad en un solo signo no establece que las fórmulas sean igual de útiles para todos los pacientes ni con un uso más prolongado.

  13. Ingredientes añadidos al lubricante tras el LASIK

    En 14 centros, 148 personas que iban a operarse con LASIK fueron aleatorizadas, con doble enmascaramiento, a un colirio de carboximetilcelulosa y ácido hialurónico con varios ingredientes más o a carboximetilcelulosa sola durante 90 días. Las puntuaciones de síntomas de ojo seco mejoraron en ambos grupos, sin diferencia significativa entre ellos el día 90; las medidas lagrimales y de tinción también fueron similares. Los participantes tenían como mucho un ojo seco leve antes de la operación, de modo que el ensayo no responde a si los ingredientes añadidos ayudan a quienes tienen una enfermedad grave ya establecida.

Cirugía, parpadeo y experiencia de los pacientes

Las cohortes quirúrgicas prospectivas y los estudios con pacientes describieron la persistencia de los síntomas, la forma de parpadear y los resultados que las personas con ojo seco más desean que midan los investigadores.

  1. Los hallazgos lagrimales y glandulares tempranos se asociaron con síntomas persistentes tras la cirugía de cataratas

    Una cohorte prospectiva de un solo centro siguió a 116 pacientes de cataratas, de los que 96 completaron las evaluaciones de ojo seco hasta los tres meses. Treinta y uno de los pacientes seguidos mantenían puntuaciones de síntomas elevadas a los tres meses; unos síntomas iniciales peores y determinados hallazgos lagrimales y glandulares al mes se asociaron con esa persistencia. Estas asociaciones proceden de una sola cohorte quirúrgica y no establecen una regla de predicción validada de forma independiente.

  2. El parpadeo incompleto se acompañó de más ojo seco y más pérdida glandular

    Los investigadores compararon, en una única exploración ocular, a 77 personas con parpadeos incompletos visibles con 77 personas emparejadas que no los presentaban. El grupo con parpadeo incompleto cumplía con más frecuencia los criterios de ojo seco, refería más síntomas y tenía más pérdida de glándulas de Meibomio; la frecuencia de parpadeo por sí sola no se relacionó con los hallazgos de superficie medidos. La comparación transversal no puede mostrar si el parpadeo incompleto causó los cambios glandulares y lagrimales.

  3. Las puntuaciones de síntomas diferían según el sexo incluso con signos clínicos de intensidad similar

    Un análisis transversal de 755 pacientes de una cohorte neerlandesa de síndrome seco comparó a mujeres y hombres dentro de estratos definidos por los signos de ojo seco. Las mujeres referían más síntomas en los grupos con signos leves y moderados, mientras que la diferencia se reducía en el grupo con signos graves; además, los síntomas y los signos se correlacionaban menos en las mujeres. Las diferencias en la derivación y en la forma de referir los síntomas pueden contribuir, de modo que el estudio no aísla una causa biológica.

  4. El ojo seco por Sjögren incluía también disfunción de las glándulas de Meibomio

    Los investigadores compararon a mujeres con síndrome de Sjögren primario o secundario, a un grupo independiente con disfunción de las glándulas de Meibomio y a controles mediante exploraciones oculares y cuestionarios de ojo seco. Los grupos con Sjögren tenían más orificios glandulares obstruidos y un meibum de peor calidad, lo que concuerda con un componente evaporativo junto al déficit acuoso de lágrima. Estos grupos transversales seleccionados no permiten determinar con qué frecuencia se da esa combinación en todos los pacientes con Sjögren.

  5. Las pruebas lagrimales anómalas eran frecuentes antes de la evaluación de cataratas

    Dos consultas de Estados Unidos evaluaron de forma prospectiva a 120 pacientes que acudían para una cirugía de cataratas mediante osmolaridad lagrimal, MMP-9, exploración de la superficie y cuestionarios de síntomas. El 80 % tenía al menos una prueba lagrimal anómala, incluidos muchos que no referían síntomas. La definición amplia, basada en pruebas, y la selección de candidatos a cirugía hacen que esto no sea una estimación de la prevalencia poblacional ni una prueba de que todo resultado positivo necesite tratamiento.

  6. Los pacientes dieron prioridad al dolor y al impacto diario en la investigación sobre el ojo seco

    Una encuesta por internet en dos rondas pidió a 420 personas con ojo seco de 15 países que ordenaran por importancia preguntas y resultados de investigación. El ardor, las molestias y el dolor ocular ocuparon los primeros puestos, mientras que varios de los resultados priorizados por los pacientes aparecían pocas veces en los ensayos revisados por los investigadores. La muestra de voluntarios estaba formada en gran parte por personas mayores, mujeres y de raza blanca, por lo que sus prioridades quizá no representen a todos los grupos de pacientes.

Métodos diagnósticos y marcadores inflamatorios

Los estudios compararon pruebas de la película lagrimal, evaluaron el parpadeo como cribado, revisaron las categorías diagnósticas y examinaron marcadores lagrimales o conjuntivales. Incluso las medidas más prometedoras tenían límites como pruebas aisladas.

  1. El intervalo máximo entre parpadeos ofreció solo una exactitud moderada como cribado

    Un estudio clínico japonés midió cuánto tiempo podían mantener los ojos abiertos 292 personas y comparó ese intervalo con el tiempo de ruptura lagrimal y con la clasificación como ojo seco. El intervalo entre parpadeos era más corto en el ojo seco, pero un punto de corte propuesto de 12,4 segundos tuvo una sensibilidad del 82,5 % y una especificidad de solo el 51,0 %. La muestra seleccionada de un solo centro y la baja especificidad lo convierten en un posible cribado, no en un diagnóstico por sí solo.

  2. Una prueba de ruptura no invasiva distinguió los síntomas mejor que el tiempo con fluoresceína

    En un estudio cruzado con el orden de las pruebas aleatorizado, a 74 adultos jóvenes con y sin síntomas de ojo seco se les hizo una prueba automatizada y no invasiva de ruptura lagrimal y la prueba convencional con fluoresceína. El resultado automatizado separó mejor los grupos seleccionados, pero su área bajo la curva diagnóstica fue de solo 0,68, con una sensibilidad del 68 % y una especificidad del 70 % en el punto de corte elegido. La definición de los grupos basada en los síntomas y el estrecho intervalo de edad limitan la generalización.

  3. Las pruebas automatizadas de disfunción meibomiana ganaron sensibilidad a costa de la especificidad

    Los investigadores compararon mediciones automatizadas lagrimales y glandulares en 149 pacientes con disfunción de las glándulas de Meibomio y 27 controles. Considerar positivo un tiempo de ruptura anómalo o una pérdida glandular anómala dio una sensibilidad del 86 %, pero una especificidad de solo el 39 %; exigir ambos invirtió la relación, con una sensibilidad del 39 % y una especificidad del 86 %. La muestra seleccionada de casos y controles y la débil discriminación de cada prueba aislada respaldan el uso de estas medidas junto con una exploración clínica de las glándulas.

  4. Las nuevas reglas diagnósticas reclasificaron muchos casos de ojo seco probable

    Un estudio japonés aplicó los criterios de ojo seco de 2006 y de 2016 a 250 pacientes de consulta. Con la regla más reciente, basada en síntomas y tiempo de ruptura corto, 71 de los 89 pacientes antes etiquetados como ojo seco probable pasaron a ser casos definidos. El aumento refleja un cambio de definición en una muestra clínica seleccionada, no una prueba de que el ojo seco en sí se hubiera vuelto de pronto más frecuente.

  5. Distintos cuestionarios breves resultaron adecuados para grupos diferentes según usaran o no lentes de contacto

    Un estudio psicométrico evaluó el cuestionario SPEED en 284 personas, entre ellas 150 usuarios de lentes de contacto, y el CLDEQ-8 en el subgrupo de usuarios de lentes. Las versiones abreviadas reflejaban de forma distinta la sequedad declarada: el SPEED identificaba mejor el ojo seco en quienes no usaban lentes, mientras que la versión más corta del CLDEQ funcionaba mejor en los usuarios. Ninguno de los cuestionarios se correspondía con la altura medida del menisco lagrimal ni con la prueba del hilo de rojo fenol, lo que limita su uso como diagnóstico por sí solos.

  6. Las citocinas lagrimales variaban según el subtipo de ojo seco

    Una comparación de laboratorio midió 11 moléculas inflamatorias en las lágrimas de grupos con ojo seco acuodeficiente asociado y no asociado a Sjögren, con disfunción de las glándulas de Meibomio y de control. Varias citocinas eran más altas en el ojo seco, y la IL-8 y el TNF-alfa diferían entre los subtipos de pacientes. Los grupos pequeños y seleccionados y la ausencia de puntos de corte clínicos validados mantienen estos marcadores en el terreno exploratorio.

  7. Los porcentajes de células inmunitarias conjuntivales se relacionaron con la gravedad ocular en el Sjögren

    Los investigadores tomaron muestras de células conjuntivales en la queratoconjuntivitis seca asociada al Sjögren y compararon los porcentajes de células presentadoras de antígeno con la gravedad clínica y la densidad de células caliciformes. Un mayor número de células inmunitarias positivas para HLA-DR se correlacionó con peores hallazgos oculares y menos células caliciformes. Este resultado observacional sobre un marcador tisular no establece un umbral diagnóstico ni demuestra que esas células causen el daño.

Prevalencia, exposiciones y enfermedades asociadas

Grandes encuestas y comparaciones clínicas examinaron el ojo seco en distintas poblaciones y entornos. Estas asociaciones dependen de las definiciones de caso y, en general, no permiten establecer una relación de causa y efecto.

  1. Una encuesta brasileña halló un 12,8 % de ojo seco autodeclarado

    Un estudio transversal mediante cuestionario con 3107 participantes de las cinco regiones de Brasil halló que el 12,8 % cumplía su medida de ojo seco autodeclarado. La mayor edad, el sexo femenino, el uso de lentes de contacto, el uso prolongado del ordenador y varios factores más se asociaron con una mayor probabilidad. Los síntomas y el diagnóstico previo fueron autodeclarados, sin exploraciones oculares, y el muestreo y las diferencias regionales limitan una estimación nacional precisa de la enfermedad.

  2. El ojo seco se relacionó con un peor control de la glucosa en una cohorte con diabetes

    Un estudio comunitario chino examinó a 1360 personas con diabetes tipo 2 mediante síntomas, pruebas lagrimales, tinción y exploraciones oculares. El 17,5 % cumplía la definición de ojo seco del estudio, y unos valores más altos de glucosa en sangre y de HbA1c se asociaron con el ojo seco. El diseño, con una única medición en el tiempo, no puede determinar si el control de la glucosa causó los hallazgos oculares.

  3. La contaminación del tráfico y el tiempo atmosférico se relacionaron con los diagnósticos de ojo seco

    Un estudio de casos cruzados realizado en Taiwán relacionó 25 818 primeros diagnósticos de ojo seco de los registros del seguro de salud con los datos de estaciones cercanas de medición del aire en los días del diagnóstico y en días de comparación. El monóxido de carbono, el dióxido de nitrógeno y la temperatura se asociaron positivamente con los diagnósticos, mientras que la humedad lo hizo de forma inversa. La exposición se estimó a partir de estaciones próximas a las clínicas y no del entorno real de cada persona, por lo que estas relaciones no demuestran causalidad.

  4. Cuatro horas mirando el móvil empeoraron las medidas lagrimales a corto plazo

    Ochenta voluntarios sanos fueron evaluados antes y después de mirar un móvil o una pantalla de ordenador durante un máximo de cuatro horas. El grupo del móvil refirió más sequedad y fatiga y tuvo tiempos de ruptura lagrimal más cortos, con marcadores de estrés oxidativo más altos tras el uso prolongado. Una tarea breve de laboratorio en adultos sanos no permite establecer el riesgo de un ojo seco duradero por el uso corriente del teléfono.

  5. El ojo seco declarado se correlacionó con la depresión y los pensamientos suicidas

    Un análisis de una encuesta nacional coreana con 16 408 adultos comparó el diagnóstico o los síntomas de ojo seco declarados con las respuestas a cuestionarios sobre depresión e ideación suicida. Ambas medidas del ojo seco se asociaron con una mayor probabilidad ajustada de esas respuestas sobre salud mental. Como todas las afecciones se evaluaron mediante respuestas a una encuesta en un mismo momento, el estudio no puede mostrar que el ojo seco causara la depresión ni los pensamientos suicidas.

  6. La pérdida de glándulas de Meibomio se relacionó con los síntomas y la edad en una muestra

    Un estudio alemán utilizó imágenes de las glándulas del párpado inferior y evaluaciones de ojo seco en 112 adultos. La pérdida glandular se asoció con la edad y con la presencia de ojo seco en el conjunto de la muestra, mientras que dentro del grupo con ojo seco la puntuación de síntomas mostró una correlación más fuerte y el sexo no fue un factor predictivo claro. Esta modesta muestra transversal no puede establecer qué cambios aparecieron primero.

  7. La disfunción glandular y la fricción palpebral se acompañaron de una ruptura lagrimal más corta

    En un estudio transversal de 449 pacientes con ojo seco, los investigadores registraron la disfunción de las glándulas de Meibomio, los hallazgos de la superficie ocular relacionados con la fricción y las pruebas lagrimales. El tiempo de ruptura era más corto en los pacientes con disfunción glandular, y en el ojo seco acuodeficiente los hallazgos relacionados con la fricción también se acompañaban de un tiempo de ruptura más corto. Estas asociaciones no muestran si tratar cualquiera de los dos hallazgos mejorará los síntomas.