Investigación ocular / Ojo seco / 2019
Investigación sobre el ojo seco en 2019: 31 estudios destacados en humanos
Los estudios de sistemas sanitarios y comunitarios siguieron el ojo seco en distintas poblaciones, mientras que los ensayos de tratamiento y los estudios de medición examinaron la película lagrimal, las glándulas y los síntomas en la práctica.
El panorama de 2019
Destacan tres temas:
- Un ensayo con ciclosporina en 744 personas mejoró la producción de lágrimas y la tinción, mientras que su puntuación global de síntomas no se diferenció de la del vehículo.
- Grandes estudios de registros de Estados Unidos y de la India ampliaron las estimaciones del ojo seco diagnosticado, pero también mostraron cuánto depende la respuesta de quién llega a recibir atención.
- El estudio DREAM relacionó la inestabilidad lagrimal y los hallazgos meibomianos con el rendimiento visual y comprobó con qué uniformidad pueden puntuarse las imágenes de las glándulas.
Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.
Qué muestra la investigación
Los grandes conjuntos de datos de pacientes y las mediciones más detalladas de la lágrima y de los párpados marcaron la bibliografía de 2019. Los ensayos controlados hallaron que los síntomas y los signos de la superficie ocular pueden responder de forma distinta. Los estudios poblacionales mostraron que las estimaciones de prevalencia varían según los códigos diagnósticos, los umbrales de los cuestionarios y el acceso a la atención. Estas diferencias hacen que la selección de los pacientes y el seguimiento sean especialmente importantes al interpretar nuevos marcadores o tratamientos.
Estudios de tratamiento
Los ensayos más sólidos de 2019 incluyeron un vehículo o un comparador activo, pero muchos se preguntaban por signos y síntomas distintos. Los estudios pequeños sobre dispositivos y sobre cambios lagrimales a corto plazo son pistas útiles, no estimaciones de un beneficio duradero para todos los pacientes.
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Ciclosporina al 0,09 % en un ensayo de fase 3
Tras un periodo inicial con vehículo, 744 adultos fueron aleatorizados a ciclosporina nanomicelar al 0,09 % o a su vehículo durante 12 semanas en un ensayo multicéntrico enmascarado. Se produjo una gran mejoría en la prueba de Schirmer en el 16,6 % de los pacientes tratados frente al 9,2 % de los controles, y la tinción de la superficie también favoreció a la ciclosporina. Los síntomas globales mejoraron cerca de un 30 % en ambos grupos, sin una diferencia clara entre ellos.
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Una formulación de ciclosporina sin agua en fase 2
Un estudio exploratorio aleatorizó a 207 pacientes a dos concentraciones de ciclosporina sin agua, a su vehículo o a un producto de ciclosporina ya autorizado y administrado sin enmascaramiento, durante 16 semanas. Varias medidas de tinción favorecieron a la nueva formulación frente al vehículo, con una señal temprana en la córnea central. El grupo del producto autorizado no estaba enmascarado, y los múltiples resultados exploratorios hacían necesario confirmar la aparente ventaja en la comparación directa.
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Una dosis única de diquafosol en el ojo seco evaporativo
Los investigadores asignaron los ojos de 47 pacientes con ojo seco y disfunción de las glándulas de Meibomio a una dosis de diquafosol o a lágrimas artificiales. Tras el diquafosol, el grosor de la capa lipídica aumentó durante un máximo de una hora y el tiempo de ruptura no invasivo mejoró durante un máximo de 90 minutos. Esta breve comparación fisiológica no permite establecer un alivio sostenido de los síntomas ni cómo funcionaría un tratamiento repetido.
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Diquafosol sin conservantes tras la cirugía de cataratas
Se asignó a pacientes con ojo seco previo que iban a operarse de cataratas a diquafosol sin conservantes, a diquafosol con conservantes o a hialuronato sin conservantes. La ruptura lagrimal y las medidas glandulares favorecieron en general al diquafosol frente al hialuronato durante el seguimiento; la calidad del meibum favoreció a la versión sin conservantes al mes y a los tres meses. El estudio comparó colirios activos tras la cirugía, de modo que no aísla el efecto de la cirugía ni el beneficio frente a no usar colirios adicionales.
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Combinar el sondaje glandular con la luz pulsada intensa
Un ensayo con enmascaramiento del evaluador aleatorizó a 45 personas con enfermedad obstructiva de las glándulas de Meibomio difícil de tratar a luz pulsada intensa, a sondaje glandular o a ambos. La combinación obtuvo mejores medidas de síntomas y glandulares a corto plazo que cualquiera de los procedimientos por separado, y las puntuaciones de síntomas seguían siendo más bajas a los seis meses. Los grupos eran pequeños y no hubo procedimiento simulado, por lo que las expectativas y otros cuidados podrían influir en la comparación.
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Tratar la enfermedad meibomiana antes de la cirugía de cataratas
Un ensayo aleatorizado siguió a 120 pacientes de cataratas con obstrucción glandular moderada, asignados a los cuidados posoperatorios habituales, a calor y cuidados palpebrales añadidos antes de la operación o a un tratamiento antiinflamatorio posoperatorio más intenso. El grupo tratado antes de la operación presentaba mejores medidas glandulares y de estabilidad lagrimal al mes, y la ruptura lagrimal seguía siendo mejor a los tres meses. La preparación combinada impide atribuir el efecto a un solo componente, y los pacientes no estaban totalmente enmascarados.
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Comparación de tres colirios activos para el ojo seco
En un estudio multicéntrico con enmascaramiento del evaluador, 227 pacientes fueron aleatorizados a nanoemulsión de ciclosporina, a emulsión convencional de ciclosporina o a diquafosol durante 12 semanas. La nanoemulsión cumplió el objetivo de no inferioridad del estudio frente a la ciclosporina convencional en la tinción combinada de la superficie, mientras que los resultados lagrimales secundarios variaron entre los grupos. Sin un grupo de vehículo, el ensayo compara sobre todo formulaciones disponibles y no la eficacia absoluta.
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Azitromicina oral frente a doxiciclina en la enfermedad glandular persistente
Una comparación aleatorizada incluyó a 115 pacientes con disfunción de las glándulas de Meibomio que no habían respondido a las medidas conservadoras y tópicas. Entre los asignados a una pauta corta de azitromicina, fueron más los que se mantuvieron estables tras un solo tratamiento que entre los asignados a un mes de doxiciclina, y las molestias gastrointestinales tempranas fueron menos frecuentes. El tratamiento podía repetirse o cambiarse a lo largo de nueve meses, lo que complica una comparación sencilla a largo plazo.
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Emulsión de ciclosporina en un ensayo multicéntrico chino
Un ensayo de fase 3 con doble enmascaramiento y 12 semanas de duración aleatorizó a 240 pacientes de China a emulsión de ciclosporina al 0,05 % o a su vehículo; ambos grupos usaban además colirios lubricantes sin conservantes. Una respuesta compuesta definida por el estudio y las puntuaciones de síntomas posteriores favorecieron a la ciclosporina. El criterio compuesto y el uso compartido de lubricante complican las comparaciones con otros ensayos, y el seguimiento no establece un beneficio a más largo plazo.
Patrones poblacionales y enfermedades relacionadas
Los estudios de mayor tamaño se basaron en datos de facturación, historias clínicas electrónicas o encuestas. Describen cosas distintas: diagnósticos codificados, nuevas consultas o síntomas declarados. Sus porcentajes no deben tratarse como cifras de prevalencia nacional intercambiables.
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Ojo seco diagnosticado en un gran sistema sanitario de Estados Unidos
Los investigadores analizaron los datos de facturación y de recetas de 9,7 millones de beneficiarios del Military Health System entre 2003 y 2015. La prevalencia codificada global fue del 5,28 %, mayor en mujeres y en personas mayores, y las tasas anuales registradas aumentaron con el tiempo. El método recoge la enfermedad diagnosticada y tratada dentro de este sistema sanitario; puede pasar por alto a quienes nunca buscan atención y puede reflejar cambios en la codificación o en el acceso.
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Nuevos diagnósticos de ojo seco en una red hospitalaria de la India
Las historias clínicas electrónicas de más de 1,45 millones de pacientes nuevos de atención ocular en la India identificaron 21 290 diagnósticos de ojo seco de aparición reciente, cerca del 1,46 % de las consultas de esa red. Aparecieron las formas mixta, evaporativa y acuodeficiente, con tasas que variaban según la edad, el lugar de residencia y el trabajo. Como el denominador son las personas que acuden a hospitales, estas cifras no son una estimación directa de la incidencia en la población general de la India.
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Disfunción meibomiana y ojo seco en una isla japonesa
Una exploración poblacional de 356 residentes de Takushima halló disfunción de las glándulas de Meibomio en el 32,9 %, ojo seco en el 33,4 % y ambas afecciones en el 12,9 %. Los patrones de riesgo diferían: la enfermedad glandular se relacionaba más con la edad y el sexo masculino, mientras que el ojo seco se relacionaba más con el sexo femenino y el uso de lentes de contacto. La pequeña muestra insular y las definiciones locales de caso limitan la generalización, pero el escaso solapamiento cuestiona que las dos etiquetas se traten como idénticas.
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Calidad del sueño y síntomas de ojo seco en Hangzhou
Un estudio comunitario encuestó a 3070 adultos de Hangzhou sobre el sueño y los síntomas de ojo seco. Unas peores puntuaciones de sueño se asociaron con peores puntuaciones del OSDI tras el ajuste por los factores medidos. Ambas medidas eran cuestionarios recogidos en un mismo momento, por lo que el estudio no puede establecer si el sueño afecta a los ojos, si las molestias oculares alteran el sueño o si otra afección influye en ambos.
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Una encuesta sobre el ojo seco mediante cuestionario en Ontario
Una encuesta por correo electrónico a adultos de Ontario utilizó el DEQ-5 para estimar el ojo seco definido por síntomas, y obtuvo una cifra ajustada por edad y sexo del 21,3 % a partir de 5163 respuestas completas. Las mujeres refirieron más síntomas que los hombres. Solo respondió el 4,1 % de las personas contactadas, y el umbral no exigía una exploración ocular, de modo que la falta de respuesta y la definición podrían modificar notablemente la estimación.
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Contaminación atmosférica y ojo seco en consultas chinas de oftalmología
Un estudio realizado en varias ciudades relacionó los diagnósticos de ojo seco de 23 922 pacientes ambulatorios de consultas chinas de oftalmología con las mediciones registradas de contaminación atmosférica y otros factores. El ozono, las partículas finas y el dióxido de azufre mostraron asociaciones, al igual que la edad, el sexo, los antecedentes quirúrgicos y los medicamentos. La proporción muy alta de ojo seco refleja una muestra de consultas de oftalmología; la exposición regional y los datos transversales no permiten establecer que la contaminación sea la causa en una persona concreta.
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La profesión en una gran cohorte neerlandesa
Entre 40 501 adultos con empleo de los Países Bajos, los síntomas de ojo seco declarados diferían según el grupo profesional. Los trabajos de oficina parecían de mayor riesgo tras el ajuste por edad y sexo, pero el patrón cambió cuando se tuvieron en cuenta además muchas enfermedades relacionadas. Las categorías profesionales amplias no permiten identificar la exposición real, como el tiempo de pantalla, las corrientes de aire o los productos químicos, y la encuesta no puede demostrar que el trabajo causara los síntomas.
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Ojo seco tras la cirugía refractiva en una gran base de datos clínica
Un análisis retrospectivo de 25 317 personas operadas con LASIK o PRK en un centro israelí identificó ojo seco posoperatorio clínicamente relevante en el 6 %. La mayor edad y algunos factores preoperatorios y del procedimiento se asociaron con ese resultado. La definición de caso del centro, la elección del procedimiento y el seguimiento basado en las historias limitan las comparaciones causales entre LASIK y PRK y las predicciones para otras clínicas.
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Migraña y diagnósticos de ojo seco en registros de Estados Unidos
Un análisis de casos y controles de 72 969 pacientes de un sistema sanitario de Estados Unidos halló que las personas con diagnóstico de migraña tenían con más frecuencia un diagnóstico de ojo seco, con una razón de probabilidades ajustada de 1,42. El gran conjunto de datos respalda una asociación clínica reproducible, mientras que los códigos diagnósticos y las afecciones no medidas dejan sin resolver su dirección y su mecanismo.
Visión, parpadeo y medidas diagnósticas
Estos estudios examinaron qué recogen las pruebas habituales y con qué reproducibilidad pueden interpretarse las imágenes más recientes. Muchos de los puntos de corte o de las reglas combinadas propuestos se probaron en los mismos grupos con los que se desarrollaron, por lo que la validación externa sigue siendo importante.
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Agudeza visual y contraste en la cohorte DREAM
Un análisis inicial de 487 participantes de DREAM relacionó los hallazgos estandarizados del ojo seco con la agudeza visual y la sensibilidad al contraste. Una ruptura lagrimal más corta y unas secreciones meibomianas peores se acompañaban de un peor contraste, mientras que una peor agudeza se relacionaba con la parte del cuestionario de síntomas dedicada a la visión. El estudio transversal vincula hallazgos concretos con el rendimiento, pero no puede mostrar que tratar un signo mejore la visión.
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Lectura de las imágenes meibomianas en el estudio DREAM
Lectores acreditados puntuaron la meibografía inicial de 277 participantes de DREAM y compararon las características de las imágenes con las puntuaciones clínicas y las secreciones glandulares. La concordancia fue de moderada a considerable en la mayoría de las características, y las medidas de pérdida glandular coincidían en líneas generales con los grados clínicos, aunque las imágenes y la puntuación variaban. Este trabajo mejora los estándares de medición, pero el aspecto de las glándulas no establece por sí solo el subtipo de ojo seco ni los síntomas de un paciente.
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Los parpadeos incompletos como hallazgo en el ojo seco
Un análisis retrospectivo de 58 ojos con ojo seco utilizó la interferometría para contar los parpadeos parciales y comparó los resultados con los síntomas, la ruptura lagrimal y la pérdida de glándulas de Meibomio. Un mayor número de parpadeos incompletos se acompañaba de peores hallazgos en varias medidas. Como el estudio observó a los pacientes en un único momento, no puede aclarar si la alteración del parpadeo contribuyó a los cambios glandulares o surgió como respuesta a las molestias.
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Una versión del OSDI con seis preguntas
Los investigadores eligieron seis preguntas del OSDI completo a partir de 264 respuestas, compararon la puntuación abreviada con el OSDI y el DEQ-5 en otras 120 personas y evaluaron la repetibilidad en 50. El OSDI-6 reflejó bien el cuestionario original y se repitió de forma razonable. Las preguntas compartidas hacen que esa concordancia sea en parte esperable; la exactitud clínica frente a diagnósticos independientes y los umbrales de cambio relevante todavía deben estudiarse.
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Análisis automatizado de los nervios corneales
Las imágenes confocales de 39 pacientes con ojo seco y 30 controles se procesaron con un programa de medición automatizada de los nervios. Varias características nerviosas diferían, y la anchura de los nervios fue la que mejor discriminó por sí sola en esta muestra. Una regla combinada fue sensible pero poco específica, de modo que el resultado de imagen es una pista de investigación y no una prueba diagnóstica por sí sola.
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La forma de las glándulas de Meibomio como medida de gravedad
Un estudio retrospectivo comparó la meibografía de 100 pacientes con disfunción de las glándulas de Meibomio y 20 controles, midiendo la pérdida, la deformación, la longitud y la densidad de las glándulas. La pérdida glandular y la deformación separaron estos grupos seleccionados, y la deformación se relacionó con una peor secreción. Las llamativas cifras diagnósticas se obtuvieron a partir de casos y controles claros, por lo que el rendimiento en pacientes dudosos puede ser menor.
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Medición de la ruptura lagrimal con un aparato portátil
A cincuenta personas, 31 de ellas con síntomas de sequedad, se les midió varias veces la ruptura no invasiva con un aparato portátil de la capa lipídica y con la prueba convencional de fluoresceína. Las lecturas del aparato portátil separaron bien a los participantes con síntomas de los demás en esta pequeña muestra. El punto de corte propuesto se eligió a partir de los mismos datos, y los síntomas fueron el único patrón de comparación, de modo que la exactitud diagnóstica clínica sigue siendo incierta.
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Dónde se rompe primero la película lagrimal
Mediante queratografía se comparó la ruptura lagrimal no invasiva en 250 pacientes de distintos subtipos de ojo seco y 55 controles. La ruptura era más corta y con más frecuencia central o extensa en los grupos acuodeficientes, mientras que el tiempo de ruptura por sí solo no separó la enfermedad exclusivamente meibomiana de los controles. Los patrones pueden aportar contexto a una exploración completa, pero las etiquetas de los subtipos y las medidas del aparato requieren confirmación en otros entornos.
Biología de la lágrima, las glándulas y el sistema inmunitario
Los estudios de secuenciación y moleculares identificaron posibles vías implicadas en el ojo seco y en la enfermedad meibomiana. Una asociación biológica, aunque esté respaldada por trabajo de laboratorio, no es todavía una prueba validada ni una diana terapéutica demostrada en pacientes.
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Trampas de neutrófilos en la enfermedad ocular de injerto contra huésped
Los lavados oculares de pacientes con ojo seco por enfermedad de injerto contra huésped contenían trampas de neutrófilos y proteínas relacionadas, y los hallazgos de neutrófilos más intensos se acompañaban de una enfermedad más grave. Los experimentos con células y con ratones exploraron el daño tisular y hallaron que la heparina podía deshacer las trampas en el laboratorio. Las muestras humanas respaldan un mecanismo que merece ponerse a prueba, pero el artículo no estableció el colirio de heparina como tratamiento para los pacientes.
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Comunidades bacterianas en la disfunción de las glándulas de Meibomio
La secuenciación de muestras conjuntivales de 47 personas con disfunción de las glándulas de Meibomio y 42 controles halló diferencias en la composición bacteriana, sobre todo en la enfermedad glandular grave. Staphylococcus era más abundante y se relacionaba con las puntuaciones de pérdida glandular en el grupo de pacientes. Esta instantánea observacional no puede aclarar si los microbios contribuyeron a la enfermedad glandular o cambiaron porque la superficie ocular ya estaba alterada.
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El equilibrio entre ésteres de cera y de colesterol en el meibum
Las mediciones de meibum humano mediante resonancia magnética nuclear hallaron una proporción más baja entre ésteres de colesterol y ésteres de cera en las muestras de personas con disfunción de las glándulas de Meibomio que en las de donantes normales. La proporción variaba también con la edad, y los autores consideraron poco probable que esta diferencia lipídica explicara por sí sola la estabilidad de la película lagrimal. Las comparaciones entre donantes ofrecen pistas químicas, sin vincular una proporción concreta con los síntomas de un paciente determinado.
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Proteínas lagrimales en el ojo seco estable relacionado con el Sjögren
Un estudio prospectivo de casos y controles comparó los hallazgos de la película lagrimal y las proteínas en el ojo seco estable por Sjögren con los del ojo seco no asociado a Sjögren. El grupo de Sjögren presentaba una menor producción de lágrimas y señales alteradas de proteínas inflamatorias y de proteínas abundantes, incluida una proporción más alta entre la MMP-9 y la lactoferrina. Estos marcadores candidatos para el seguimiento necesitan una recogida estandarizada y una validación independiente antes de usarse para orientar la atención.
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Factores lagrimales, molestias y células inmunitarias de la córnea
Los investigadores compararon a 47 personas con ojo seco evaporativo y 33 controles mediante análisis de la lágrima, síntomas, pruebas oculares e imágenes de la córnea. Varios factores inflamatorios y relacionados con el dolor diferían, al igual que la vitamina D lagrimal y la densidad de células dendríticas. Con muchas moléculas analizadas en una muestra transversal modesta, las señales son exploratorias y no establecen que los suplementos o un tratamiento dirigido a esas vías fueran a ayudar.