Investigación ocular / Ojo seco / 2003
Investigación sobre el ojo seco en 2003: 31 estudios destacados en humanos
Los estudios poblacionales pusieron cifras más firmes a los síntomas de ojo seco, mientras los ensayos clínicos evaluaban una gama más amplia de tratamientos. Otros trabajos exploraron cómo varían el comportamiento de la película lagrimal, la inflamación de la superficie y los cambios nerviosos entre las distintas formas de la enfermedad.
El panorama de 2003
Destacan tres temas:
- Grandes encuestas en Estados Unidos, Taiwán y Australia hallaron síntomas de ojo seco en proporciones considerables, aunque sus definiciones y poblaciones diferían.
- Los estudios aleatorizados evaluaron la oclusión de los puntos lagrimales, el calentamiento de los párpados, la pilocarpina oral y el tratamiento antiinflamatorio, a menudo con un seguimiento corto.
- Las imágenes de la película lagrimal y los estudios de tejidos hallaron cambios medibles, pero la mayoría de las pruebas propuestas aún necesitaban validación fuera de pequeñas muestras de investigación.
Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.
Qué muestra la investigación
La evidencia de 2003 reforzó la idea de que el ojo seco es frecuente, supone una carga clínica y varía en sus causas y en su presentación. Los hallazgos de los tratamientos controlados eran alentadores para grupos seleccionados, mientras que las numerosas medidas de laboratorio y de imagen propuestas aún necesitaban una validación más amplia.
Estudios de tratamiento
Varios ensayos compararon tratamientos activos con procedimientos simulados o con otros cuidados. Las conclusiones más sólidas se refieren a los pacientes concretos y a los periodos cortos estudiados.
-
La pilocarpina oral mejoró los síntomas oculares relacionados con el Sjögren
Un ensayo aleatorizado de 12 semanas asignó a 85 personas con síndrome de Sjögren primario a pilocarpina oral, a lágrimas artificiales solas o a oclusión de los puntos lagrimales más lágrimas. La pilocarpina mejoró la sequedad valorada por los pacientes y la tinción con rosa de Bengala más que los tratamientos de comparación, pero la producción lagrimal en la prueba de Schirmer no difería. Con la pilocarpina se comunicaron sudoración, cefalea, náuseas y vómitos, y el estudio, de un solo centro, era relativamente corto.
-
Las compresas calientes aumentaron la capa lipídica de la película lagrimal
En 20 pacientes con disfunción de las glándulas de Meibomio, los investigadores aplicaron al azar una compresa caliente y húmeda sobre un ojo cerrado y una compresa a temperatura ambiente sobre el otro. El grosor de la capa lipídica aumentó más de un 80 % en los ojos con compresa caliente en cinco minutos y no cambió de forma apreciable en los ojos de control. Esto midió una respuesta inmediata de la película lagrimal, no un alivio duradero de los síntomas.
-
La oclusión de los puntos lagrimales superó a un procedimiento simulado
En un estudio enmascarado de un solo centro, los investigadores asignaron a 61 pacientes con ojo seco y conjuntivitis a tapones lagrimales colocados por etapas o a un procedimiento simulado. Las puntuaciones de síntomas, la tinción y el uso de lubricantes mejoraron mucho más en el grupo de oclusión a lo largo de ocho semanas. El tratamiento por etapas y el seguimiento corto no establecen qué material de tapón funcionó mejor ni cuánto duró el beneficio.
-
Los tapones en el punto lagrimal inferior aportaron la mayor parte del beneficio a corto plazo
Sesenta y dos personas con ojo seco acuodeficiente fueron aleatorizadas a tapones temporales de colágeno en los puntos lagrimales inferiores o en los superiores e inferiores. Los síntomas, el volumen lagrimal y la estabilidad mejoraron en ambos grupos, sin una ganancia práctica clara por ocluir también los puntos superiores. El seguimiento terminó a los 12 días y no hubo un grupo con ojo seco tratado con un procedimiento simulado.
-
Los suplementos de ácidos grasos mejoraron algunas medidas inflamatorias
Un estudio aleatorizado de 45 días asignó a 26 pacientes con ojo seco acuodeficiente a comprimidos de ácido linoleico y gamma-linolénico o a placebo; ambos grupos usaron sustitutos lagrimales. Los síntomas, la tinción con lisamina y la expresión conjuntival de HLA-DR mejoraron más con los comprimidos activos, mientras que las mediciones de Schirmer y de ruptura lagrimal no separaron a los grupos. Este ensayo pequeño y breve no puede establecer un efecto terapéutico duradero.
-
El colirio de corticoide dio mejores resultados a corto plazo que el de AINE
Treinta y dos pacientes con queratoconjuntivitis seca fueron aleatorizados a lágrimas artificiales solas, a lágrimas más un colirio antiinflamatorio no esteroideo o a lágrimas más un colirio de corticoide. A lo largo de 30 días, el grupo del corticoide mostró una mayor mejoría de los síntomas, la tinción, las células caliciformes y un marcador de células inflamatorias; las lecturas de Schirmer no mejoraron. El ensayo era demasiado pequeño y corto para establecer la seguridad a más largo plazo o una pauta preferente de corticoides.
-
El colirio de suero ayudó a algunos pacientes con ojo seco por enfermedad de injerto contra huésped
Catorce pacientes con ojo seco grave por enfermedad de injerto contra huésped, que no había respondido a las lágrimas artificiales, usaron colirio de suero autólogo y fueron evaluados repetidamente. Los síntomas y la tinción ocular mejoraron a las cuatro semanas; siete mantuvieron la respuesta durante meses, mientras que otros seis necesitaron más tarde tapones lagrimales. Sin un grupo de comparación, el estudio no puede separar el efecto del suero de otros cuidados o de los cambios con el paso del tiempo.
-
Un calentador de párpados desechable mostró mejorías a corto plazo
Un estudio de un dispositivo midió primero los efectos inmediatos del calentamiento de los párpados y después siguió a 17 pacientes que lo usaron a diario durante dos semanas, con ocho pacientes sin tratar como controles. El tiempo de ruptura, los síntomas, el aspecto de la capa lipídica y la obstrucción glandular mejoraron en el grupo tratado. Esta comparación pequeña y, al parecer, no aleatorizada deja en la incertidumbre la eficacia a largo plazo.
Síntomas, repercusión diaria y evolución clínica
Estos estudios examinaron cómo se relacionan los síntomas con los hallazgos de la exploración, cuánto valoran los pacientes el alivio y cómo cambia el ojo seco durante el tratamiento o tras la cirugía.
-
Los síntomas y los signos clínicos solo coincidían moderadamente
Un estudio multicéntrico comparó cuestionarios y pruebas oculares en 122 personas con ojo seco no asociado a Sjögren, con síndrome de Sjögren o con ojos sanos. Los síntomas solían intensificarse hacia la tarde, pero sus correlaciones con cada prueba lagrimal y de tinción eran solo moderadas. Los grupos se seleccionaron según su situación previa respecto al ojo seco, por lo que los hallazgos no definen una prueba de cribado para la población general.
-
Los pacientes refirieron una carga considerable en su calidad de vida
Cincuenta y seis pacientes con ojo seco de distinta gravedad completaron una encuesta de equivalencia temporal junto con cuestionarios de síntomas y de visión. Las puntuaciones medias de utilidad fueron de 0,78 en el ojo seco moderado y de 0,72 en el grave, lo que indica una carga apreciable desde el punto de vista de los pacientes. Esta pequeña muestra clínica no puede representar a todas las personas con ojo seco ni equipararse directamente con la carga de otra enfermedad.
-
Los síntomas mejoraron con el tratamiento, pero la recuperación completa fue infrecuente
Los investigadores reevaluaron a 97 pacientes con ojo seco en tratamiento entre uno y ocho años después de su diagnóstico inicial, mediante síntomas, pruebas lagrimales, tinción y citología. Por término medio, el tiempo de ruptura y algunas otras medidas mejoraron, y los pacientes refirieron menos síntomas y menos uso de lágrimas artificiales, pero ninguno se curó por completo. Sin un grupo de comparación no tratado y con tratamientos variados, el estudio no puede identificar qué cuidados causaron los cambios.
-
La orientación del colgajo del LASIK se asoció con una recuperación sensitiva distinta
En un estudio aleatorizado que comparaba los dos ojos de 52 pacientes operados de LASIK bilateral, un ojo recibió un colgajo de bisagra superior y el otro uno de bisagra nasal. La sensibilidad descendió en ambos ojos tras la cirugía, pero los ojos con bisagra nasal se habían recuperado más a los seis meses y, en general, tenían signos de ojo seco más leves. Se utilizaron modelos distintos de microqueratomo para las dos posiciones del colgajo, de modo que la dirección de la bisagra quizá no explique por sí sola la diferencia.
Pruebas de la película lagrimal y biología de la superficie ocular
Los investigadores desarrollaron formas de medir la lágrima y examinaron proteínas, células, nervios y actividad inmunitaria. Muchos métodos se probaron solo en muestras pequeñas o seleccionadas.
-
Las proteínas lagrimales diferían entre las formas de ojo seco
Un estudio prospectivo de casos y controles midió la lactoferrina, el factor de crecimiento epidérmico y la acuaporina 5 en la lágrima de 103 pacientes con ojo seco y 16 controles sanos. La lactoferrina y el factor de crecimiento epidérmico eran más bajos en todos los grupos con ojo seco, mientras que la acuaporina 5 era más alta solo en el síndrome de Sjögren. El pequeño grupo de control y el solapamiento biológico limitan el uso de estas proteínas como marcadores diagnósticos por sí solos.
-
La enfermedad meibomiana obstructiva aumentó la evaporación lagrimal medida
Con un nuevo sistema de evaporimetría, los investigadores compararon a 21 pacientes con disfunción obstructiva de las glándulas de Meibomio y a 22 personas sanas. Las tasas de evaporación y los cambios relacionados con el parpadeo eran mayores en el grupo con enfermedad glandular y variaban a la par que las puntuaciones de obstrucción de los orificios glandulares. El instrumento y los umbrales se probaron en una muestra modesta de casos y controles, sin una validación independiente para el diagnóstico.
-
La lágrima con déficit lipídico se extendía más despacio tras el parpadeo
Se analizaron imágenes secuenciales de interferencia lagrimal en ocho pacientes con déficit lipídico lagrimal y 11 voluntarios sanos. La extensión de los lípidos tardaba más en el grupo afectado, y su capa final era más fina y se distribuía de otra forma. Estas llamativas diferencias procedían de una muestra muy pequeña y seleccionada.
-
Las secreciones meibomianas contenían una mezcla más amplia de lípidos polares
Los investigadores analizaron químicamente las secreciones de las glándulas de Meibomio de personas sanas y de pacientes con blefaritis crónica, e identificaron varias clases de fosfolípidos y esfingolípidos. Algunos patrones de ácidos grasos diferían en las muestras de pacientes con meibomitis, lo que añade detalle a cómo puede funcionar la capa lipídica lagrimal. Esta comparación bioquímica no evaluó los síntomas ni mostró que un cambio lipídico concreto cause ojo seco.
-
Los cambios de las células conjuntivales iban a la par que la gravedad clínica
La citología de impresión de 143 pacientes con ojo seco de distinta gravedad y 33 controles se comparó con las pruebas clínicas y la osmolaridad lagrimal. La enfermedad más grave se acompañaba de menos células caliciformes y de mayores cambios escamosos en las células de la superficie. El esquema de clasificación propuesto se elaboró a partir de esta muestra y aún necesitaba una validación independiente.
-
El déficit acuoso también alteró la extensión de los lípidos
Los investigadores registraron imágenes de interferencia lagrimal en 17 ojos con ojo seco acuodeficiente y reevaluaron nueve tras la oclusión de los puntos lagrimales. La extensión de los lípidos era lenta e irregular al inicio y se hizo más rápida y uniforme tras los tapones. El subgrupo comparado antes y después era pequeño y carecía de control, por lo que el cambio no debe tomarse como prueba definitiva de un beneficio del tratamiento.
-
La videoqueratografía ofreció una visión no invasiva de la ruptura lagrimal
Un nuevo sistema registró topografías corneales secuenciales en 80 ojos de 48 voluntarios y comparó sus medidas de ruptura con los hallazgos de la fluoresceína en la lámpara de hendidura. Las mediciones se correlacionaban, y el nuevo método identificó algunos ojos sintomáticos cuyos tiempos de ruptura convencionales parecían normales. El rendimiento diagnóstico se estimó dentro de esta muestra de desarrollo, sin un patrón de referencia independiente.
-
Las córneas con Sjögren mostraban cambios más allá del déficit lagrimal
La microscopia confocal in vivo comparó a diez personas con síndrome de Sjögren primario con diez controles emparejados. En varias córneas afectadas aparecieron irregularidades de la superficie, células del estroma de aspecto activado y posibles brotes nerviosos, aunque la densidad nerviosa global no difería. La diminuta muestra transversal no puede mostrar si esos rasgos preceden a la enfermedad de la superficie ocular o son consecuencia de ella.
-
Las pruebas de ojo seco captaban rasgos relacionados pero distintos
Los investigadores compararon las lecturas de Schirmer, los resultados del hilo de rojo fenol, la tinción, el tiempo de ruptura y otras exploraciones en pacientes con ojo seco. Las medidas más bajas de volumen o de producción lagrimal se asociaron con más tinción de la superficie ocular en varios análisis. La correlación entre pruebas no establece qué combinación diagnostica mejor la enfermedad en una población no seleccionada.
-
Un inventario de síntomas distinguió el síndrome de Sjögren en sus grupos de estudio
Los investigadores elaboraron un inventario detallado de síntomas de sequedad y compararon sus puntuaciones en mujeres con síndrome de Sjögren primario, con otras enfermedades reumáticas y en controles sanas. Las escalas de síntomas bucales y oculares separaban a los grupos, mientras que la intensidad de los síntomas se correlacionaba solo moderadamente con la producción medida de lágrima y de saliva. La validación inicial se limitó a mujeres blancas, y aún no se había evaluado la sensibilidad al cambio con el tratamiento.
-
Los patrones génicos conjuntivales diferían en el síndrome de Sjögren
Un estudio de expresión génica comparó células conjuntivales de 26 personas con síndrome de Sjögren y 30 controles en 931 genes. El grupo afectado mostró una mayor expresión de varios genes relacionados con la inflamación y la queratinización, lo que concuerda con un comportamiento alterado de las células de la superficie. Este amplio cribado exploratorio no validó de forma independiente el conjunto de genes ni demostró qué cambios impulsan los síntomas.
-
Las glándulas lagrimales con enfermedad de injerto contra huésped mostraron una activación localizada de linfocitos T
Se examinaron biopsias de nueve pacientes con enfermedad crónica de injerto contra huésped y de cinco con síndrome de Sjögren en busca de activación inmunitaria en la glándula lagrimal. En el tejido con enfermedad de injerto contra huésped, los linfocitos T activados se agrupaban alrededor de los conductos y cerca de células presentadoras de antígeno y fibroblastos, lo que apunta a una vía propia de lesión glandular. Esta pequeña serie de tejidos muestra una asociación, no que esas interacciones causaran por sí solas el ojo seco.
-
Los pliegues conjuntivales discriminaron poco en un estudio pequeño
Los investigadores compararon los pliegues conjuntivales paralelos al párpado, la osmolaridad lagrimal, la tinción y el enrojecimiento en 14 personas con ojo seco moderado y ocho controles. Los grupos diferían en la osmolaridad y en varios hallazgos de la superficie, pero el número de pliegues era similar. Este pequeño estudio de casos y controles advierte de que no conviene fiarse solo de los pliegues visibles para identificar el ojo seco; no zanja cómo se comportan los pliegues en una población clínica más amplia.
Prevalencia y afecciones asociadas
Las encuestas poblacionales usaron reglas distintas para los síntomas y el diagnóstico, por lo que sus porcentajes deben leerse teniendo presente la definición de cada estudio. Otras comparaciones más pequeñas exploraron posibles vías de riesgo y las molestias con lentes de contacto.
-
Una gran encuesta estadounidense estimó el ojo seco en mujeres
El Women's Health Study encuestó a 39 876 mujeres estadounidenses sobre un diagnóstico de ojo seco o sobre sequedad e irritación intensas. Su estimación ajustada por edad fue del 7,8 % entre las mujeres de 50 años o más, y la prevalencia aumentaba de los grupos de edad más jóvenes a los mayores. Como el resultado era declarado por las propias participantes, se trata de una estimación de la enfermedad declarada o de síntomas intensos, no de un ojo seco confirmado mediante exploración.
-
Los mayores taiwaneses solían tener a la vez síntomas y pruebas lagrimales anómalas
El Shihpai Eye Study, de base poblacional, examinó a 1361 residentes de Taipéi de 65 años o más con preguntas sobre síntomas y pruebas lagrimales, de tinción y de las glándulas de Meibomio. Aproximadamente un tercio refirió síntomas frecuentes de ojo seco; entre quienes tenían síntomas, muchos presentaban un tiempo de ruptura corto o lecturas de Schirmer bajas. Solo participaron dos tercios de los residentes seleccionados, y la estimación depende del umbral de síntomas utilizado.
-
Una cohorte australiana relacionó los síntomas con factores sistémicos
En la ampliación del Blue Mountains Eye Study, 1174 adultos de 50 años o más respondieron preguntas sobre ojo seco y se sometieron a una exploración ocular. El 16,6 % refirió síntomas moderados o graves, y los síntomas eran más frecuentes en las mujeres y en las personas con varias afecciones sistémicas o exposiciones a medicamentos. Estas asociaciones transversales no pueden establecer que las afecciones o los medicamentos causaran la sequedad.
-
La insensibilidad a los andrógenos ofreció una pista sobre la función meibomiana
Los investigadores compararon a personas con síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos con controles de ambos sexos de la misma edad, y examinaron los síntomas, los párpados, la lágrima y las secreciones glandulares. El grupo con insensibilidad a los andrógenos tenía más molestias de ojo seco y más anomalías meibomianas, lo que concuerda con un papel de la señalización androgénica. Esta rara afección es un grupo de comparación poco habitual y no muestra qué haría un tratamiento hormonal en el ojo seco corriente.
-
Los pacientes en diálisis de larga duración tenían menos secreción lagrimal
Un estudio de casos y controles comparó a 63 pacientes en hemodiálisis con 23 voluntarios sanos mediante la prueba de Schirmer, preguntas sobre síntomas y otras evaluaciones glandulares. La secreción de lágrima y de saliva era menor en el grupo de diálisis, y la sequedad ocular podía estar presente sin síntomas. Otras diferencias de salud entre los grupos impiden atribuir la reducción específicamente al tratamiento con diálisis.
-
Las medidas lagrimales clínicas predijeron en parte la intolerancia a las lentes de contacto
Los investigadores compararon a 20 usuarios de lentes de contacto sin problemas con 18 personas que habían dejado de usarlas por molestias, y después evaluaron la comodidad tras seis horas de uso. El grupo intolerante tenía menos volumen y menos estabilidad lagrimal; las pruebas de proteínas no separaban tan bien a los grupos. Las fórmulas predictivas tuvieron poca especificidad en la validación, de modo que las medidas no eran lo bastante fiables para confirmar por sí solas la intolerancia.