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Investigación ocular / Ojo seco / 2016

Investigación sobre el ojo seco en 2016: 34 estudios destacados en humanos

Los investigadores probaron nuevos tratamientos para la enfermedad grave y para la disfunción de las glándulas de Meibomio, y estudiaron por qué los síntomas, las pruebas lagrimales y la inflamación a menudo no coinciden. Los estudios siguieron también los cambios oculares tras la cirugía y midieron la carga del ojo seco en niños, usuarios de lentes de contacto y otros grupos. Los ensayos y las cohortes de mayor tamaño hicieron avanzar el campo, mientras que muchos dispositivos y biomarcadores seguían en fases iniciales de desarrollo.

Ojo ante una lámpara de hendidura junto a muestras de lágrima y documentos de estudio

El panorama de 2016

Destacan tres temas:

  • Un gran ensayo con ciclosporina mejoró la tinción corneal, pero no alcanzó su criterio combinado de tinción y síntomas; un ensayo en el Sjögren no halló un beneficio ocular claro de la hidroxicloroquina.
  • Los estudios sobre el tratamiento meibomiano, los suplementos de omega-3 y las lágrimas artificiales comunicaron mejorías en grupos seleccionados, con comparadores y periodos de seguimiento distintos.
  • Las encuestas y los estudios de diagnóstico mostraron que los síntomas, los cambios glandulares, los marcadores inflamatorios y la calidad lagrimal medida no siempre identifican a los mismos pacientes.

Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.

Qué muestra la investigación

Los estudios de 2016 hicieron más patente la variedad clínica del ojo seco: la inflamación lagrimal, el aspecto de las glándulas, la sensibilidad al dolor y los síntomas no siempre coincidían. Los ensayos controlados identificaron mejorías concretas y resultados nulos importantes, mientras que los primeros trabajos sobre dispositivos y biomarcadores todavía necesitaban pruebas independientes. Las cifras poblacionales siguen ligadas a la definición y al entorno de cada estudio.

Estudios de tratamiento

Los ensayos controlados ofrecieron las comparaciones de tratamientos más claras. Los estudios más pequeños sobre dispositivos y procedimientos apuntaron opciones para pacientes seleccionados, pero no siempre pudieron separar los efectos del tratamiento del paso del tiempo, de la atención adicional o de la respuesta al placebo.

  1. Una pauta corta de corticoide redujo la tinción tras la exposición a aire seco

    Un ensayo con doble enmascaramiento aleatorizó a 41 personas con ojo seco de moderado a grave a fluorometolona al 0,1 % o a un colirio lubricante durante 22 días, y después sometió sus ojos durante dos horas a un ambiente adverso controlado. La tinción corneal empeoró en cerca del 24 % del grupo del corticoide frente al 63 % del grupo del lubricante. Este ensayo de provocación, pequeño y breve, no permite establecer el beneficio ni la seguridad del uso habitual de corticoides a largo plazo.

  2. Dos fórmulas lubricantes mejoraron de forma similar en dos meses

    Un ensayo multicéntrico enmascarado aleatorizó a 148 personas con ojo seco a un colirio de goma xantana y sulfato de condroitina o a uno de polietilenglicol y propilenglicol durante 60 días. Los síntomas y varias medidas lagrimales mejoraron en ambos grupos, sin una ventaja clara de ninguna de las fórmulas. La comparación entre dos productos activos y la corta duración no muestran qué parte de la mejoría de cada grupo se debió a los propios colirios.

  3. La ciclosporina mejoró la tinción, pero no alcanzó el criterio combinado

    El ensayo multicéntrico SANSIKA aleatorizó a 246 personas con ojo seco grave a una emulsión catiónica de ciclosporina al 0,1 % o a su vehículo durante seis meses. La ciclosporina mejoró la tinción corneal media y un marcador de inflamación, pero no se alcanzó el criterio principal, que exigía una mejoría notable tanto de la tinción como de los síntomas, y las puntuaciones de síntomas mejoraron de forma similar en ambos grupos. El dolor al instilar fue más frecuente con la ciclosporina, y el resultado se aplica a la queratitis grave, no a todas las formas de ojo seco.

  4. Un ensayo de un año aclaró la tolerabilidad del lifitegrast

    El estudio con doble enmascaramiento SONATA asignó a 331 pacientes a lifitegrast al 5 % o a un colirio placebo dos veces al día durante 360 días, y se centró en la seguridad. No se notificaron acontecimientos oculares graves surgidos durante el tratamiento, pero la irritación ocular y otros acontecimientos oculares fueron más frecuentes con el lifitegrast. Como la seguridad era la pregunta principal, este ensayo no establece por sí solo su beneficio comparativo en los síntomas.

  5. Las cápsulas de omega-3 mejoraron las medidas a corto plazo en la enfermedad glandular

    Un ensayo con doble enmascaramiento y 12 semanas de duración comparó cápsulas de omega-3 reesterificado con un control de ácido linoleico en personas con ojo seco y disfunción de las glándulas de Meibomio; 105 completaron el tratamiento. La osmolaridad lagrimal, el tiempo de ruptura, los resultados de MMP-9 y las puntuaciones de síntomas mejoraron más en el grupo del omega-3. Los resultados describen un suplemento y un comparador concretos a lo largo de tres meses, y no resuelven si el omega-3 ayuda en el ojo seco de forma más general.

  6. La hidroxicloroquina no ayudó con claridad en el ojo seco por Sjögren

    Un ensayo con doble enmascaramiento aleatorizó a 39 personas con síndrome de Sjögren primario a hidroxicloroquina o a placebo durante 12 semanas; 26 completaron el seguimiento. La producción de lágrimas y la tinción corneal no difirieron de forma significativa, y la mejoría de la puntuación de síntomas con el tratamiento no fue significativa frente al placebo. El pequeño número de pacientes que completó el estudio limita la precisión, pero este trabajo no demostró un beneficio ocular del fármaco.

  7. La pulsación térmica dio resultados similares a los de las compresas calientes

    En una consulta de ojo seco de Singapur, 25 pacientes recibieron un tratamiento de pulsación térmica y 25 usaron compresas calientes dos veces al día durante tres meses. La irritación mejoró en ambos grupos, sin diferencias significativas entre los tratamientos en los síntomas ni en las medidas lagrimales y glandulares a lo largo del seguimiento. Este modesto estudio comparativo no mostró que el dispositivo fuera superior a la aplicación regular de calor.

  8. Dos formulaciones lubricantes obtuvieron resultados de tinción similares

    Un ensayo multicéntrico con enmascaramiento del investigador aleatorizó a 85 pacientes con ojo seco de moderado a grave a una emulsión catiónica sin conservantes o a hialuronato sódico al 0,18 % durante tres meses. El colirio catiónico fue no inferior en la tinción de la superficie al cabo de un mes, y algunas puntuaciones de molestias y de sequedad le fueron favorables. Las diferencias secundarias en los síntomas fueron modestas y no demuestran una superioridad general en todos los tipos de ojo seco.

  9. La luz pulsada intensa mostró mejoría, pero sin grupo de control

    Los investigadores revisaron las historias de 100 pacientes con ojo seco evaporativo y disfunción de las glándulas de Meibomio que habían recibido una media de cuatro sesiones de luz pulsada intensa en dos centros de Estados Unidos. Los síntomas, el tiempo de ruptura lagrimal y varias puntuaciones palpebrales y del meibum mejoraron tras el tratamiento. La serie retrospectiva no tenía un grupo sin tratar ni un grupo simulado, de modo que no permite establecer cuánto del cambio se debió al procedimiento con luz.

  10. Los tapones lagrimales aliviaron los síntomas sin reducir las citocinas lagrimales

    Un estudio de un solo centro colocó tapones en los puntos lagrimales inferiores a 29 personas con ojo seco moderado y volvió a evaluar el ojo más afectado tres semanas después. Los síntomas y la mayoría de las medidas de tinción mejoraron, pero los niveles globales de citocinas lagrimales y de MMP-9 no cambiaron de forma significativa. El breve seguimiento y la ausencia de un grupo de comparación limitan las afirmaciones sobre un beneficio duradero de los tapones o sobre la inflamación.

  11. El sondaje glandular añadió mejorías a corto plazo al colirio de corticoide

    Cuarenta y nueve personas con disfunción obstructiva de las glándulas de Meibomio fueron asignadas al azar a colirio de fluorometolona solo o a colirio más sondaje intraductal de las glándulas. Al cabo de un mes, el grupo del sondaje presentaba mejor grado del meibum, mejores hallazgos palpebrales y mejor tiempo de ruptura lagrimal; la producción de lágrimas y la pérdida glandular no mejoraron. El procedimiento no se controló con un procedimiento simulado, y el estudio solo ofrece resultados a corto plazo en pacientes que habían respondido mal al tratamiento habitual.

  12. El omega-3 mejoró las medidas del ojo seco en un ensayo sobre la rosácea

    Un ensayo con doble enmascaramiento y seis meses de duración asignó a 130 personas con rosácea y síntomas de ojo seco a cápsulas de omega-3 o a un placebo de aceite de oliva. Los síntomas y las medidas de las glándulas de Meibomio, de ruptura lagrimal y de Schirmer mejoraron más en el grupo del omega-3. Los hallazgos se refieren a los síntomas asociados a la rosácea y no establecen el mismo efecto en otras causas de ojo seco.

Evolución clínica e impacto cotidiano

Estos estudios siguieron los síntomas tras la cirugía o examinaron la relación del ojo seco con el dolor crónico, el trabajo, el sueño y los hallazgos nerviosos a más largo plazo.

  1. Las enfermedades con dolor crónico se acompañaron de más síntomas de ojo seco

    Entre 425 pacientes neerlandeses de una consulta de ojo seco, quienes tenían dolor crónico en otras partes del cuerpo referían más síntomas oculares pese a presentar signos oculares medidos similares o más leves. Los autores observaron un patrón parecido en un subgrupo de 64 personas con ojo seco que reutiliza la cohorte TwinsUK analizada en años anteriores, en lugar de aportar una población independiente. Las comparaciones transversales no permiten establecer por qué el dolor y los síntomas oculares aparecen juntos.

  2. La sequedad tras la cirugía de cataratas duró más con diabetes

    Un estudio prospectivo siguió a 174 pacientes con diabetes y 474 sin ella tras una cirugía de cataratas, excluyendo a quienes ya tenían ojo seco. A la semana, el ojo seco definido por el estudio afectaba al 17,1 % y al 8,1 %, respectivamente; los síntomas y la estabilidad lagrimal se normalizaron más despacio en el grupo con diabetes, pero se habían recuperado a los tres meses. Los grupos no se aleatorizaron según la diabetes, por lo que otras diferencias de salud pueden haber contribuido.

  3. La limitación laboral se correspondía más con los síntomas que con los signos clínicos

    En 10 consultas oftalmológicas de Estados Unidos, 158 pacientes con ojo seco sintomático respondieron cuestionarios de productividad y de síntomas junto con las pruebas clínicas. Refirieron pocas ausencias del trabajo, pero una reducción considerable del rendimiento mientras trabajaban, que se correlacionaba más con los síntomas que con los signos de la exploración. Las estimaciones de productividad, transversales y autodeclaradas, no pueden medir el rendimiento real de cada paciente ni establecer causalidad.

  4. Un ojo seco más grave se acompañó de peor sueño

    En seis consultas de oftalmología, los investigadores compararon a 301 pacientes con ojo seco con 202 pacientes de la misma edad con otras afecciones irritativas de la superficie ocular. Las puntuaciones de calidad del sueño eran peores en el ojo seco grave que en las afecciones de comparación y empeoraban con la gravedad del ojo seco. El diseño transversal y basado en consultas no puede aclarar si los síntomas oculares alteraban el sueño o si los problemas de sueño empeoraban los síntomas.

  5. Las diferencias en los nervios corneales persistían tras el LASIK

    Una comparación en una única visita examinó a 20 personas más de un año después de un LASIK y a 20 controles sanos mediante pruebas lagrimales, pruebas de sensibilidad, análisis de neuropéptidos e imágenes de los nervios corneales. Los participantes operados con LASIK presentaban medidas alteradas de los nervios centrales y niveles más altos de molestias y de CGRP lagrimal. Sin mediciones preoperatorias, el estudio no puede identificar qué diferencias causó la cirugía ni cómo cambiaron los hallazgos nerviosos con el tiempo.

Pruebas y biología de la película lagrimal

Los estudios pusieron a prueba escalas clínicas de gradación, biomarcadores lagrimales, sensibilidad nerviosa y técnicas de imagen. Los resultados dependían a menudo del grupo de referencia y todavía necesitaban validación en consultas independientes.

  1. La MMP-9 fue positiva en menos de la mitad de los casos confirmados

    Un estudio prospectivo comparó una prueba rápida de MMP-9 lagrimal en 47 ojos que cumplían los criterios de ojo seco y en 54 ojos de control. La prueba fue positiva en el 40,4 % de los ojos con ojo seco y en el 5,6 % de los controles, y la positividad se correspondía con varios hallazgos de la superficie. Identificó un subgrupo inflamatorio en esta muestra, pero un resultado negativo no permitía descartar el ojo seco.

  2. Otra consulta no halló un patrón claro de síntomas según el resultado de la MMP-9

    Entre 128 pacientes con síntomas de una consulta de oftalmología de Veterans Affairs, el 39 % tuvo un resultado positivo en la prueba rápida de MMP-9 en al menos un ojo. Las puntuaciones habituales de síntomas y los signos de la superficie no difirieron de forma significativa entre los grupos positivo y negativo. Esta muestra clínica seleccionada, formada sobre todo por veteranos, muestra que una prueba de inflamación positiva no tiene por qué corresponderse con las medidas habituales del ojo seco.

  3. Las escalas fotográficas mejoraron la uniformidad en la gradación de las glándulas

    Los investigadores fotografiaron los párpados de 38 pacientes con disfunción de las glándulas de Meibomio y 20 controles, y después pidieron a expertos, a oftalmólogos generales y a personas sin formación médica que puntuaran 226 imágenes con nuevas escalas. La concordancia fue, en general, de moderada a buena, con puntuaciones repetidas más uniformes entre los expertos. Las escalas se probaron con fotografías seleccionadas, de modo que su uniformidad en las exploraciones habituales en directo todavía debía confirmarse.

  4. Las proteínas lagrimales diferían entre los subtipos de ojo seco

    Mediante espectrometría de masas se compararon las lágrimas de 80 personas repartidas a partes iguales entre ojo seco acuodeficiente, ojo seco evaporativo, enfermedad combinada y controles sanos. Los patrones de proteínas diferían entre los grupos, y un análisis dirigido respaldó 13 proteínas candidatas. La muestra exploratoria era pequeña, y el panel de proteínas no se validó de forma independiente como prueba diagnóstica.

  5. La sensibilidad al dolor de la córnea se correspondía más con las molestias que con los signos

    En 129 pacientes de una consulta de oftalmología de Veterans Affairs, los investigadores midieron los umbrales corneales de detección mecánica y de dolor, junto con los síntomas de ojo seco, el dolor ocular y los signos de la superficie. Unos umbrales más bajos, que indican mayor sensibilidad, se acompañaban de molestias más intensas, pero guardaban poca relación con los signos oculares habituales. La muestra transversal, formada sobre todo por hombres mayores, no permite establecer por qué la sensibilidad y los síntomas iban de la mano.

  6. Un modelo de citocinas lagrimales exploró la enfermedad ocular de injerto contra huésped

    Los investigadores midieron 15 moléculas lagrimales en 22 pacientes con enfermedad ocular de injerto contra huésped y 21 participantes sanos. Un modelo que combinaba dos citocinas con la edad y el sexo separó bien los grupos dentro de este estudio, y se probó de forma limitada frente a otros pacientes con ojo seco. La pequeña muestra de desarrollo y la escasa validación externa impiden considerar la exactitud comunicada como un rendimiento clínico establecido.

  7. Una capa lipídica más gruesa no siempre significaba unas glándulas más sanas

    Mediante interferometría se midió el grosor de la capa lipídica de la película lagrimal en 326 pacientes con ojo seco y 64 controles, junto con exploraciones de las glándulas y de la superficie. Entre los pacientes, las capas más gruesas se asociaron con mayor edad, sexo femenino, disfunción hipersecretora de las glándulas de Meibomio e inflamación palpebral. Por tanto, el grosor lipídico no permite por sí solo distinguir una película lagrimal normal de todos los tipos de enfermedad glandular, y el estudio era transversal.

  8. Los patrones de interferometría ayudaron a separar los subtipos de película lagrimal

    Un estudio de un solo centro clasificó los patrones de interferencia de la película lagrimal en 138 ojos de 76 personas con y sin ojo seco. Las valoraciones fueron razonablemente repetibles y coincidieron en líneas generales con las lágrimas normales, el ojo seco acuodeficiente y la disfunción de las glándulas de Meibomio. Los patrones se contrastaron con categorías clínicas asignadas en el mismo centro, de modo que su exactitud en otras consultas seguía siendo incierta.

  9. Una puntuación de síntomas para lentes de contacto obtuvo un umbral práctico

    Un registro de lentes desechables diarias analizó las puntuaciones iniciales de sequedad de un cuestionario de ocho preguntas en 977 usuarios de lentes blandas y siguió las puntuaciones tras una nueva adaptación. Una puntuación de al menos 12 era la que mejor identificaba a los usuarios muy sintomáticos, y unos tres puntos constituían un cambio relevante en la escala. Los datos de un registro respaldan el seguimiento de los síntomas, pero no demuestran que la nueva adaptación de las lentes causara por sí sola las mejorías.

Patrones poblacionales y factores asociados

Las muestras poblacionales y las comparaciones clínicas estudiaron dónde eran más frecuentes los síntomas de ojo seco y los cambios glandulares. La mayoría eran transversales, de modo que identifican asociaciones y no causas.

  1. El ozono y una menor humedad se correlacionaron con el ojo seco en Corea

    Los investigadores relacionaron las medidas anuales de calidad del aire y de meteorología con las respuestas sobre ojo seco de 16 824 personas de una encuesta nacional surcoreana. Un nivel más alto de ozono y una menor humedad se asociaron con más síntomas y diagnósticos declarados de ojo seco; no ocurrió así con las partículas medidas como PM10. Las estimaciones de exposición por zonas y el diseño transversal no pueden mostrar que el ozono causara el ojo seco de una persona concreta.

  2. El tiempo de uso del móvil se asoció con el ojo seco infantil

    Los investigadores examinaron a 916 escolares coreanos y preguntaron a las familias por el tiempo de pantalla y la actividad al aire libre. El ojo seco definido por el estudio afectaba al 6,6 %, y un mayor uso del móvil y menos tiempo al aire libre se asociaron con él; los signos y los síntomas mejoraron en los niños afectados tras cuatro semanas sin teléfono. La comparación inicial y ese descanso no aleatorizado no permiten aislar el uso del móvil como causa.

  3. Una encuesta jordana midió síntomas de sequedad muy extendidos

    Una muestra aleatoria no clínica de 1039 adultos jordanos respondió un cuestionario en árabe sobre síntomas de ojo seco. El 59 % alcanzó el umbral de síntomas del estudio, y las respuestas positivas eran más frecuentes a mayor edad y con el uso de lentes de contacto. El cuestionario no confirmaba la enfermedad clínica de ojo seco, de modo que se trata de una estimación de síntomas y no de una cifra de prevalencia diagnóstica.

  4. Los cambios meibomianos aumentaban con la edad antes de que hubiera molestias

    Un estudio de una sola visita examinó las glándulas de Meibomio, las lágrimas y los síntomas de 185 adultos de 25 a 66 años sin enfermedad ocular conocida. La pérdida glandular y las medidas de secreción empeoraban en general con la edad, pero la mayoría de los participantes no tenía síntomas y los hallazgos glandulares no se correspondían con las molestias. El diseño transversal no puede mostrar cuándo empezaron los cambios ni si progresarían hacia un ojo seco sintomático.

  5. El uso de lentes de contacto se acompañó de cambios glandulares

    Los investigadores compararon cinco grupos emparejados de 20 adultos jóvenes: personas que nunca habían usado lentes, usuarios actuales con distintos tiempos de uso y antiguos usuarios. La expresibilidad de las glándulas, la pérdida glandular y las medidas lagrimales diferían entre quienes nunca habían usado lentes y los demás grupos, con pocos cambios adicionales a mayor tiempo de uso. Unas comparaciones puntuales no pueden demostrar que el uso de lentes causara los cambios ni que estos persistan de forma permanente tras dejarlas.

  6. La calidad del meibum fue relevante en una consulta de veteranos mayores

    Una exploración de la superficie ocular de 233 pacientes de una consulta de oftalmología de Veterans Affairs, en su mayoría hombres mayores, halló alteraciones meibomianas en el 59 %. Una mala calidad del meibum, más que la vascularización del párpado, se asoció con peores síntomas de ojo seco, una ruptura lagrimal más corta y más tinción. La población clínica seleccionada y el diseño transversal limitan las estimaciones poblacionales y las afirmaciones causales.

  7. Los pacientes referían a menudo cambios de los síntomas relacionados con el tiempo

    En entrevistas telefónicas se preguntó a 738 personas con ojo seco o síndrome de Sjögren cómo afectaban las estaciones y el tiempo atmosférico a sus síntomas. Casi la mitad dijo que las estaciones tenían un efecto intenso, y el viento fue el desencadenante mencionado con más frecuencia. El recuerdo y la autoselección pueden condicionar estas respuestas, y no se midió ninguna exposición meteorológica objetiva ni ningún cambio de la película lagrimal.

  8. La disfunción glandular era frecuente durante el uso de colirios para el glaucoma

    Un estudio transversal comparó a 70 personas que llevaban más de un año usando colirios para el glaucoma con 45 controles sanos. Se identificó disfunción de las glándulas de Meibomio en el 80 % del grupo tratado, pero los signos de ojo seco y las puntuaciones de síntomas no difirieron de forma significativa entre los pacientes tratados con y sin disfunción glandular. El glaucoma, la exposición a los medicamentos y otras diferencias entre los grupos no se separaron de forma experimental.