Investigación ocular / Ojo seco / 2012
Investigación sobre el ojo seco en 2012: 33 estudios destacados en humanos
La investigación exploró los subtipos de ojo seco, la disfunción de las glándulas de Meibomio, el impacto en la vida diaria y una gama más amplia de tratamientos controlados y herramientas diagnósticas.
El panorama de 2012
Destacan tres temas:
- En una cohorte clínica, los hallazgos en las glándulas de Meibomio eran frecuentes entre los pacientes cuyo ojo seco podía asignarse a un subtipo acuodeficiente o evaporativo.
- Los ensayos aleatorizados probaron la pulsación térmica, nuevos fármacos antiinflamatorios, sustitutos lagrimales y tratamientos para la disfunción glandular, con resultados que diferían según la medida evaluada.
- Los estudios poblacionales y clínicos confirmaron que los síntomas, los cambios glandulares, las pruebas lagrimales y la calidad de vida no coinciden a la perfección.
Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.
Qué muestra la investigación
La literatura de 2012 pasó de las etiquetas generales de ojo seco a patrones glandulares y lagrimales más definidos, mientras los ensayos aleatorizados probaban varias formas de tratarlos. Algunos tratamientos mejoraron resultados concretos, mientras que otros solo ofrecieron señales secundarias o pruebas efímeras. Los estudios diagnósticos también pusieron de manifiesto una dificultad persistente: los síntomas, la estructura glandular, la química lagrimal y las pruebas de consulta describen a menudo partes de la afección que se solapan, pero que son distintas.
Estudios controlados de tratamiento
Los estudios de intervención de 2012 fueron inusualmente variados. Conviene leer cada resultado a la luz de su criterio principal fijado de antemano, su grupo de comparación, su tiempo de seguimiento y la selección de los pacientes.
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Colirio de hialuronato hipotónico en un ensayo de fase 3
Un ensayo multicéntrico aleatorizó a 304 personas con ojo seco moderado a colirio de hialuronato sódico hipotónico, de suero salino o de carbómero durante 84 días. En el día 28, la frecuencia de los síntomas y la tinción corneal habían mejorado más con el hialuronato que con el suero salino. La ventaja medida fue modesta, y este estudio de una sola fórmula no permite establecer que todos los productos de hialuronato funcionen igual.
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Añadir diquafosol cuando el hialuronato no bastaba
En 32 pacientes cuyo ojo seco respondía de forma insuficiente al hialuronato solo, los investigadores añadieron al azar diquafosol en un ojo, mientras el ojo contralateral seguía con hialuronato. Tras cuatro semanas, la ruptura lagrimal, la tinción y varios síntomas mejoraron en los ojos con la combinación. El diseño con comparación entre los dos ojos controla las diferencias entre pacientes, pero la muestra pequeña y el seguimiento breve limitan las conclusiones sobre un beneficio sostenido.
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Colirio de azitromicina para la sequedad relacionada con las lentes de contacto
Un ensayo piloto abierto aleatorizó a 50 usuarios de lentes de contacto con sequedad a colirio de azitromicina o a gotas humectantes durante cuatro semanas. El tiempo de uso cómodo de las lentes aumentó más con la azitromicina, en más de dos horas respecto al inicio, mientras que el tiempo total de uso y la osmolaridad lagrimal no difirieron con claridad. Este estudio, pequeño y sin enmascaramiento, necesita repetirse antes de que pueda deducirse un uso habitual.
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La pulsación térmica frente a las compresas calientes
Un ensayo aleatorizado abierto asignó a 139 adultos con disfunción de las glándulas de Meibomio a un tratamiento único de 12 minutos con LipiFlow o a una pauta de compresas calientes iHeat. A las dos semanas, la secreción glandular, el tiempo de ruptura lagrimal y los síntomas favorecían a la pulsación térmica; después, los controles pasaron al otro tratamiento, lo que limita la comparación directa posterior. El ensayo respalda un beneficio a corto plazo de este dispositivo y esta pauta, mientras que el enmascaramiento y la duración del efecto siguen siendo cuestiones abiertas.
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Diquafosol frente a hialuronato sódico
Un ensayo multicéntrico con doble enmascaramiento aleatorizó a 286 pacientes con ojo seco a colirio de diquafosol o de hialuronato sódico seis veces al día durante cuatro semanas. El diquafosol alcanzó el objetivo de no inferioridad en la tinción con fluoresceína y mejoró la tinción con rosa de Bengala más que el hialuronato. Esto establece una diferencia en una medida de la superficie, no una superioridad general en la comodidad a largo plazo ni en todos los subtipos de ojo seco.
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La rebamipida en un estudio de dosis controlado con placebo
Un ensayo de fase 2 con doble enmascaramiento y cuatro semanas de duración aleatorizó a 308 pacientes a rebamipida al 1 %, rebamipida al 2 % o placebo. Las dos concentraciones activas mejoraron la tinción corneal y conjuntival, el tiempo de ruptura lagrimal y la mayoría de los síntomas referidos más que el placebo; la humectación en la prueba de Schirmer no cambió con claridad. El breve periodo de tratamiento y las comparaciones dispares entre dosis dejan sin resolver el beneficio a más largo plazo y la dosis óptima.
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Diquafosol frente a placebo en Japón
Un ensayo con doble enmascaramiento asignó a 286 pacientes japoneses a diquafosol al 1 %, diquafosol al 3 % o placebo durante seis semanas. Los dos grupos activos presentaron menos tinción corneal y con rosa de Bengala que el grupo de placebo, y las puntuaciones de síntomas mejoraron; el tiempo de ruptura lagrimal no mostró una diferencia clara entre los grupos. Los hallazgos complementan el estudio con comparador activo, pero se aplican a las fórmulas y a la pauta breve que se probaron.
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Suero autólogo frente a lágrimas artificiales
Doce personas con ojo seco grave completaron una comparación cruzada, aleatorizada y con doble enmascaramiento entre un colirio de su propio suero y lágrimas artificiales convencionales, con dos semanas por tratamiento. Los síntomas medidos con el OSDI mejoraron más durante el periodo con suero, mientras que la tinción y la ruptura lagrimal no difirieron con claridad. La muestra, muy pequeña, y los periodos breves limitan las conclusiones sobre una curación duradera de la superficie.
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Un primer ensayo con un antagonista de las integrinas
Un ensayo multicéntrico de fase 2 con doble enmascaramiento aleatorizó a 230 pacientes seleccionados con ojo seco a tres concentraciones del fármaco en investigación SAR 1118 o al vehículo durante 84 días. La tendencia según la dosis en el criterio fijado de antemano de tinción corneal se quedó muy cerca de la significación convencional sin alcanzarla, mientras que varias otras comparaciones de tinción y de síntomas favorecieron al tratamiento. Este resultado dispar exigía ensayos de confirmación, no una afirmación definitiva de eficacia.
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Ciclosporina para la disfunción de las glándulas de Meibomio
Setenta pacientes con disfunción sintomática de las glándulas de Meibomio fueron aleatorizados, con doble enmascaramiento, a colirio de ciclosporina o de carboximetilcelulosa sin conservantes durante tres meses. El tiempo de ruptura lagrimal mejoró más con la ciclosporina, con cambios favorables en algunos hallazgos palpebrales; ambos grupos refirieron mejoría de los síntomas. El ensayo respalda un posible beneficio relacionado con las glándulas, pero no define qué pacientes necesitan tratamiento antiinflamatorio.
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Carboximetilcelulosa osmoprotectora frente a hialuronato
Una comparación aleatorizada de fase 3 asignó a 82 pacientes a una fórmula de carboximetilcelulosa osmoprotectora o a hialuronato sódico durante tres meses. El colirio de carboximetilcelulosa cumplió un criterio de no inferioridad para la mejoría de la tinción en el día 35; las demás medidas mejoraron de forma similar. El análisis principal por protocolo incluyó solo a 66 participantes, de modo que la conclusión es la comparabilidad dentro del margen fijado por el ensayo, no la superioridad.
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Minociclina añadida a las lágrimas artificiales en la disfunción glandular avanzada
Un estudio aleatorizado con 60 personas con disfunción de las glándulas de Meibomio de moderada a grave comparó la minociclina oral más lágrimas artificiales con las lágrimas solas durante dos meses. Los signos clínicos y los síntomas mejoraron más en el grupo del antibiótico, junto con niveles más bajos de varias señales inflamatorias lagrimales. La duración limitada y la exposición sistémica al fármaco obligan a sopesar el resultado frente a los posibles daños y las alternativas.
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El tofacitinib tópico no superó su comparación principal de producción de lágrimas
Un ensayo aleatorizado de fase 1/2 con doble enmascaramiento comparó varias dosis de tofacitinib tópico con el vehículo y con ciclosporina en 327 pacientes a lo largo de ocho semanas. En algunos grupos de tofacitinib, más pacientes alcanzaron la respuesta de Schirmer fijada de antemano que con el vehículo, pero esas diferencias no fueron estadísticamente significativas. Algunos signos y síntomas secundarios parecían prometedores; el resultado principal siguió sin ser concluyente.
Patrones poblacionales e impacto en la vida diaria
Estos estudios describen quiénes tenían síntomas o hallazgos en las glándulas de Meibomio y cómo se relacionaba el ojo seco con el funcionamiento diario. Sus definiciones y los ámbitos de captación de participantes varían de forma considerable.
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Disfunción glandular sintomática y silenciosa en España
En una muestra poblacional de 619 adultos españoles de 40 años o más, la disfunción de las glándulas de Meibomio sin síntomas era más frecuente que la sintomática: cerca del 22 % frente al 9 %. Ambas formas aumentaban con la edad, y algunas afecciones asociadas diferían. Los hallazgos advierten de que las encuestas basadas solo en síntomas pueden pasar por alto cambios glandulares, pero no establecen qué cambios silenciosos causarán enfermedad más adelante.
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Registros de ojo seco y diagnósticos de salud mental en veteranos estadounidenses
Un análisis de una base de datos de Veterans Affairs incluyó a unos 2,45 millones de pacientes de consultas de oftalmología. El ojo seco codificado y con tratamiento se asoció con la depresión y con el trastorno de estrés postraumático, incluso tras un ajuste demográfico básico; los medicamentos relacionados también se asociaron. Los diagnósticos administrativos y los factores de riesgo compartidos limitan la interpretación causal, a pesar del enorme tamaño de la muestra.
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Síntomas de la superficie ocular y vida diaria de los veteranos
Una encuesta en una consulta de oftalmología de Veterans Affairs en Miami relacionó puntuaciones más altas de síntomas de ojo seco con más dificultades en las actividades diarias, el trabajo y el bienestar emocional. Completaron el cuestionario de síntomas 489 personas, solo el 36 % de aquellas a las que se les propuso. Las asociaciones muestran una carga apreciable entre quienes respondieron, mientras que la falta de respuesta y el ámbito clínico limitan las estimaciones poblacionales.
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Ojo seco y calidad de vida fuera de la consulta
En una muestra comunitaria de Shanghái de 229 adultos mayores de 40 años, los participantes con ojo seco o con síntomas obtuvieron peores puntuaciones en un cuestionario de calidad de vida relacionada con la visión, sobre todo en dolor ocular y salud mental. Este ámbito no clínico amplía la perspectiva más allá de los pacientes que buscan atención, pero el diseño transversal no puede determinar la dirección de la relación.
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Hallazgos en las glándulas de Meibomio en adultos malayos de Singapur
Una exploración poblacional de 3271 adultos malayos de 40 a 80 años halló signos palpebrales que cumplían la definición amplia de disfunción meibomiana del estudio en cerca del 56 % tras la estandarización por edad. La definición exigía telangiectasias o un orificio glandular obstruido, no síntomas de ojo seco. Por tanto, esta cifra elevada describe hallazgos palpebrales observables, no un ojo seco evaporativo sintomático.
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Ojo seco declarado entre estudiantes chinos de secundaria
Una encuesta en varias etapas a 1902 estudiantes de secundaria de la provincia de Shandong halló una tasa del 23,7 % de diagnóstico previo o de sequedad e irritación intensas y frecuentes. Dormir mal, una corrección visual inadecuada y el uso frecuente de colirios por cuenta propia se asociaron con la definición de la encuesta. Los datos autodeclarados y el carácter transversal no pueden mostrar que esos factores causaran los síntomas.
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Síndrome de Sjögren en una cohorte de ensayo con ojo seco acuodeficiente
Una evaluación prospectiva de 327 pacientes que entraban en un ensayo de tratamiento del ojo seco halló síndrome de Sjögren en 38, incluidos nueve casos reconocidos por primera vez según los criterios empleados. Los pacientes con síndrome de Sjögren tenían peores medidas de tinción y lagrimales, mientras que algunos carecían de los anticuerpos específicos esperados. Las normas de inclusión del ensayo hacen que su cifra, de aproximadamente el 12 %, no sea una estimación de prevalencia para todas las personas con ojo seco.
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Recuperación de la película lagrimal tras la cirugía de cataratas
Un estudio prospectivo siguió 48 ojos de 30 pacientes operados de cataratas. La sensibilidad corneal y el tiempo de ruptura lagrimal disminuyeron justo después de la operación y casi se habían recuperado al mes, mientras que la densidad de células caliciformes de la conjuntiva se mantuvo más baja durante tres meses. La pequeña muestra de un solo hospital apunta a ritmos de recuperación distintos según la medida de la superficie, no a una evolución universal para todos los pacientes.
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LASIK frente a PRK en los dos ojos de un mismo paciente
Treinta y cuatro pacientes se sometieron a LASIK en un ojo y a queratectomía fotorrefractiva en el otro, con asignación aleatoria de cada ojo. Los síntomas de ojo seco y las fluctuaciones visuales aumentaron al principio tras ambos procedimientos y volvieron a los valores iniciales al año; los ojos con PRK presentaban más fluctuación visual al mes. El diseño con ambos ojos es útil, pero los síntomas de la persona en su conjunto pueden ser difíciles de atribuir a un solo ojo.
Pruebas del ojo seco y mecanismos de la superficie
Los estudios sobre imagen de las glándulas, cuestionarios, química lagrimal y calidad óptica pusieron de manifiesto distintas facetas del ojo seco. Una asociación prometedora no es automáticamente una prueba fiable en la atención cotidiana.
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Patrones acuodeficientes y evaporativos en las consultas
Un análisis retrospectivo de diez centros de Estados Unidos y Europa evaluó la humectación en la prueba de Schirmer y la disfunción glandular en 299 personas, de las cuales 224 estaban clasificadas con ojo seco. De las 159 cuyos hallazgos encajaban en los subtipos especificados, el 86 % presentaba anomalías meibomianas solas o junto con déficit acuoso; 65 pacientes con ojo seco no encajaban en ninguna de esas categorías estrictas. El resultado pone de relieve el solapamiento de las formas de la enfermedad, aunque depende mucho de los puntos de corte elegidos.
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Tres meses de variación en las pruebas habituales del ojo seco
Cincuenta y dos pacientes de una consulta se sometieron a mediciones repetidas de síntomas, tinción, glándulas, lágrima y osmolaridad a lo largo de tres meses. La osmolaridad varió menos que algunas medidas de la superficie; un subgrupo de diez personas en tratamiento mostró una osmolaridad más baja después de la ciclosporina. El subgrupo pequeño y la limitada separación estadística entre todas las pruebas impiden afirmar que la osmolaridad por sí sola sea la mejor herramienta de seguimiento.
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Nervios corneales y sensibilidad en las enfermedades de la superficie
Mediante imagen confocal y pruebas de sensibilidad se comparó a 12 pacientes con ojo seco, 14 personas que usaban colirios para el glaucoma y diez controles. La densidad nerviosa y la sensibilidad eran menores en los dos grupos de pacientes, con relaciones que diferían según la afección. Este pequeño estudio transversal respalda que se preste atención a los nervios corneales, pero no puede mostrar qué cambios aparecieron primero.
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El cuestionario de ocho preguntas sobre ojo seco con lentes de contacto
Se elaboró una puntuación breve de síntomas con lentes de contacto a partir de observaciones en 38 usuarios y se evaluó en una muestra multicéntrica independiente de 379. La puntuación reflejaba la opinión general de los participantes sobre sus lentes y respondía cuando esa opinión cambiaba tras una nueva adaptación. El CLDEQ-8 es útil para los síntomas relacionados con las lentes; no es una prueba diagnóstica general de ojo seco.
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Moléculas inflamatorias lagrimales y gravedad
Se analizaron muestras de lágrima de 133 pacientes con ojo seco y 70 controles en busca de numerosas citocinas, quimiocinas y receptores solubles. Varias diferían entre los grupos y seguían las categorías de gravedad del estudio, con la interleucina 6 y la interleucina 1 beta entre las primeras señales. Analizar muchos marcadores en una sola cohorte genera pistas, pero necesita validación independiente antes de elegir un panel clínico.
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Imagen infrarroja de las glándulas palpebrales con el Keratograph
En 37 participantes, evaluadores y un programa informático puntuaron imágenes infrarrojas sin contacto de las glándulas de los párpados superior e inferior. La pérdida glandular se relacionaba con las puntuaciones de síntomas y difería entre el grupo con disfunción glandular y el grupo de comparación del estudio. Esto muestra un método de imagen práctico, aunque la muestra pequeña y la puntuación en parte subjetiva limitan las conclusiones diagnósticas.
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La calidad visual se deterioraba entre parpadeos
Cuarenta pacientes con ojo seco y 40 controles emparejados se sometieron a mediciones repetidas del frente de onda durante diez segundos después de un parpadeo. En el grupo con ojo seco aumentaron las aberraciones ópticas y empeoró la transferencia de contraste modelizada, y esa progresión se relacionaba con la dificultad visual referida y con los hallazgos de la superficie. El experimento respalda un mecanismo para la visión fluctuante, pero no puso a prueba ningún tratamiento.
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Estructura de las glándulas de Meibomio en los párpados superior e inferior
La meibografía en 20 adultos halló que la pérdida y la forma de las glándulas diferían entre el párpado superior y el inferior y se relacionaban con el grosor de la capa lipídica y con el tiempo de ruptura lagrimal no invasivo. Combinar las medidas de pérdida de ambos párpados separó a los participantes con síntomas de los que no los tenían dentro de esta muestra diminuta. El aparente rendimiento predictivo necesita comprobarse en un grupo mucho mayor.
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ADN extracelular y actividad nucleasa de la lágrima
Las muestras de la superficie ocular de pacientes con ojo seco mostraron más ADN extracelular y más material derivado de los neutrófilos, con menor actividad nucleasa en la lágrima y mayor señalización inflamatoria. El trabajo propuso como una de las vías inflamatorias un desequilibrio entre la liberación y la eliminación del ADN. Se trataba de una investigación observacional sobre mecanismos, no de un ensayo que mostrara que eliminar el ADN trata el ojo seco.
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La osmolaridad lagrimal no logró distinguir los grupos en un estudio
Un estudio con TearLab comparó a pacientes con ojo seco por Sjögren, a pacientes con ojo seco no asociado a Sjögren y a voluntarios sanos. Los valores medios de osmolaridad se solapaban de forma considerable, mientras que varias pruebas lagrimales y de superficie convencionales separaban a los grupos de pacientes de los controles. Este resultado negativo aconseja no fiarse solo de la osmolaridad, aunque otra población u otro protocolo de medición podrían dar resultados distintos.
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Repetibilidad de los marcadores proteicos lagrimales
Un estudio prospectivo midió 43 proteínas lagrimales dos veces, con siete días de diferencia, en personas con ojo seco de distinta gravedad y en controles. Muchos marcadores detectables se repetían razonablemente bien; el antagonista del receptor de la interleucina 1 y la interleucina 8 se relacionaban con los hallazgos de la superficie. La repetibilidad es un paso esencial hacia un biomarcador, pero los resultados todavía no establecen una prueba diagnóstica.