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Investigación ocular / Ojo seco / 2004

Investigación sobre el ojo seco en 2004: 32 estudios destacados en humanos

Los investigadores realizaron ensayos de tratamiento más amplios y seguimientos poblacionales, a la vez que mejoraban las medidas de síntomas y estudiaban más de cerca la película lagrimal.

Ojo junto a páginas de investigación superpuestas

El panorama de 2004

Destacan tres temas:

  • Un estudio poblacional de cinco años halló nuevos casos declarados de ojo seco en cerca del 13 % de los adultos mayores que no habían declarado la afección al inicio.
  • Grandes ensayos controlados hallaron mejorías en algunas medidas con el diquafosol, mientras que los estudios más pequeños de fármacos y colirios dejaron más incertidumbre sobre un beneficio duradero.
  • Varios estudios mostraron que los síntomas, los signos clínicos habituales y la calidad visual pueden contar partes distintas de la historia del ojo seco.

Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.

Qué muestra la investigación

La literatura de 2004 amplió el campo en dos direcciones: una cohorte poblacional mostró que los nuevos casos declarados de ojo seco son frecuentes a lo largo de cinco años, y los ensayos controlados pusieron a prueba tratamientos concretos con más rigor. Al mismo tiempo, los estudios de medición mostraron que los síntomas, el daño de la superficie, las pruebas lagrimales y la calidad de la visión se relacionan de forma imperfecta. Los ensayos mejor controlados respondieron preguntas concretas sobre pacientes y tratamientos definidos; los estudios más pequeños ayudaron a fijar la agenda de los trabajos posteriores.

Tratamientos y cuidados de apoyo

La evidencia más sólida sobre intervenciones procedió este año de ensayos controlados con fármacos. Los ensayos más pequeños y las series clínicas exploraron los lubricantes, el cuidado de los párpados y el drenaje lagrimal, pero sus resultados deben valorarse en su justa medida.

  1. El diquafosol en un gran ensayo controlado con placebo

    Un ensayo de 24 semanas con doble enmascaramiento aleatorizó a 527 personas con ojo seco a colirio de diquafosol al 1 % o al 2 % o al vehículo. El grupo del 2 % presentaba menos tinción corneal en la evaluación principal a las seis semanas, y la diferencia se mantuvo durante el tratamiento. Algunas medidas secundarias de síntomas mejoraron, pero la comparación fijada de antemano de la sensación de cuerpo extraño no fue significativa a las seis semanas. Los resultados respaldan un efecto sobre la tinción de la superficie con más claridad que un alivio general de los síntomas.

  2. Loteprednol para el ojo seco con aclaramiento lagrimal retardado

    En un ensayo aleatorizado de cuatro semanas con doble enmascaramiento, 64 pacientes recibieron colirio del corticoide loteprednol o el vehículo. Un subgrupo con inflamación al menos moderada mostró un beneficio a las dos semanas, pero la diferencia entre los grupos no fue estadísticamente significativa en la semana cuatro. El estudio indica que un subgrupo inflamatorio podría responder; su pequeño tamaño y el hecho de tratarse de un resultado de subgrupo limitan una afirmación general sobre el tratamiento con corticoides.

  3. Pilocarpina oral para la sequedad ocular relacionada con el Sjögren

    Un estudio controlado con placebo en 11 centros siguió a 256 personas con síndrome de Sjögren durante 12 semanas, mientras la pilocarpina oral se ajustaba de 20 a 30 mg diarios. Las valoraciones globales del ojo seco y varios síntomas oculares mejoraron en la semana 12 tras la dosis más alta, mientras que las diferencias eran pequeñas en la semana seis. Se comunicaron sudoración y otros efectos sistémicos. Los hallazgos se refieren a la sequedad relacionada con el Sjögren y a la dosis tolerada más alta.

  4. Cevimelina en el síndrome de Sjögren

    Sesenta personas con síndrome de Sjögren fueron aleatorizadas a placebo o a una de dos dosis de cevimelina oral durante cuatro semanas. El grupo de 20 mg tres veces al día mejoró en los síntomas referidos, las medidas lagrimales y los hallazgos de la superficie en comparación con el placebo. El ensayo era breve y pequeño, y no debe darse por supuesto que el resultado se aplique al ojo seco no relacionado con el síndrome de Sjögren.

  5. La trehalosa comparada con dos ingredientes lubricantes

    Un ensayo cruzado con doble enmascaramiento asignó a 36 pacientes con ojo seco de moderado a grave a trehalosa y a colirio de hialuronano o de hidroxietilcelulosa, con cambio de tratamiento a las cuatro semanas. La tinción de la superficie y el tiempo de ruptura lagrimal favorecieron a la trehalosa en este pequeño estudio. Los breves periodos de tratamiento y los grupos de comparación separados, de 18 personas cada uno, limitan la seguridad con que pueden ordenarse las fórmulas.

  6. Un gel de carbómero en una comparación de no inferioridad

    Un ensayo aleatorizado con el examinador enmascarado comparó un gel fluido de carbómero con un gel de carbómero convencional en 169 personas con ojo seco. Los síntomas descendieron aproximadamente un tercio en cada grupo para el día 28, y la nueva fórmula cumplió el criterio de no inferioridad del estudio; los resultados de tinción y de ruptura lagrimal fueron similares. Esto estableció un rendimiento comparable a corto plazo frente a un gel activo, no una superioridad frente a la ausencia de tratamiento.

  7. Higiene palpebral y lágrimas sin conservantes para la disfunción de las glándulas de Meibomio

    Treinta y siete personas con disfunción de las glándulas de Meibomio iniciaron cuidados palpebrales con suero salino templado más lágrimas artificiales sin conservantes; 26 completaron seis semanas. Los síntomas referidos y el tiempo de ruptura lagrimal mejoraron, aunque la valoración enmascarada de las fotografías de los párpados no. Sin un grupo de comparación, el estudio no puede separar el efecto de la pauta de la variación natural ni de los efectos de la atención clínica.

  8. Una emulsión lipídica y cambios inmediatos de la película lagrimal

    Los investigadores compararon una sola gota de emulsión con suero salino en cinco voluntarios sanos y diez pacientes con ojo seco acuodeficiente. Las imágenes mostraron cambios en la forma en que se extendía la capa lipídica de la película lagrimal poco después de aplicar la emulsión. Esta observación sobre el mecanismo ofrece un fundamento para los colirios con lípidos, pero no establece un alivio duradero ni una ventaja en el uso habitual.

  9. Tapones lagrimales en la sequedad grave relacionada con el Sjögren

    Una serie prospectiva colocó tapones en el punto lagrimal inferior a 20 pacientes con síntomas graves de sequedad que antes habían respondido a tapones temporales. Los síntomas, la estabilidad lagrimal y varias medidas de la superficie mejoraron a los tres y a los nueve meses, pero cinco participantes sin humectación inicial en la prueba de Schirmer no mejoraron. La selección tras una prueba favorable y la ausencia de un grupo sin tratamiento limitan el beneficio estimado.

  10. Cierre quirúrgico de los puntos lagrimales en el déficit lagrimal grave

    Una comparación clínica siguió a 33 personas con ojo seco grave por déficit lagrimal tras un método antiguo de cierre de los puntos lagrimales o tras un procedimiento revisado, pensado para reducir la reapertura. El daño de la superficie mejoró más en el grupo de 21 personas con el método revisado a lo largo de unos ocho meses. Como se trataba de una comparación pequeña y no aleatorizada, las diferencias entre pacientes y cuidados también pudieron contribuir.

  11. Un ensayo cruzado con colirio de suero halló más comodidad en la enfermedad resistente

    En un ensayo cruzado y aleatorizado, 16 pacientes con enfermedad grave de la superficie ocular completaron tres meses con sus cuidados habituales y otros tres con un colirio elaborado con su propio suero. La mayoría tenía ojo seco o síndrome de Sjögren. Las puntuaciones de comodidad y los hallazgos de la citología de impresión favorecieron al suero, mientras que las medidas de Schirmer y de tinción no mostraron una diferencia clara. La muestra era pequeña, varios de los incluidos abandonaron, y los diagnósticos y los tratamientos habituales eran variados.

Quién desarrolla ojo seco y cómo cambia

El seguimiento poblacional y las comparaciones clínicas relacionaron el ojo seco con la edad, otras afecciones, la exposición a medicamentos y la cirugía refractiva. Estos diseños identifican asociaciones con más facilidad que causas.

  1. Incidencia a cinco años en la población de Beaver Dam

    Entre 2414 participantes de Beaver Dam que no habían declarado ojo seco al inicio, 322 lo declararon cinco años después, una incidencia del 13,3 %. Los nuevos casos declarados aumentaban con la edad y se asociaban con la diabetes, las alergias y el uso de antihistamínicos o diuréticos. El ojo seco se basaba en los antecedentes y no en una exploración clínica uniforme, y las asociaciones con los medicamentos no demuestran que estos lo causaran.

  2. Ojo seco en la enfermedad ocular tiroidea

    Una comparación de 48 pacientes con enfermedad ocular tiroidea activa y 26 controles halló más tinción de la superficie, un tiempo de ruptura lagrimal más corto y menor secreción lagrimal en el grupo de pacientes. Los investigadores detectaron además la expresión del receptor de la hormona estimulante del tiroides en tejido lagrimal sano. Su propuesta de que los autoanticuerpos alteran la glándula lagrimal es biológicamente plausible, pero esta comparación transversal no la demostró.

  3. Hallazgos de la superficie ocular en la insuficiencia ovárica prematura

    Sesenta y cinco mujeres con insuficiencia ovárica prematura y 36 controles de la misma edad se sometieron a cuestionarios de síntomas y a pruebas de la superficie y de la lágrima. El grupo de pacientes refirió más molestias y tenía más tinción de la superficie, mientras que la humectación en la prueba de Schirmer y el tiempo de ruptura lagrimal no diferían. Esta asociación respalda que se estudien los efectos hormonales sobre la superficie ocular; no muestra que la insuficiencia ovárica causara por sí misma los hallazgos.

  4. Anchura de la bisagra del colgajo en el LASIK y sequedad posoperatoria

    A cincuenta y cuatro personas se les hizo en un ojo un LASIK con bisagra nasal estrecha y en el otro con una bisagra más ancha. Los ojos con bisagra más ancha conservaban más sensibilidad corneal al mes y a los tres meses y, en general, tenían menos signos tempranos de ojo seco; ambos grupos mejoraron a lo largo de seis meses. Comparar los dos ojos de una misma persona reduce algunas diferencias entre pacientes, pero la técnica del colgajo y el contexto posoperatorio de entonces limitan su aplicación a la cirugía actual.

  5. Cambios de la película lagrimal tras el LASEK

    Una serie prospectiva siguió 37 ojos de 21 pacientes durante seis meses tras el LASEK. La sensibilidad corneal, el tiempo de ruptura lagrimal y la tinción temprana empeoraron brevemente, mientras que las puntuaciones de síntomas no aumentaron de forma significativa y los resultados de Schirmer se mantuvieron estables. Esta pequeña serie sin grupo de control indica que varias medidas de la superficie pueden cambiar tras la cirugía sin cambios equivalentes de los síntomas.

  6. Función lagrimal preoperatoria y visión poco después del LASIK

    En 15 pacientes de LASIK, los investigadores midieron la agudeza habitual con optotipos y la agudeza visual durante diez segundos sin parpadear. Los ojos clasificados como claramente secos antes de la cirugía mostraron un descenso de la medida de mirada sostenida el primer día tras la operación, pese a una agudeza con optotipos de 20/20 o mejor; se había recuperado a la semana. La muestra y el seguimiento eran pequeños, pero el resultado ilustra un problema visual que un optotipo convencional puede pasar por alto.

  7. Antihistamínicos en una prueba controlada de desecación

    Dieciocho adultos con ojos sanos completaron una comparación aleatorizada y con doble enmascaramiento de cuatro días de loratadina y de cetirizina antes de exponerse a una cámara seca y con exigencia visual. Ambos fármacos se asociaron con más tinción de la superficie y con un tiempo de ruptura lagrimal más corto; la loratadina produjo más tinción conjuntival. La exposición artificial y la muestra sana hacen de esto un experimento sobre el efecto de la medicación, no una estimación del riesgo de ojo seco con el uso habitual.

Síntomas, pruebas clínicas y calidad visual

Estos estudios se preguntaron si las mediciones habituales reflejan lo que sienten los pacientes o lo bien que ven. La respuesta varió según la prueba, la población y la tarea.

  1. Por qué los signos y los síntomas del ojo seco pueden no coincidir

    En 75 pacientes con diagnóstico previo de ojo seco, se compararon las entrevistas sobre síntomas con las pruebas lagrimales, de tinción y de las glándulas de Meibomio. Tras tener en cuenta la edad y el uso de lágrimas artificiales, ninguna prueba clínica predijo de forma fiable los síntomas frecuentes. Esta muestra clínica no hace irrelevantes las pruebas objetivas, pero muestra por qué la intensidad de los síntomas no debe deducirse de una sola medición en la consulta.

  2. Repetibilidad de las pruebas habituales del ojo seco

    Un único examinador repitió una evaluación amplia del ojo seco en 75 pacientes en dos visitas. Las respuestas sobre sequedad y sensación de arenilla eran moderadamente repetibles, mientras que varias clasificaciones de la tinción y de las glándulas de Meibomio eran mucho menos constantes. Promediar dos lecturas de la ruptura lagrimal mejoró la repetibilidad. El trabajo advierte de que no debe tratarse un pequeño cambio de una prueba en una sola visita como un cambio biológico seguro.

  3. OSDI y calidad de vida relacionada con la visión en el síndrome de Sjögren

    Cuarenta y dos pacientes con síndrome de Sjögren completaron el OSDI y un cuestionario más amplio de función visual junto con pruebas lagrimales y de la superficie. Las puntuaciones de los cuestionarios se relacionaban entre sí con más fuerza que con la mayoría de los hallazgos objetivos. El estudio respalda preguntar directamente por el funcionamiento diario, aunque su muestra, pequeña y predominantemente femenina, no puede zanjar qué cuestionario funciona mejor en otros grupos con ojo seco.

  4. Los nervios corneales vistos con microscopia confocal in vivo

    La imagen confocal enmascarada comparó a 21 personas con ojo seco, con o sin síndrome de Sjögren, con 21 voluntarios sanos divididos por edad. Los grupos con ojo seco presentaban células superficiales y rasgos nerviosos alterados, entre ellos más formaciones nerviosas en rosario. La edad también se relacionaba con el número de nervios, de modo que este pequeño estudio transversal apunta a una afectación nerviosa sin demostrar que el ojo seco causara los cambios.

  5. Aberraciones ópticas en ojos secos

    Las mediciones del frente de onda de 20 ojos secos y 20 ojos de control hallaron aberraciones de alto orden considerablemente mayores en el grupo con ojo seco con dos tamaños de pupila. La explicación propuesta fue una película lagrimal irregular. El estudio relaciona la calidad de la película lagrimal con la calidad óptica, aunque era pequeño y no midió si la diferencia de aberraciones se traducía en una limitación concreta de la vida diaria.

  6. Sensibilidad corneal y síntomas en el síndrome de Sjögren

    En 18 pacientes con síndrome de Sjögren, una mayor tinción corneal se correlacionaba con una menor sensibilidad corneal y, de forma inesperada, con menos síntomas referidos. Este pequeño estudio de correlación indica que una sensibilidad reducida puede complicar la evaluación basada en síntomas en la enfermedad avanzada. No permite establecer la dirección de la relación ni predecir la experiencia de cada paciente.

  7. Lágrimas artificiales y calidad óptica a corto plazo

    Los investigadores midieron las aberraciones del frente de onda en 15 pacientes con ojo seco antes y después de una sola dosis de lágrima artificial. Las aberraciones descendieron de inmediato y la mejoría seguía siendo medible diez minutos después. Este breve experimento respalda que la película lagrimal contribuye a la visión borrosa, pero no muestra cuánto dura el efecto más allá del periodo de observación ni qué fórmulas funcionan mejor.

  8. Fiabilidad de la clasificación del ojo seco con lentes de contacto

    Se administró dos veces un cuestionario de ojo seco con lentes de contacto a 274 usuarios. Su puntuación global mostró una estabilidad moderada, y la clasificación como ojo seco relacionado con las lentes cambió lo suficiente como para que los autores aconsejaran repetir la medición en los trabajos epidemiológicos. El estudio aborda la fiabilidad de la medición en usuarios de lentes de contacto, no la exactitud diagnóstica del cuestionario en todas las formas de ojo seco.

  9. Los mapas corneales seriados detectaron la inestabilidad lagrimal sin colorante

    Un estudio prospectivo de casos y controles tomó diez imágenes rápidas de topografía corneal en 27 pacientes con ojo seco y 26 controles, y después repitió las mediciones tras colocar tapones lagrimales en un subgrupo de 14 pacientes. La regularidad de la superficie cambiaba más en los ojos secos y mejoró tras la oclusión. El método resultaba prometedor para la medición no invasiva, pero la muestra pequeña y el subgrupo de tratamiento sin control no establecen su rendimiento diagnóstico en la práctica habitual.

Biología de la superficie ocular y de la lágrima

Los estudios con tejido humano y con lágrima exploraron las glándulas de Meibomio y las mucinas, mientras que un estudio con voluntarios sanos aportó contexto para interpretar las mediciones de estabilidad lagrimal.

  1. Patrones fisiológicos en la blefaritis y el ojo seco

    Los investigadores midieron el volumen lagrimal, la evaporación y la función de las glándulas de Meibomio en 513 personas con y sin síntomas de la superficie ocular, y después las agruparon mediante un análisis de conglomerados. La pérdida glandular y las características de los lípidos obtenidos por expresión fueron rasgos divisorios importantes, y dieron lugar a nueve categorías fisiológicas. Una clasificación así es exploratoria: describe patrones de esta muestra y necesita validación externa antes de orientar la atención.

  2. Tinción asociada a MUC1 según la gravedad del ojo seco

    La citología de impresión de 43 pacientes con ojo seco y 24 voluntarios examinó un marcador glucídico asociado a la mucina de superficie MUC1. Los patrones de tinción corneal y conjuntival diferían entre los grupos y según la gravedad, con un marcaje conjuntival más débil en el ojo seco grave. Las observaciones apuntan a una protección alterada de la superficie, pero no establecen que el cambio del marcador cause la enfermedad.

  3. Menos ácido siálico en la lágrima de los pacientes con ojo seco

    Se analizó el ácido siálico, un componente de las glucoproteínas lagrimales, en muestras de lágrima de 45 pacientes con ojo seco y 16 controles de la misma edad. Las concentraciones eran más bajas en el grupo con ojo seco y se relacionaban con varias medidas clínicas. El estudio respalda que se siga investigando sobre las mucinas lagrimales; la recogida de muestras por dilución con suero salino y el diseño observacional limitan su uso inmediato como prueba diagnóstica.

  4. Mediciones de referencia en adultos daneses sanos

    En una muestra estratificada de 182 adultos no fumadores y no alérgicos se midieron el tiempo de ruptura lagrimal, el daño de la superficie conjuntival y la sensibilidad a la irritación ocular. La estabilidad lagrimal disminuía con la edad, mientras que las tres medidas no se correspondían de cerca entre sí. Son observaciones de referencia útiles para interpretar las pruebas de la superficie ocular, pero la muestra sana no mide directamente la prevalencia del ojo seco ni la respuesta al tratamiento.

  5. Temperatura y consistencia de la secreción meibomiana

    Los investigadores compararon las temperaturas de la superficie ocular de 23 personas con disfunción de las glándulas de Meibomio y siete controles, y midieron el punto de fusión del material glandular obtenido por expresión. Las secreciones se ablandaban a una temperatura superior a las temperaturas medidas en la superficie del párpado y de la córnea, una posible razón de que el aceite espesado sea difícil de exprimir. Los grupos diferían mucho en edad, y el estudio no puso a prueba ningún tratamiento.