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Investigación ocular / Ojo seco / 2010

Investigación sobre el ojo seco en 2010: 32 estudios destacados en humanos

Los investigadores buscaron medidas de síntomas más claras, mejores pruebas de la película lagrimal y comparaciones controladas de tratamientos, al tiempo que afrontaban la distancia entre los signos clínicos y la experiencia diaria.

Ojo junto a aparatos para analizar la lágrima y formularios de estudio

El panorama de 2010

Destacan tres temas:

  • Grandes estudios clínicos perfeccionaron el OSDI y el DEQ-5, mientras que la osmolaridad lagrimal se perfiló como una medida prometedora, aunque imperfecta, de la gravedad de la enfermedad.
  • Los ensayos controlados probaron la ciclosporina, el hialuronato sódico, los lubricantes y nuevos tratamientos orales; los beneficios diferían según el resultado y el tiempo de seguimiento.
  • Los estudios poblacionales y clínicos relacionaron el ojo seco con las tareas visuales cotidianas, los colirios para el glaucoma, el trabajo con pantallas y la enfermedad de las glándulas de Meibomio, sin demostrar causas sencillas.

Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.

Qué muestra la investigación

La literatura de 2010 reforzó tanto las comparaciones de tratamientos como el lenguaje empleado para medir el ojo seco, sobre todo mediante las escalas de síntomas y la osmolaridad lagrimal. También dejó una enseñanza práctica: las anomalías de las pruebas, las molestias de los pacientes y la dificultad visual del día a día solo se solapan en parte. Los grupos de pacientes, el diseño de los estudios y los periodos de seguimiento dieron a cada resultado su significado práctico.

Estudios de tratamiento

Varios estudios emplearon comparaciones aleatorizadas, pero sus resultados medidos, sus grupos de pacientes y sus periodos de tratamiento variaban. Una mejoría a corto plazo en una prueba o en un síntoma no establece un beneficio duradero para todos los subtipos de ojo seco.

  1. Colirio de azitromicina y secreciones de las glándulas de Meibomio

    Un estudio abierto siguió a personas con disfunción sintomática de las glándulas de Meibomio durante el tratamiento con azitromicina tópica y analizó mediante espectroscopia infrarroja los lípidos obtenidos al exprimir las glándulas. Los síntomas y los hallazgos palpebrales mejoraron a medida que el comportamiento de los lípidos se acercaba al patrón observado en glándulas más sanas. Sin una comparación sin tratamiento, el estudio no puede separar el efecto del fármaco del paso del tiempo, de los cuidados acompañantes ni de la variación de las mediciones.

  2. Rituximab en el síndrome de Sjögren primario

    Treinta personas con síndrome de Sjögren primario activo fueron aleatorizadas a infusiones de rituximab o de placebo y seguidas durante 48 semanas. El flujo de saliva estimulado, que era el criterio principal, mejoró más con el rituximab; una medida de tinción ocular mejoró respecto al inicio dentro del grupo tratado. El ensayo era pequeño, y ese cambio ocular no quedó establecido como un efecto del tratamiento en la comparación entre grupos.

  3. Ciclosporina frente a vehículo en el ojo seco de moderado a grave

    Un ensayo multicéntrico con doble enmascaramiento asignó a 233 pacientes chinos a ciclosporina al 0,05 % o al vehículo dos veces al día durante ocho semanas. La puntuación combinada de síntomas y signos mejoró más con la ciclosporina, con ventajas en la sequedad, la sensación de cuerpo extraño y algunos resultados de tinción y de Schirmer. El ardor, la sensibilidad a la luz, la ruptura lagrimal y el uso de lágrimas artificiales no difirieron con claridad, y el seguimiento fue breve.

  4. El hialuronato sódico comparado con su vehículo

    En un ensayo de fase 3 con doble enmascaramiento, 444 participantes usaron colirio de hialuronato sódico al 0,18 % o su vehículo durante dos semanas. En el día siete, el colirio activo tenía ventajas modestas en las dos medidas principales: la tinción de la superficie y la frecuencia global de los síntomas. Las diferencias se situaban cerca del umbral estadístico en uno de los análisis, y este breve ensayo no puede responder cuánto dura el beneficio.

  5. Aceite de espino amarillo durante la estación fría

    Cien adultos con síntomas de ojo seco fueron aleatorizados a aceite de espino amarillo por vía oral o a placebo durante tres meses, del otoño al invierno; 86 completaron el estudio. La osmolaridad lagrimal subió en ambos grupos, pero subió menos con el aceite. Los resultados de enrojecimiento y ardor variaron entre el análisis principal y el basado en el cumplimiento, de modo que este ensayo apunta a un posible beneficio, pero no establece que el suplemento sea eficaz.

  6. Un fármaco oral dirigido al receptor de adenosina en un ensayo de fase 2

    Un estudio multicéntrico de fase 2 con doble enmascaramiento comparó el CF101 oral con placebo durante 12 semanas en el ojo seco de moderado a grave; 68 pacientes completaron el tratamiento. En más pacientes tratados desapareció o mejoró de forma sustancial la tinción corneal, y también mejoraron la ruptura lagrimal y la altura del menisco. La muestra era pequeña y los hallazgos eran exploratorios; el trabajo no estableció un alivio duradero de los síntomas ni un uso clínico habitual.

  7. Ciclosporina y evolución de la enfermedad a lo largo de un año

    Un estudio aleatorizado de un solo centro siguió durante 12 meses a 36 pacientes que usaban ciclosporina y a 22 que usaban lágrimas artificiales. La gravedad de la enfermedad progresó en dos usuarios de ciclosporina frente a siete usuarios de lágrimas, y las medidas lagrimales y de síntomas posteriores favorecieron a la ciclosporina. El investigador estaba enmascarado, pero los pacientes recibían tratamientos visiblemente distintos; los grupos pequeños y el centro único limitan la estimación del beneficio a largo plazo.

  8. Tapones en el punto lagrimal superior frente al inferior

    En 20 pacientes con ojo seco, los investigadores colocaron un tapón temporal de colágeno en el punto lagrimal superior de un ojo y en el inferior del otro, y después siguieron durante diez días los síntomas, la tinción, la ruptura lagrimal y el tamaño del menisco lagrimal. Ambas opciones mejoraron varias medidas, sin una diferencia clara entre ellas. Esta comparación, pequeña y breve, no incluía ningún ojo seco sin tratar, por lo que la mejoría no puede atribuirse únicamente a la colocación de los tapones.

  9. Dos fórmulas lubricantes en un ensayo enmascarado de comparación directa

    Tras un periodo de preinclusión con suero salino, los 105 pacientes de la población analizada usaron durante seis semanas un colirio de polietilenglicol y propilenglicol con HP-guar u otro lubricante comercial. La fórmula con HP-guar redujo más la tinción corneal y conjuntival en varias visitas; ambos grupos refirieron menos síntomas. Esta comparación entre productos no muestra si alguno de los dos colirios funciona mejor que la ausencia de tratamiento activo.

A quiénes afectaba y qué importancia tenían los síntomas

Estos estudios ampliaron el panorama más allá de las pruebas lagrimales. También muestran por qué las cifras de prevalencia y las asociaciones deben leerse junto con la definición de ojo seco de cada estudio y la población de la que tomó la muestra.

  1. Síntomas de la superficie ocular en personas que usan colirios para el glaucoma

    Un estudio observacional prospectivo en diez centros encuestó a 630 personas que usaban colirios hipotensores para el glaucoma o la hipertensión ocular. Casi la mitad puntuó en el intervalo de síntomas de leves a graves del OSDI, y las puntuaciones aumentaban con el número de medicamentos. Sin una comparación sin tratamiento ni asignación aleatoria, el estudio no puede separar los efectos de los colirios de las diferencias en la enfermedad de base o de otros factores.

  2. El Henan Eye Study a gran altitud

    Una encuesta poblacional examinó a 1816 adultos mongoles de 40 años o más en una región china de gran altitud. Cerca de la mitad refirió al menos un síntoma frecuente de ojo seco, mientras que los resultados anómalos de ruptura lagrimal, de Schirmer y de tinción eran menos frecuentes y se relacionaban solo de forma imperfecta con los síntomas. La definición amplia de los síntomas y el entorno particular limitan las comparaciones con las estimaciones de prevalencia de otros lugares.

  3. Ojo seco y tareas que dependen de la visión en Singapur

    Un estudio poblacional de 3280 adultos malayos relacionó los síntomas frecuentes de ojo seco con la dificultad declarada para leer carteles y periódicos, usar las escaleras, ver la televisión, cocinar y conducir de noche. Las asociaciones se mantuvieron tras el ajuste por edad, sexo y agudeza visual con la corrección habitual en los adultos sin deficiencia visual. Los cuestionarios transversales muestran una carga en la vida diaria, pero no permiten establecer que la sequedad causara cada una de esas dificultades.

  4. Trabajo con pantallas y secreción lagrimal

    Los investigadores estudiaron a 1025 oficinistas japoneses que utilizaban pantallas y hallaron una menor producción de lágrimas en la prueba de Schirmer cuanto mayor era la exposición declarada, mientras que la estabilidad lagrimal y las medidas lipídicas no mostraron la misma relación. Un experimento independiente en ratas exploró los cambios glandulares. La evidencia en humanos es transversal, de modo que los hábitos de trabajo, el entorno y otras diferencias podrían explicar la asociación.

  5. Cambios de la visión en el ojo seco de la mañana a la tarde

    Veintiún pacientes con ojo seco se sometieron a pruebas visuales y de la superficie por la mañana y al final de la tarde. Al final del día mantenían la visión nítida menos tiempo entre parpadeos, leían más despacio y tenían más tinción y enrojecimiento, aunque las molestias referidas no aumentaron. Este pequeño estudio de comparación dentro de cada persona recoge la variación a lo largo del día, pero no puede mostrar con qué constancia aparece el patrón en grupos de pacientes más grandes.

  6. Enfermedad de las glándulas de Meibomio en una consulta de referencia de ojo seco

    Una consulta especializada de Singapur evaluó a 200 pacientes con ojo seco mediante medidas palpebrales, lagrimales, de tinción y de síntomas. La enfermedad evaporativa fue el subtipo asignado con más frecuencia, y los peores hallazgos meibomianos se relacionaban con una ruptura lagrimal más corta y con algunas quejas visuales. La población seleccionada de la consulta no ofrece una estimación de la prevalencia en la comunidad, y las correlaciones no demuestran que los cambios glandulares causaran los síntomas.

  7. Tinción del lid wiper en grupos de ojo seco claramente definidos

    Una comparación multicéntrica tiñó la superficie del párpado superior que barre el ojo en 50 pacientes con signos y síntomas claros de ojo seco y en 50 controles sin síntomas. La epiteliopatía del lid wiper apareció en el 88 % del grupo con ojo seco frente al 16 % de los controles. La separación es llamativa, pero seleccionar dos grupos claramente distintos puede exagerar lo bien que este signo distingue los casos dudosos en la atención habitual.

  8. La calidad de vida y los signos clínicos no coincidían de cerca

    En 15 centros asistenciales japoneses, 158 pacientes con ojo seco completaron encuestas de calidad de vida general y relacionada con la visión junto con las pruebas oculares habituales. Los pacientes con síndrome de Sjögren tenían peores hallazgos lagrimales y de tinción que los demás, pero las puntuaciones de las encuestas eran similares, y la mayoría de las relaciones entre los signos y la calidad de vida eran débiles. Esta muestra clínica transversal subraya la necesidad de preguntar por la experiencia del paciente además de explorar la superficie.

Escalas de síntomas y pruebas diagnósticas

Los trabajos más influyentes de 2010 perfeccionaron la forma en que los investigadores medían los cambios y compararon las pruebas de la película lagrimal. Los puntos de corte propuestos a partir de una sola muestra siguen siendo puntos de partida para la validación, sobre todo cuando las molestias de los pacientes tienen causas mixtas.

  1. ¿Qué cuenta como un cambio relevante en el OSDI?

    Con 310 pacientes de un registro observacional de tratamiento, los investigadores compararon los cambios en el Ocular Surface Disease Index con las valoraciones de mejoría de los pacientes y de los médicos. El cambio relevante estimado fue de unos cinco a siete puntos en la enfermedad leve o moderada y de siete a trece en la grave. Estos intervalos basados en anclajes ayudan a interpretar las puntuaciones, aunque los participantes del registro eran en su mayoría mujeres y personas blancas, y las estimaciones necesitan contextualizarse en otros grupos.

  2. Validación del Dry Eye Questionnaire de cinco preguntas

    En dos estudios que sumaban 260 participantes, los investigadores seleccionaron de un cuestionario más largo cinco preguntas sobre sequedad, molestias y lagrimeo. El DEQ-5 resultante separó los niveles de gravedad autovalorada y los grupos establecidos de ojo seco, de Sjögren y de control; los autores propusieron umbrales de cribado. Como las preguntas y los umbrales se desarrollaron en estas muestras seleccionadas, la validación externa es importante antes de tratar una puntuación como un diagnóstico.

  3. Una comparación multicéntrica de las medidas de gravedad del ojo seco

    Diez centros de Estados Unidos y Europa recogieron datos completos de osmolaridad, tinción, lágrima, glándulas y síntomas de 299 adultos. La osmolaridad lagrimal tuvo la asociación más fuerte con la escala compuesta de gravedad del estudio, mientras que los umbrales de las pruebas convencionales a menudo clasificaban mal a las personas. El análisis respalda una visión más continua de la gravedad, pero la ordenación y la interpretación clínica propuesta necesitan validación en pacientes independientes.

  4. La osmolaridad lagrimal comparada con las pruebas establecidas

    Una comparación realizada en una consulta midió la osmolaridad y varias pruebas habituales en 105 pacientes con ojo seco y 25 controles. En general, la osmolaridad aumentaba con la gravedad asignada, pero un umbral diagnóstico propuesto de 305 mOsm/l solo alcanzó una capacidad de discriminación moderada. El pequeño grupo de control y los puntos de corte elegidos a partir de los mismos datos limitan la afirmación de que una sola lectura pueda zanjar un diagnóstico.

  5. Altura del menisco lagrimal medida con OCT

    La tomografía de coherencia óptica midió el menisco lagrimal en 24 personas con ojo seco definido y 27 controles. La altura del menisco inferior difería entre los grupos, y un punto de corte propuesto dio una sensibilidad del 67 % y una especificidad del 81 %. El método, no invasivo, era prometedor, pero esta pequeña comparación de casos y controles no estableció su rendimiento en pacientes con síntomas mixtos o inciertos.

  6. Distinguir la obstrucción meibomiana de la baja producción de lágrimas

    Los investigadores compararon a 25 personas con disfunción obstructiva de las glándulas de Meibomio y a 15 con ojo seco acuodeficiente mediante los síntomas, los hallazgos palpebrales, la meibografía, las secreciones glandulares y la prueba de Schirmer. Las imágenes de las glándulas y las secreciones diferían más que los síntomas o la ruptura lagrimal. Una regla basada en tres puntuaciones alcanzó una sensibilidad del 68 % y una especificidad del 80 % en estos grupos seleccionados, lo que deja un margen considerable para mejorar el diagnóstico.

  7. La tinción conjuntival temporal como pista del síndrome de Sjögren

    Un análisis retrospectivo de una consulta especializada comparó a 231 pacientes con síndrome de Sjögren primario y a 89 con ojo seco acuodeficiente sin síndrome de Sjögren. Los anticuerpos en sangre y la biopsia de glándula salival fueron, en conjunto, los que mejor discriminaron; entre los hallazgos oculares no invasivos destacó la tinción con rosa de Bengala en la conjuntiva externa. La regla se obtuvo de una población derivada y no puede sustituir a una evaluación completa del síndrome de Sjögren.

  8. Ruptura lagrimal y pérdida de contraste visual

    Un montaje óptico hecho a medida registró la ruptura lagrimal, la calidad del frente de onda y la sensibilidad al contraste mientras diez usuarios de lentes de contacto blandas retrasaban el parpadeo. En los cuatro en quienes se rompió la película sobre la zona central de la lente, los cambios ópticos siguieron de cerca la disminución de la sensibilidad al contraste. Este pequeño experimento explica una posible vía desde una lágrima inestable hasta la visión borrosa, pero no era una prueba clínica en pacientes con ojo seco.

Biología de la película lagrimal y de la superficie ocular

Los estudios con muestras humanas y con técnicas de imagen buscaron patrones biológicos detrás de los síntomas. La mayoría eran estudios de descubrimiento: sus asociaciones no demuestran por sí solas un mecanismo ni crean un marcador diagnóstico listo para usar.

  1. Imagen confocal de la conjuntiva en el ojo seco por Sjögren

    Los investigadores emplearon la microscopia confocal in vivo en 28 mujeres con ojo seco asociado a Sjögren, siete con ojo seco no asociado a Sjögren y 14 controles. Los dos grupos con ojo seco tenían más células inflamatorias y menos células epiteliales conjuntivales que los controles; los ojos con Sjögren presentaban además más microquistes epiteliales. Los grupos, pequeños y seleccionados, muestran un patrón tisular, pero no establecen que la exploración pueda diagnosticar el subtipo de ojo seco en la atención habitual.

  2. Señales inflamatorias en el ojo seco evaporativo

    Se analizaron 15 señales inflamatorias en las lágrimas de 23 personas con ojo seco evaporativo leve o moderado y de nueve controles. Cinco estaban más elevadas en los pacientes, y varias señales se relacionaban con el dolor, la estabilidad lagrimal o la tinción. El estudio mostró inflamación más allá de la enfermedad grave, pero, con muchas comparaciones y una muestra pequeña, solo pudo proponer candidatos para nuevas pruebas.

  3. Proteínas lagrimales antes de un daño evidente de la superficie

    Los investigadores compararon las proteínas lagrimales de 60 personas sintomáticas con ojo seco evaporativo y lágrima inestable con las de 30 controles sin síntomas. La lactoferrina, la lipocalina 1 y algunas otras proteínas estaban disminuidas, mientras que la albúmina estaba aumentada, incluso sin defectos epiteliales visibles. Este resultado transversal apunta a cambios proteicos tempranos, pero no permite establecer qué cambios preceden a la enfermedad ni cuáles sirven como prueba fiable.

  4. Movimiento del menisco lagrimal durante el parpadeo

    La tomografía de coherencia óptica siguió el tamaño del menisco lagrimal durante parpadeos normales y retrasados en 25 personas con ojo seco acuodeficiente y 30 controles. Los meniscos de los pacientes eran, en general, más pequeños y cambiaban menos con el parpadeo, lo que indica una dinámica reducida del volumen lagrimal. Esta comparación de laboratorio describe la fisiología, mientras que su grupo especializado de pacientes y el tamaño de la muestra limitan las afirmaciones diagnósticas.

  5. Edad, sexo y capa lipídica de la película lagrimal

    Un estudio transversal midió la ruptura lagrimal y las características de la capa lipídica en 160 adultos menores de 45 años y en 58 adultos de más edad. Los participantes mayores tenían tiempos de ruptura no invasivos más cortos y capas lipídicas más finas; la diferencia lipídica era especialmente marcada entre las mujeres mayores. Estos patrones de grupo señalan un posible factor que contribuye a la sequedad relacionada con la edad, pero el estudio no siguió a las personas a lo largo del tiempo ni aisló causas hormonales.

  6. Células inmunitarias en la superficie de la conjuntiva

    La citología de impresión y la citometría de flujo compararon las células conjuntivales superficiales de pacientes con ojo seco y de controles. Las muestras de los pacientes mostraron más células positivas para CD14, un equilibrio alterado entre CD4 y CD8 y más HLA-DR epitelial, mientras que varios otros recuentos de células inmunitarias no diferían. Los conjuntos de muestras, modestos y en parte coincidentes, y el diseño observacional hacen de esto una pista biológica, no la prueba de una única vía inflamatoria.

  7. La mucina MUC1 en el ojo seco con y sin Sjögren

    Se analizaron la proteína MUC1 y la expresión de su gen en lavados lagrimales y muestras conjuntivales de 25 personas con ojo seco por Sjögren, 25 con otros tipos de ojo seco acuodeficiente y 26 controles. La MUC1 soluble era la más alta en la enfermedad de Sjögren y también estaba elevada en el otro grupo con ojo seco. Las diferencias podrían reflejar una respuesta de la superficie a la irritación crónica; esta comparación no puede mostrar si los cambios de la MUC1 protegen el ojo o impulsan la enfermedad.