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Investigación ocular / Ojo seco / 2011

Investigación sobre el ojo seco en 2011: 31 estudios destacados en humanos

Nuevos métodos midieron la calidad de la lágrima y los cambios en las glándulas de Meibomio, mientras grandes encuestas trazaban el mapa de los síntomas en distintas poblaciones. La investigación sobre tratamientos examinó la ciclosporina, los suplementos nutricionales, el calentamiento de los párpados y la cirugía de los puntos lagrimales; los resultados variaron según el grupo de pacientes y la medida de resultado.

Ojo con una gota de lágrima y formas de mapa trazadas con suavidad

El panorama de 2011

Destacan tres temas:

  • Los estudios poblacionales de Japón, Corea del Sur y veteranos estadounidenses hallaron una carga considerable de ojo seco, pero emplearon definiciones de caso distintas y no pueden compararse como una única estimación de prevalencia.
  • Los ensayos controlados con suplementos hallaron mejorías limitadas en medidas concretas; uno no encontró diferencias significativas en los síntomas ni en los signos de ojo seco, pese al cambio en un marcador inflamatorio.
  • Los estudios sobre osmolaridad, expresión de mucinas, técnicas de imagen y lípidos meibomianos identificaron señales útiles, con grados variables de validación independiente.

Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.

Qué muestra la investigación

La evidencia de 2011 perfiló mejor la imagen del ojo seco como un problema de la película lagrimal, las glándulas, la superficie y la función visual. Las encuestas más amplias mostraron una carga considerable, mientras que las pruebas más recientes y los marcadores biológicos seguían siendo sensibles a las definiciones de caso y a la selección de los pacientes. Los tratamientos controlados dieron conclusiones más precisas que las primeras series con dispositivos y cirugía, y el beneficio clínico no siempre siguió a un cambio de laboratorio.

Estudios de tratamiento

Los trabajos de intervención del año abarcaron desde comparaciones aleatorizadas hasta pequeñas series de viabilidad. Sus resultados son más útiles cuando se leen junto con el grupo de control, el periodo de seguimiento y la medida de resultado elegida en cada estudio.

  1. Dexametasona administrada mediante iontoforesis ocular

    Un ensayo con doble enmascaramiento en un solo centro aleatorizó a 103 pacientes con ojo seco a dos dosis de fosfato de dexametasona administrado mediante corriente eléctrica o a un procedimiento placebo, durante una prueba controlada de desecación. Algunas medidas de tinción y de molestias favorecieron al tratamiento en determinados momentos, pero no se alcanzaron los criterios principales fijados de antemano. El breve modelo de provocación deja sin demostrar un beneficio clínico habitual y a más largo plazo.

  2. Las cápsulas de ácidos grasos cambiaron un marcador más que los síntomas

    Un ensayo de tres meses con doble enmascaramiento, realizado en nueve centros europeos, aleatorizó a 138 adultos con ojo seco de leve a moderado a placebo o a cápsulas con grasas omega-3 y omega-6, vitaminas y zinc. La expresión conjuntival de HLA-DR descendió en algunos análisis en el grupo del suplemento, pero los signos y los síntomas no difirieron de forma significativa entre los grupos. La fórmula tenía varios ingredientes, y el cambio de un marcador por sí solo no establece un beneficio clínico.

  3. Un segundo ensayo con suplementos halló mejoras clínicas limitadas

    En un ensayo de seis meses con doble enmascaramiento, 181 pacientes que ya usaban sustitutos lagrimales recibieron placebo o un suplemento de omega-3 y omega-6. El tiempo de ruptura lagrimal y la fatiga ocular mejoraron de forma modesta con el suplemento, mientras que la mayoría de las demás diferencias en los síntomas no fueron estadísticamente claras. Los hallazgos se aplican a esta fórmula concreta y no muestran un alivio general del ojo seco.

  4. Añadir ciclosporina mejoró las medidas de la superficie

    Los investigadores aleatorizaron a 42 pacientes con baja producción de lágrimas y película lagrimal inestable a lágrimas artificiales solas o a lágrimas más ciclosporina tópica durante cuatro meses. En el seguimiento, el grupo de la combinación obtuvo mejores resultados en las pruebas lagrimales, la tinción de la superficie y la densidad de células caliciformes conjuntivales. Este pequeño estudio se centró en los signos clínicos y en los recuentos celulares, de modo que informa menos sobre cuánto mejor se sentían los pacientes.

  5. A la retirada de la ciclosporina le siguió un empeoramiento en una pequeña extensión

    Tras un estudio de tratamiento previo de un año, los pacientes que seguían con ciclosporina fueron aleatorizados a continuar con ella o a pasar a lágrimas artificiales, mientras que un grupo que antes solo usaba lágrimas empezó con ciclosporina. La mitad de los ocho pacientes a los que se retiró la ciclosporina presentaba mayor gravedad al cabo de otro año, frente a ninguno en los demás grupos. El grupo de retirada era muy pequeño y los grupos diferían al inicio de la extensión, lo que limita una recomendación general de mantenimiento.

  6. La ciclosporina una vez al día funcionó en algunos pacientes estables

    Un estudio aleatorizado asignó a 100 pacientes cuyo ojo seco llevaba al menos un año tratado con ciclosporina dos veces al día a seguir con esa pauta o a reducirla a una vez al día durante seis meses. La mayoría de los resultados medidos fueron similares entre los grupos, pero siete de los 50 pacientes del grupo de dosis reducida abandonaron antes de tiempo porque la sequedad empeoró. Los resultados en pacientes seleccionados y previamente estables no muestran que una dosis menor sirva para todos.

  7. El calor y la presión pulsátil resultaron prometedores para las glándulas obstruidas

    Un estudio multicéntrico de viabilidad trató a 14 personas con disfunción obstructiva de las glándulas de Meibomio con un dispositivo que calentaba y comprimía los párpados durante 12 minutos. La secreción glandular, la ruptura lagrimal, la tinción y las puntuaciones de síntomas mejoraron respecto al inicio y se mantuvieron mejoradas durante tres meses. Sin un grupo con tratamiento simulado, este pequeño estudio piloto no puede establecer qué parte de la mejoría se debió al dispositivo.

  8. La cauterización cerró los puntos lagrimales tras la pérdida repetida de tapones

    Los cirujanos aplicaron cauterización térmica en 70 puntos lagrimales de 28 pacientes con ojo seco grave cuyos tapones se habían caído repetidamente. Un punto lagrimal se reabrió en tres meses, mientras que los síntomas, la tinción de la superficie y varias medidas lagrimales mejoraron. Esta serie sin grupo de control se refiere a un grupo seleccionado con expulsión de tapones y no permite comparar la cauterización con otras opciones.

  9. Tres lágrimas artificiales sin un claro ganador

    Un estudio de un mes aleatorizó a 27 personas con sequedad relacionada con el uso del ordenador o de lentes de contacto a uno de tres lubricantes o a ningún tratamiento. Los síntomas mejoraron en los cuatro grupos, y las diferencias entre ellos no fueron estadísticamente significativas. La muestra pequeña no permite establecer que los colirios fueran igual de eficaces ni que alguno superase a la ausencia de tratamiento.

Visión e impacto en la vida cotidiana

Estos estudios examinaron el rendimiento visual, los síntomas tras el LASIK y el efecto del ojo seco en el trabajo y el estado de ánimo.

  1. Los métodos de creación del colgajo en el LASIK dieron puntuaciones de sequedad similares

    En un ensayo aleatorizado con comparación entre los dos ojos, 51 pacientes recibieron en un ojo un colgajo de LASIK creado con queratomo mecánico y en el otro uno creado con láser de femtosegundo, y después informaron sobre la sequedad durante un máximo de un año. Los síntomas no difirieron de forma significativa entre los métodos. El ensayo evaluó la sequedad autodeclarada en este contexto quirúrgico y no era lo bastante grande como para descartar diferencias pequeñas.

  2. La tinción corneal central se correspondía con la inestabilidad visual

    Los investigadores compararon a 22 pacientes con ojo seco asociado a Sjögren, separados según tuvieran o no tinción corneal central, con 10 controles sanos. Durante pruebas breves sin parpadear, los ojos con tinción central presentaron mayores pérdidas de agudeza visual funcional y más aberraciones ópticas. Este pequeño estudio transversal relaciona el daño de la superficie con el rendimiento visual, pero no puede mostrar qué cambio apareció primero.

  3. Los trabajadores declararon más pérdida de productividad cuanto peores eran los síntomas

    Una encuesta en línea realizada en Estados Unidos cribó a 9034 miembros de un panel y comparó la afectación del trabajo y de las actividades diarias entre los adultos con empleo que cumplían los requisitos y declaraban un ojo seco diagnosticado por un médico. La pérdida de productividad declarada durante el trabajo pasó del 11 % en el grupo leve al 18 % en el moderado y al 35 % en el grave. El panel de voluntarios y los resultados autodeclarados pueden exagerar la carga o clasificarla mal, y la encuesta no permite establecer causalidad.

  4. La depresión se correspondía más con los síntomas que con los resultados de las pruebas lagrimales

    Un análisis poblacional de 657 coreanos de edad avanzada midió los síntomas depresivos junto con preguntas sobre ojo seco, la prueba de Schirmer y el tiempo de ruptura lagrimal. La depresión se correlacionaba con la sequedad declarada, pero no con las dos pruebas lagrimales. Este trabajo volvió a analizar la misma cohorte de Yongin utilizada en el estudio de prevalencia del año; su diseño transversal no puede mostrar si el estado de ánimo precedió a los síntomas oculares o fue posterior a ellos.

Estudios de la película lagrimal, la superficie y las glándulas de Meibomio

Los investigadores compararon las medidas diagnósticas propuestas con los síntomas y los hallazgos clínicos, y examinaron la biología de la lágrima y de las glándulas. Las cifras prometedoras obtenidas en muestras seleccionadas todavía necesitaban ponerse a prueba en poblaciones clínicas más amplias.

  1. La osmolaridad lagrimal separó grupos de gravedad en un estudio multicéntrico

    En 10 centros, los investigadores midieron la osmolaridad lagrimal y los signos habituales de ojo seco en 314 participantes consecutivos. Con un umbral de 312 mOsm/l, la osmolaridad tuvo una sensibilidad del 73 % y una especificidad del 92 % frente a la clasificación compuesta de gravedad del estudio. Esa clasificación combinaba otras pruebas clínicas y no era un patrón de referencia diagnóstico independiente, de modo que la exactitud comunicada debe entenderse en ese contexto.

  2. Una combinación de estabilidad lagrimal y pliegues conjuntivales concordó con los síntomas

    En 47 personas que no usaban lentes de contacto, los investigadores compararon las puntuaciones de síntomas de ojo seco con pruebas lagrimales, la tinción del lid wiper (la zona del borde palpebral que roza la superficie ocular) y los grados de pliegues conjuntivales. El tiempo de ruptura lagrimal no invasivo combinado con los pliegues nasales distinguió a quienes tenían síntomas de quienes no los tenían mejor que cualquiera de las dos medidas por separado en esta muestra. El grupo, pequeño y seleccionado, y el hecho de que el modelo se probara en la misma muestra dejan incierto el rendimiento de la combinación en las consultas ordinarias.

  3. Las subescalas del cuestionario OSDI no resistieron bien el análisis

    Los investigadores aplicaron el análisis de Rasch a las respuestas al Ocular Surface Disease Index de 172 mujeres con diagnóstico de ojo seco o con irritación considerable. El conjunto completo de preguntas se ajustaba mejor una vez simplificadas las categorías de respuesta, pero las tres subescalas existentes no separaban de forma fiable a las encuestadas. Este hallazgo psicométrico procede de una muestra de mujeres posmenopáusicas y no invalida todos los usos del cuestionario en su conjunto.

  4. Un segundo estudio de osmolaridad evaluó una enfermedad más grave

    Un estudio de un solo centro comparó la osmolaridad lagrimal en 133 pacientes seleccionados por una queratoconjuntivitis seca de moderada a grave y en 95 controles sanos. Las medianas fueron de unos 320 y 301 mOsm/l, respectivamente, y la sensibilidad y la especificidad comunicadas de la prueba fueron del 87 % y el 81 %. Separar casos establecidos de voluntarios sanos no puede mostrar cómo se comporta la prueba en los casos leves o dudosos.

  5. Los patrones de citocinas lagrimales diferían entre los subtipos de ojo seco

    Un estudio con micromatrices de anticuerpos comparó las proteínas inflamatorias lagrimales de 143 personas clasificadas como controles, ojo seco acuodeficiente, enfermedad de la capa lipídica o ambas. Varias citocinas estaban elevadas en los grupos acuodeficientes, mientras que el grupo con enfermedad exclusiva de la capa lipídica se parecía a los controles en este panel. Estos patrones proteicos transversales no demuestran que la inflamación esté ausente en todo ojo seco evaporativo.

  6. La expresión de genes de mucinas mostró una señal validada en parte

    Las muestras de células conjuntivales de 38 pacientes con ojo seco y 43 controles emparejados mostraron una menor expresión de varios genes de mucinas en el grupo de pacientes. Los investigadores reprodujeron el patrón en un conjunto independiente de 30 pacientes y 16 controles; MUC1 fue el que mejor rendimiento tuvo entre los genes analizados. Ambas muestras eran pequeñas y seleccionadas, de modo que el análisis todavía no era una prueba clínica general de cribado.

  7. La OCT halló un volumen lagrimal especialmente bajo en el ojo seco por Sjögren

    La tomografía de coherencia óptica midió los meniscos lagrimales superior e inferior en 26 personas con ojo seco asociado a Sjögren, 26 con otros tipos de ojo seco y 26 controles. El volumen lagrimal era el más bajo en el grupo de Sjögren y se relacionaba con algunos hallazgos de daño de la superficie y de estabilidad lagrimal. La alta exactitud diagnóstica dentro de estos grupos, deliberadamente distintos, necesita confirmarse en pacientes cuyo diagnóstico es incierto.

  8. El enfriamiento de la superficie distinguió a un pequeño grupo con ojo seco

    Un nuevo dispositivo de termografía registró la temperatura de la superficie ocular durante 10 segundos después de un parpadeo en 30 pacientes con ojo seco y 30 controles. El grupo con ojo seco se enfriaba más deprisa, y la medida a los 10 segundos tuvo una sensibilidad del 83 % y una especificidad del 80 % en esta muestra. Los grupos eran pequeños y diferían en la edad media, de modo que la exactitud del dispositivo como prueba de cribado seguía siendo preliminar.

  9. Los lípidos del meibum variaban con la gravedad del ojo seco

    La espectrometría de masas midió cientos de especies lipídicas del meibum en 27 pacientes asiáticos con síntomas de ojo seco y 10 controles. Algunas especies lipídicas, entre ellas los ácidos grasos O-acil-omega-hidroxilados, variaban con la gravedad definida por los síntomas. Este pequeño estudio transversal no pudo determinar si esos cambios causaban los problemas de la película lagrimal o eran consecuencia de ellos.

  10. Las secreciones meibomianas eran físicamente más rígidas en la enfermedad glandular

    La espectroscopia infrarroja comparó el meibum humano de donantes con disfunción de las glándulas de Meibomio y de donantes de la misma edad sin síntomas de ojo seco. Las muestras del grupo con disfunción tenían una temperatura de transición de fusión más alta y un mayor orden lipídico a la temperatura de la superficie ocular. Esta medida de laboratorio apunta a un mecanismo que explicaría la mala secreción, pero no mide por sí misma un beneficio para el paciente ni demuestra la dirección de la asociación.

  11. El tejido de las glándulas de Meibomio mostró una expresión génica alterada

    Los investigadores aislaron glándulas de Meibomio de piezas de cirugía palpebral de pacientes con disfunción glandular y de controles de la misma edad, y después compararon la expresión de ARN. Diferían casi 400 genes, entre ellos genes implicados en la queratinización y en la adhesión celular. Las muestras de tejido quirúrgico y las mediciones génicas en un único momento no pueden identificar qué cambios inician la enfermedad.

  12. Las glándulas envejecidas tenían menos células en división

    Los investigadores tiñeron tejido palpebral sobrante de 36 pacientes de cantoplastia de entre 18 y 95 años en busca de marcadores de diferenciación de las células meibomianas, de ciclo celular y de inflamación. Las glándulas de más edad tenían menos células en división activa, y la tinción de células inflamatorias se relacionaba con los grados de expresión glandular. Esta muestra quirúrgica y transversal respalda un mecanismo relacionado con la edad, pero no puede establecer la progresión en cada persona.

  13. Los cambios de grosor en la OCT no eran específicos del ojo seco

    La OCT de dominio espectral midió el grosor del epitelio corneal, limbar y conjuntival en 79 participantes, entre ellos pacientes con ojo seco, controles y personas que usaban colirios para el glaucoma. Tanto el grupo con ojo seco como el de tratamiento del glaucoma tenían un epitelio limbar más fino y un epitelio de la conjuntiva bulbar más grueso que los controles comparables. Como el patrón aparecía en más de una afección, no servía por sí solo para diagnosticar el ojo seco.

Patrones poblacionales y factores asociados

Las encuestas y las comparaciones clínicas relacionaron las medidas del ojo seco con la edad, el uso de lentes de contacto, el trabajo con pantallas y otras características. Sus definiciones y las poblaciones de origen son importantes a la hora de interpretar las cifras.

  1. Una encuesta comunitaria japonesa halló síntomas con más frecuencia en las mujeres

    En Koumi (Japón), 2791 de los 3294 residentes de 40 años o más que cumplían los requisitos completaron un cuestionario sobre ojo seco y factores de riesgo. Declararon un diagnóstico previo o síntomas intensos y frecuentes el 21,6 % de las mujeres y el 12,5 % de los hombres; el uso de lentes de contacto se asoció con el resultado en ambos sexos. La definición se basaba en el diagnóstico o los síntomas declarados, y el diseño transversal no puede mostrar que las exposiciones asociadas causaran la enfermedad.

  2. Un estudio en consultas de veteranos relacionó el ojo seco con varios diagnósticos

    Los registros de 16 862 pacientes de dos consultas de oftalmología de Veterans Affairs identificaron el ojo seco mediante un código diagnóstico y un registro de tratamiento a la vez. Los casos eran más frecuentes en las mujeres, y afecciones como la depresión, el trastorno de estrés postraumático y la apnea del sueño se asociaron con una mayor probabilidad tras el ajuste por edad y sexo. Los pacientes de consultas de oftalmología y las definiciones de caso basadas en registros no constituyen una muestra de la población general, y estas asociaciones no establecen causas.

  3. Los síntomas eran frecuentes entre los coreanos de edad avanzada

    Una muestra poblacional de 657 personas de 65 años o más de Yongin (Corea del Sur) completó un cuestionario de síntomas y pruebas oculares. La prevalencia ajustada del ojo seco definido por síntomas fue del 33,2 %, y cerca de la mitad de los participantes con síntomas presentaba disfunción de las glándulas de Meibomio en la exploración. El resultado depende de una definición basada en síntomas y no debe extenderse a personas más jóvenes ni a otras poblaciones.

  4. Las lentes de contacto y el trabajo prolongado con pantallas se acompañaron de peores medidas lagrimales

    Un estudio con oficinistas comparó a 69 usuarios de lentes de contacto con 102 no usuarios emparejados y los agrupó según si el trabajo con pantallas duraba al menos cuatro horas al día. El uso de lentes y un mayor tiempo de pantalla coincidieron con una menor altura del menisco lagrimal y con puntuaciones de síntomas más altas. Esta comparación no aleatorizada no puede separar los efectos del uso de lentes, los hábitos de trabajo y otras diferencias entre los trabajadores.

  5. Los usuarios de lentes de contacto mostraron cambios glandulares en las imágenes confocales

    La microscopia confocal láser comparó las glándulas de Meibomio de 20 usuarios de lentes de contacto y 20 no usuarios emparejados por edad y sexo. Los usuarios presentaban diferencias en la estructura glandular y en el aspecto de la secreción, junto con peores medidas lagrimales y de síntomas. Esta pequeña comparación transversal no permite establecer que el uso de lentes produjera esos cambios.