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Investigación ocular / Ojo seco / 2005

Investigación sobre el ojo seco en 2005: 33 estudios destacados en humanos

La investigación sobre el ojo seco fue más allá de la simple cantidad de lágrima. Los estudios examinaron el parpadeo, los nervios corneales, la óptica de la película lagrimal y la inflamación, mientras que los ensayos de tratamiento probaron colirios de suero, tapones lagrimales, ácidos grasos y lubricantes. Los grandes estudios observacionales exploraron además quiénes referían síntomas y qué exposiciones los acompañaban.

Ojo a medio parpadeo con reflejos de la película lagrimal y líneas que recuerdan a nervios

El panorama de 2005

Destacan tres temas:

  • Pequeños ensayos controlados hallaron efectos prometedores del colirio de suero autólogo y de un suplemento de omega-6 en pacientes seleccionados, pero el seguimiento fue breve.
  • Los estudios de la película lagrimal y de la córnea mostraron que los síntomas, el daño de la superficie, los hallazgos nerviosos y la calidad visual no siempre evolucionan a la par.
  • La dieta, la diabetes, las lentes de contacto y otras afecciones se asociaron con las medidas del ojo seco; estos hallazgos observacionales no establecen causas.

Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.

Qué muestra la investigación

Los estudios de 2005 reforzaron la idea del ojo seco como una afección en la que intervienen la estabilidad de la película lagrimal, la salud de la superficie, los nervios y la función visual. Varios tratamientos dieron resultados alentadores en grupos definidos, pero la mayoría de los estudios de intervención eran pequeños o no tenían grupo de control. Las asociaciones observacionales y los marcadores diagnósticos propuestos necesitaban una confirmación prospectiva e independiente.

Estudios de tratamiento

Los ensayos y las series clínicas probaron formas de sustituir la lágrima, de retenerla o de actuar sobre la inflamación y la capa lipídica de la película lagrimal. Muchos midieron respuestas a corto plazo en grupos pequeños o seleccionados.

  1. El colirio de suero mejoró los signos en un ensayo de dos semanas

    Tras un periodo de lavado, los investigadores aleatorizaron a 20 pacientes con ojo seco grave a colirio de suero autólogo o a lágrimas artificiales sin conservantes durante dos semanas. El tiempo de ruptura lagrimal, la tinción de la superficie y los síntomas mejoraron más en el grupo del suero. El ensayo incluyó solo 37 ojos y era demasiado breve para establecer el beneficio o la seguridad a largo plazo.

  2. Se evaluó la seguridad del uso más prolongado de ciclosporina

    Una extensión abierta siguió a 412 pacientes de ensayos anteriores de ojo seco mientras usaban ciclosporina tópica al 0,1 % durante un máximo de tres años; la exposición media fue de unos 20 meses. El ardor y el escozor fueron los problemas relacionados con el tratamiento referidos con más frecuencia, y no se comunicaron acontecimientos adversos graves relacionados con el tratamiento. Sin un grupo de control simultáneo, la extensión ofrece una imagen limitada del beneficio comparado, y las personas dispuestas a seguir con el tratamiento pueden diferir de las que lo dejaron.

  3. Los tapones de colágeno y de silicona dieron resultados similares a corto plazo

    Un estudio aleatorizado comparó tapones lagrimales de colágeno y de silicona en 24 personas con ojo seco mediante los síntomas, las pruebas lagrimales, la tinción y una prueba de imagen del drenaje lagrimal. Ambos grupos mejoraron, sin una diferencia clara entre los materiales. Este pequeño estudio no incluyó un grupo de comparación sin tratamiento, por lo que no puede aislar el efecto de la oclusión en sí.

  4. Un suplemento de omega-6 mostró un beneficio limitado en el síndrome de Sjögren

    En un ensayo con doble enmascaramiento, 40 pacientes con síndrome de Sjögren primario recibieron ácido linoleico y ácido gamma-linolénico o placebo durante un mes. El grupo del suplemento presentó niveles más altos de prostaglandina E1 en la lágrima y mejorías de los síntomas y de la tinción de la superficie, mientras que otras medidas lagrimales no mejoraron con claridad. La muestra y el periodo de tratamiento eran pequeños, y el ensayo no establece un beneficio para el ojo seco fuera de esta enfermedad.

  5. Los colirios con lípidos engrosaron de inmediato la capa lipídica

    En una comparación enmascarada entre los dos ojos de 40 personas con síntomas de ojo seco y una capa lipídica lagrimal fina, los investigadores aplicaron dos colirios lubricantes distintos y midieron el grosor lipídico poco después. El colirio Soothe, que contiene lípidos, produjo un aumento inmediato mucho mayor que Systane. El grosor lipídico es una medida indirecta; el estudio no mostró si los síntomas mejoraban ni si el cambio se mantenía.

  6. Un lubricante mejoró brevemente la agudeza visual medida

    Los investigadores administraron una gota de carboximetilcelulosa a 20 personas con ojo seco sintomático y a 20 sin síntomas, y después repitieron las pruebas de agudeza visual de lejos y de cerca. La agudeza mejoró brevemente, con el efecto más claro entre tres y cuatro minutos después de la instilación. No hubo un control sin gota, y el estudio no evaluó un beneficio sostenido para la visión ni para los síntomas.

  7. Una lágrima formadora de gel mejoró las puntuaciones en un estudio sin grupo de control

    Un estudio multicéntrico incluyó a 168 pacientes con ojo seco, empleó un periodo de preinclusión de siete días con una lágrima de comparación y después les pidió que usaran un lubricante con HP-guar cuatro veces al día durante 28 días; 147 completaron el tratamiento. Las puntuaciones de tinción y de síntomas mejoraron durante el uso de HP-guar. Como no hubo una comparación aleatorizada simultánea, el diseño no puede separar el efecto del producto de otros cambios producidos con el tiempo.

  8. El calentamiento de los párpados ayudó a un pequeño grupo tras el LASIK

    Diecisiete pacientes con sequedad persistente más de un año después del LASIK aplicaron calor en los párpados cuatro veces al día durante cuatro semanas, una vez tratados otros problemas de inflamación y de déficit acuoso. Los síntomas, el tiempo de ruptura lagrimal y las medidas de la capa lipídica mejoraron. Esta serie sin grupo de control combinó el calor con otros cuidados, de modo que la aportación del calentamiento por sí solo es incierta.

  9. Eliminar los pliegues conjuntivales alivió los síntomas en pacientes seleccionados

    Los cirujanos trataron 168 ojos de 131 pacientes con conjuntivocalasia, entre ellos 50 ojos que además tenían ojo seco, y siguieron después los síntomas y los hallazgos de la superficie. La mayoría de los pacientes con ambas afecciones refirió alivio de su síntoma principal, y la tinción corneal mejoró. Esta serie quirúrgica sin grupo de control se aplica a personas con pliegues conjuntivales redundantes, no al ojo seco en general.

  10. Dos materiales de lentes blandas aliviaron de forma similar la sequedad con lentes de contacto

    Un estudio cruzado y aleatorizado de un solo centro adaptó a 40 usuarios de lentes de contacto con síntomas dos materiales de lente, uno en cada ojo, y los intercambió de lado a las seis semanas. Ambos materiales se asociaron con menos sequedad, molestias, visión borrosa y tinción con fluoresceína que las lentes habituales de los participantes, sin una ventaja convincente de ninguno de los dos. La comparación con las lentes habituales no fue aleatorizada y puede reflejar un efecto de la nueva adaptación.

Síntomas, visión y evolución clínica

Varios estudios analizaron cómo afecta el ojo seco a la vida diaria o al rendimiento visual, y los síntomas tras el uso de lentes de contacto o la cirugía refractiva.

  1. Los usuarios de lentes de contacto refirieron más sequedad

    Una encuesta en una consulta comparó a 502 usuarios de lentes de contacto blandas con 309 no usuarios mediante preguntas sobre sequedad y molestias. Refirieron síntomas relacionados con la sequedad el 43 % de los usuarios y el 15 % de los no usuarios, y preguntar con qué frecuencia notaban los ojos secos ayudó a identificar a los usuarios con síntomas. La muestra clínica retrospectiva y el resultado autodeclarado no muestran que las lentes causaran los síntomas de cada persona.

  2. Un cuestionario de ojo seco reflejó mejor la carga referida

    Los investigadores encuestaron a 210 personas, entre ellas pacientes con queratoconjuntivitis seca asociada o no a Sjögren y controles, con un instrumento de calidad de vida específico para el ojo seco junto con cuestionarios de salud general. El instrumento específico de la enfermedad separó a los grupos según la gravedad clínica con más claridad que las medidas generales. Esta comparación transversal no estableció en qué medida las puntuaciones detectan un cambio relevante durante el tratamiento.

  3. La sequedad persistente tras el LASIK difirió entre dos grupos de pacientes

    Un estudio retrospectivo revisó a 932 pacientes tras el LASIK y comparó los hallazgos de ojo seco en un grupo de Asia oriental y otro de personas blancas a lo largo de seis meses. El ojo seco persistente se registró con más frecuencia en el grupo de Asia oriental, que además tenía medidas lagrimales menos favorables antes de la cirugía. Las diferencias iniciales y otros factores no medidos limitan las conclusiones sobre por qué diferían los grupos.

  4. Las pruebas visuales sin parpadear pusieron de manifiesto un déficit a corto plazo

    Los investigadores midieron la agudeza visual durante 30 segundos sin parpadear en 13 pacientes con ojo seco y 20 controles. El grupo con ojo seco perdió más agudeza funcional, y las puntuaciones mejoraron tras la colocación de tapones lagrimales. Esta pequeña comparación y la evaluación de los tapones antes y después, sin grupo de control, no permiten establecer un efecto general del tratamiento.

  5. Un estudio aleatorizado más amplio de LASIK no halló efecto de la posición de la bisagra sobre la sequedad

    En 106 pacientes operados de LASIK en ambos ojos, los cirujanos emplearon al azar una bisagra nasal en un ojo y una superior en el otro. El tiempo de ruptura lagrimal, los resultados de Schirmer y la sequedad referida por los pacientes no difirieron según la posición de la bisagra a lo largo de seis meses. El diseño con comparación entre los dos ojos controla muchos factores del paciente, pero el resultado se aplica a estas técnicas de colgajo y no significa que el LASIK en sí esté libre de riesgo de ojo seco.

Estudios de la película lagrimal, de los nervios y de diagnóstico

Los investigadores probaron nuevas formas de observar la superficie ocular y la película lagrimal. Estos estudios identificaron señales útiles, pero la mayoría de las pruebas candidatas no se habían validado en grupos de pacientes independientes.

  1. La tinción del lid wiper se correspondía con los síntomas pese a unas pruebas habituales normales

    Entre 100 personas con ruptura lagrimal, puntuaciones de Schirmer y tinción corneal normales, los investigadores compararon a 50 con síntomas de ojo seco y a 50 sin ellos. Se halló tinción epitelial del lid wiper en el 76 % de los participantes con síntomas y en el 12 % de los controles. Esta muestra transversal seleccionada respalda que se siga estudiando el signo, pero no demuestra que cause los síntomas ni que funcione como prueba diagnóstica por sí sola.

  2. La sensibilidad corneal era menor en un grupo con ojo seco

    Con un estesiómetro de gas, los investigadores compararon las respuestas corneales a estímulos mecánicos, químicos y térmicos en 44 pacientes con ojo seco y 42 controles. Los pacientes con ojo seco necesitaban, en general, estímulos más intensos para detectarlos, y los umbrales se correspondían más de cerca con la tinción de la superficie que con el volumen lagrimal medido con la prueba de Schirmer. El diseño transversal no explica si los cambios nerviosos precedieron a la enfermedad de la superficie o fueron consecuencia de ella.

  3. Las imágenes confocales hallaron nervios corneales alterados

    La microscopia confocal comparó los nervios corneales de 38 pacientes con ojo seco acuodeficiente, ocho de ellos con síndrome de Sjögren, y de 30 controles emparejados. Los patrones nerviosos diferían, con mayor número y tortuosidad en el grupo de Sjögren y más ramificaciones en el conjunto del grupo con ojo seco. El pequeño subgrupo con Sjögren y la obtención de imágenes en un único momento no permiten identificar la dirección ni el significado clínico de los cambios nerviosos.

  4. Las proteínas lagrimales distinguieron los casos dentro de una muestra de investigación

    Un estudio de espectrometría de masas comparó los patrones de proteínas lagrimales de 88 pacientes con ojo seco y 71 controles, y después construyó un modelo de clasificación con siete péptidos. El modelo alcanzó una sensibilidad y una especificidad de cerca del 90 % con los datos del estudio. Como carecía de validación externa independiente, esas cifras no deben tomarse como el rendimiento diagnóstico en la práctica real.

  5. La lipocalina lagrimal era más baja en la disfunción de las glándulas de Meibomio

    Los investigadores compararon los niveles de lipocalina lagrimal en 12 pacientes con disfunción obstructiva de las glándulas de Meibomio, 12 con una forma seborreica y 12 controles de la misma edad. Los dos grupos de pacientes tenían niveles más bajos, que además se correspondían con el tiempo de ruptura lagrimal y con la tinción de la superficie. Esta pequeña comparación transversal no puede mostrar si la reducción de la lipocalina contribuye a la enfermedad glandular o es consecuencia de ella.

  6. Un panel de proteínas lagrimales exploró el diagnóstico del Sjögren

    Los investigadores analizaron con espectrometría de masas las lágrimas de 31 personas con síndrome de Sjögren y 57 controles, entre ellos otros pacientes con ojo seco. Un método candidato basado en una puntuación de proteínas distinguió los casos de Sjögren primario con sensibilidad y especificidad altas dentro de esta muestra. Los grupos, pequeños y seleccionados, y la falta de validación externa hacen que el panel siguiera siendo un hallazgo de investigación.

  7. La óptica de la película lagrimal se deterioraba antes tras un parpadeo

    Los investigadores siguieron los cambios del frente de onda entre parpadeos en 13 pacientes con ojo seco y en un grupo de comparación normal. La calidad óptica empezaba a empeorar antes en el grupo con ojo seco, lo que concuerda con una ruptura lagrimal más temprana. La muestra era pequeña, y la señal óptica medida no era un sustituto validado de los problemas de visión referidos por los pacientes.

  8. Un marcador inflamatorio aumentaba con la gravedad de la enfermedad de la superficie

    Se analizó la expresión de HLA-DR en muestras de la conjuntiva obtenidas con cepillo de pacientes con ojo seco leve o moderado y de controles. El marcador era más alto en todas las zonas muestreadas en la enfermedad moderada y, en algunas zonas, incluso en la enfermedad leve sin tinción. Cada grupo de gravedad tenía solo 16 pacientes, y el hallazgo transversal no establece que la inflamación sea la causa inicial.

  9. La ruptura lagrimal modificaba las aberraciones ópticas

    Un estudio de 120 ojos comparó las aberraciones ópticas en varios momentos después de un parpadeo en ojos normales, con ojo seco y operados de LASIK. Las aberraciones aumentaban a medida que se rompía la película lagrimal, y antes en el grupo con ojo seco. Se midió así un mecanismo óptico, no los síntomas a largo plazo ni una nueva prueba diagnóstica lista para el uso habitual.

  10. Las pruebas clínicas habituales explicaban poco de la variación de los síntomas

    Los investigadores compararon los cuestionarios de síntomas de 37 pacientes con ojo seco moderado y 52 participantes sanos, y después evaluaron las medidas lagrimales y de la superficie en un subgrupo. Varias pruebas clínicas separaban a los grupos seleccionados, pero los signos medidos dejaban sin explicar la mayor parte de la variación de las puntuaciones de síntomas. La muestra, pequeña y deliberadamente separada, limita la aplicación del resultado a los casos dudosos de las consultas ordinarias.

Patrones poblacionales y afecciones asociadas

Las encuestas más amplias y las comparaciones clínicas examinaron los síntomas de ojo seco y las medidas lagrimales junto con la dieta, las enfermedades, el entorno y la corrección visual. Sus diseños muestran sobre todo asociaciones.

  1. El consumo de omega-3 se asoció con menos casos declarados

    Un análisis transversal de 32 470 mujeres comparó las respuestas a un cuestionario de dieta con el ojo seco diagnosticado por un médico y declarado por ellas mismas. Un mayor consumo de omega-3 se asoció con una probabilidad algo menor de enfermedad declarada, mientras que una proporción alta de omega-6 respecto a omega-3 se asoció con una probabilidad mayor. La dieta y el diagnóstico eran autodeclarados, de modo que el estudio no puede mostrar que cambiar el consumo de grasas prevenga el ojo seco.

  2. Las personas con diabetes usaban lubricantes oculares con más frecuencia

    Se utilizaron las historias clínicas de más de 159 000 adultos mayores de 50 años para comparar el uso de lubricantes oculares en personas con y sin diabetes. El uso era mayor en el grupo con diabetes, el 20,6 % frente al 13,8 %, y un peor control de la glucosa se asociaba con un mayor uso. El registro de un lubricante es solo un indicador indirecto del ojo seco, y los datos observacionales no pueden mostrar que la diabetes en sí causara la diferencia.

  3. Una encuesta hospitalaria relacionó la sequedad con la exposición al aire libre

    Los investigadores exploraron a 500 adultos en un hospital oftalmológico de la India con preguntas sobre síntomas y pruebas clínicas; el 18,4 % cumplía la definición de ojo seco del estudio. La exposición declarada al viento y a la luz solar se asoció con una mayor probabilidad de ojo seco. La muestra hospitalaria no es una estimación de la prevalencia en la comunidad, y las comparaciones transversales no establecen la exposición como causa.

  4. Los síntomas de sequedad variaban según el método de corrección visual

    Una encuesta a 893 personas comparó los síntomas de ojo seco declarados por usuarios de lentes de contacto, usuarios de gafas y personas que no necesitaban corrección. Los usuarios de lentes de contacto eran quienes referían síntomas con más frecuencia, seguidos de los usuarios de gafas y después de los emétropes. El resultado era una definición basada en síntomas, y las diferencias entre los grupos o la autoselección impiden una interpretación causal sencilla.

  5. La sequedad era frecuente en una muestra hispana de una consulta de optometría

    Una consulta de optometría del sur de California encuestó a 463 pacientes hispanos sobre la sequedad ocular. Cerca del 44 % refirió algo de sequedad, mientras que aproximadamente una cuarta parte refirió síntomas al menos leves en la escala del estudio. Se trata de síntomas declarados en una consulta, no de una estimación de prevalencia poblacional confirmada clínicamente.

  6. La enfermedad de Parkinson se relacionó con un parpadeo menos frecuente

    Los investigadores compararon a 56 personas con enfermedad de Parkinson con 36 controles mediante recuentos de parpadeos y pruebas de la superficie ocular. El grupo con Parkinson parpadeaba con menos frecuencia y presentaba más hallazgos lagrimales y de la superficie anómalos. Esta comparación transversal no puede separar los efectos de la enfermedad de los del tratamiento, de los factores relacionados con la edad ni de otras diferencias entre los grupos.

  7. Los hallazgos de ojo seco no seguían sin más la actividad de la artritis

    Un estudio clínico evaluó a 72 pacientes con artritis reumatoide en busca de signos de ojo seco y de síndrome de Sjögren, y después comparó los hallazgos oculares con la actividad de la artritis. Las anomalías oculares eran frecuentes incluso fuera del pequeño subgrupo con Sjögren, pero las medidas oculares no aumentaban de forma constante con la actividad global de la artritis. La modesta muestra clínica limita las estimaciones de la frecuencia de estos problemas en todas las personas con artritis reumatoide.

  8. Los síntomas del Sjögren no se correspondían con la producción de lágrimas medida

    Un estudio de casos y controles comparó a 60 mujeres con síndrome de Sjögren primario y 60 controles de la misma edad mediante valoraciones de sequedad y de dolor, cuestionarios de fatiga y de estado de ánimo, marcadores en sangre y la prueba de Schirmer. La sequedad ocular referida no se correlacionaba con las puntuaciones de Schirmer; en el grupo de Sjögren, la edad y algunas medidas de la enfermedad se relacionaban con la producción de lágrimas. El diseño transversal no permite establecer qué determina los síntomas de cada paciente.