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Investigación ocular / Ojo seco / 2014

Investigación sobre el ojo seco en 2014: 35 estudios destacados en humanos

La investigación abarcó desde el riesgo poblacional y los cambios de la película lagrimal hasta el tratamiento de las glándulas, los colirios de suero, las pruebas diagnósticas y la cirugía.

Ojo visto a través de unas gafas de lectura sobre un libro abierto

El panorama de 2014

Destacan tres temas:

  • Grandes estudios estadounidenses, británicos y coreanos ampliaron los datos sobre la prevalencia del ojo seco, las enfermedades asociadas y la calidad de vida.
  • Los estudios controlados de tratamiento compararon el calentamiento de las glándulas, las estrategias antiinflamatorias, las lágrimas artificiales y los colirios de suero, con resultados distintos en los síntomas y en los signos objetivos.
  • La investigación sobre la inflamación lagrimal, los nervios y la óptica de la córnea y las glándulas de Meibomio puso de relieve por qué ninguna prueba recoge por sí sola todas las formas de ojo seco.

Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.

Qué muestra la investigación

La bibliografía de 2014 amplió la visión del ojo seco más allá de un modelo único de déficit de lágrima. Las grandes encuestas aclararon quién declara síntomas; los ensayos controlados ofrecieron varias opciones de tratamiento, pero a menudo midieron resultados a corto plazo; y los estudios de diagnóstico mostraron por qué los síntomas, la estabilidad lagrimal, la inflamación y los hallazgos glandulares deben interpretarse en conjunto.

Tratamientos y protección de la superficie ocular

La evidencia más sólida sobre tratamientos procede de las comparaciones aleatorizadas. Las series más pequeñas y sin control siguen siendo útiles para responder preguntas sobre la viabilidad y el seguimiento más prolongado, pero no permiten establecer que el tratamiento causara una mejoría.

  1. El lifitegrast mejoró la tinción corneal en OPUS-1

    El ensayo OPUS-1, con doble enmascaramiento y 84 días de duración, aleatorizó a 588 adultos con ojo seco a lifitegrast al 5 % o a un colirio de vehículo. El lifitegrast mejoró la medida principal, la tinción corneal inferior, pero no alcanzó el otro criterio principal, una medida de síntomas relativa a la función visual; algunas valoraciones secundarias de sequedad y de malestar favorecieron al tratamiento. Los resultados principales dispares y el breve seguimiento limitan las afirmaciones sobre un beneficio amplio o duradero.

  2. La hidroxicloroquina sistémica no alcanzó su objetivo en los síntomas del Sjögren

    El ensayo JOQUER aleatorizó a 120 personas con síndrome de Sjögren primario a hidroxicloroquina o a placebo durante 24 semanas. Cerca del 18 % de cada grupo logró la mejoría fijada de antemano en al menos dos de tres escalas de síntomas, que abarcaban la sequedad, el dolor y la fatiga. La escala de sequedad combinaba síntomas de la boca y de los ojos, de modo que este ensayo negativo con un tratamiento sistémico es informativo, pero no constituye por sí solo una prueba de un tratamiento ocular del ojo seco.

  3. Tres métodos de calentamiento palpebral dieron resultados dispares en la enfermedad glandular

    Un ensayo con enmascaramiento del evaluador aleatorizó a 75 personas con disfunción de las glándulas de Meibomio a una toalla caliente, a EyeGiene o a Blephasteam durante tres meses. La mejoría de los síntomas fue más frecuente con Blephasteam que con la toalla caliente, pero la ruptura lagrimal, la producción de lágrimas y la obstrucción glandular no mostraron una ventaja clara de ningún grupo. Los participantes conocían su tratamiento, y cada grupo era pequeño.

  4. Pulsación térmica comparada con los cuidados palpebrales diarios

    En un ensayo aleatorizado con enmascaramiento del observador, 31 personas con disfunción de las glándulas de Meibomio completaron tres meses tras un tratamiento con LipiFlow o con calor y masaje palpebral dos veces al día. Los síntomas mejoraron más en el grupo del dispositivo, mientras que en ambos grupos aumentó el número de glándulas con secreción y la mayoría de las demás medidas objetivas no difirió de forma significativa. La muestra pequeña y la falta de enmascaramiento de los pacientes limitan la comparación de los síntomas.

  5. Suero autólogo en el ojo seco grave

    Un ensayo cruzado, aleatorizado y con doble enmascaramiento comparó el colirio de suero autólogo al 20 % con lágrimas artificiales sin conservantes en 20 personas con ojo seco grave y resistente al tratamiento. Al cabo de un mes, el suero produjo una mayor reducción de los síntomas y un tiempo de ruptura lagrimal más largo. La humectación en la prueba de Schirmer y la tinción de la superficie no difirieron con claridad, y este ensayo pequeño no puede resolver la eficacia a largo plazo.

  6. Loteprednol añadido a la higiene palpebral en la enfermedad glandular

    Se aleatorizó a pacientes con disfunción de las glándulas de Meibomio de moderada a grave a limpieza palpebral y compresas calientes con o sin loteprednol tópico. En los 70 ojos del estudio, el grupo del corticoide presentó mayores mejorías tempranas en la ruptura lagrimal, la tinción, la calidad del meibum y varias citocinas lagrimales. Este estudio de dos meses respalda un beneficio antiinflamatorio a corto plazo; no responde a la pregunta de con qué frecuencia o durante cuánto tiempo es adecuado el tratamiento con corticoides.

  7. Uso más prolongado del colirio de suero autólogo al 50 %

    Una revisión retrospectiva siguió a 63 pacientes a quienes se había recetado suero autólogo al 50 %, durante una media de 12 meses. La tinción corneal y las puntuaciones de síntomas mejoraron en varios momentos del seguimiento, y en las historias revisadas no constaban complicaciones. Sin un grupo de comparación simultáneo, la fluctuación natural y otros cuidados podrían explicar parte del cambio.

  8. Seguimiento a los seis meses de la pulsación térmica

    Los investigadores volvieron a evaluar a 26 personas con disfunción de las glándulas de Meibomio seis meses después de un tratamiento de pulsación térmica. Los síntomas, el grosor de la capa lipídica y el número de glándulas con secreción mejoraron respecto al inicio; la atrofia glandular no se revirtió. Las personas con menos atrofia tendían a referir más alivio. Este análisis de antes y después apunta a un efecto duradero, pero carece de una comparación sin tratamiento.

  9. Tratamiento previo con corticoide al iniciar la ciclosporina

    Un ensayo multicéntrico con doble enmascaramiento aleatorizó a 118 personas que empezaban con ciclosporina a dos semanas de tratamiento previo con loteprednol o con lágrimas artificiales, y después mantuvo el complemento asignado otras seis semanas. El loteprednol redujo el escozor de la ciclosporina y produjo mayores mejorías en varias medidas de síntomas y de la superficie. El seguimiento fue breve, de modo que el ensayo no establece una ventaja duradera ni la seguridad de los corticoides a largo plazo.

  10. Un antifaz térmico para el ojo seco evaporativo

    Un ensayo aleatorizado con enmascaramiento simple y comparación con el ojo contralateral asignó a 25 personas con ojo seco evaporativo de origen glandular a un antifaz calentado o sin calentar durante cinco minutos, dos veces al día, a lo largo de dos semanas. El lado tratado con calor mejoró en las medidas de la película lagrimal y de las glándulas; los participantes refirieron además una comodidad más duradera, sobre todo si seguían usándolo de forma ocasional. La asignación por ojos no permite separar del todo los síntomas de la persona en su conjunto, y la comparación inicial fue breve.

  11. Emulsión catiónica frente a un colirio lubricante convencional

    Un ensayo multicéntrico abierto aleatorizó a 79 pacientes con ojo seco de leve a moderado a una emulsión catiónica o a un colirio de alcohol polivinílico y povidona. A las cuatro semanas, el tiempo de ruptura lagrimal y la tinción con verde de lisamina mejoraron más con la emulsión, y ambos grupos toleraron el tratamiento. La muestra modesta, el breve seguimiento y el diseño abierto dejan sin aclarar la magnitud de un beneficio relevante para el paciente.

  12. Lentes esclerales en la enfermedad compleja de la superficie ocular

    Una revisión de historias clínicas en un centro de tercer nivel examinó a 212 personas valoradas para lentes esclerales por diversas afecciones de la superficie ocular. Entre las 115 que completaron la adaptación, los objetivos terapéuticos se alcanzaron en todas menos dos, y la agudeza visual media mejoró. La población seleccionada, formada por pacientes derivados, y la falta de un comparador hacen que los resultados describan el uso con éxito tras la adaptación, no la probabilidad de que cualquier paciente con ojo seco se beneficie.

Patrones poblacionales, riesgo e impacto diario

Estos estudios procedían de países, edades y definiciones de la enfermedad distintos, y uno de ellos examinó la lectura en personas mayores. Sus porcentajes describen sus propias muestras y no deben combinarse en una única estimación universal de la prevalencia.

  1. Las personas mayores con ojo seco referían más dificultad para leer

    La Salisbury Eye Evaluation examinó a 1981 personas mayores con preguntas sobre síntomas de ojo seco y hábitos de lectura y con una tarea cronometrada de lectura en voz alta. Los participantes con síntomas referían con más frecuencia dificultad para leer o evitaban leer el periódico, pero la velocidad ajustada de lectura en voz alta no era claramente menor. Sus medidas transversales no permiten establecer que el ojo seco causara el cambio en los hábitos de lectura.

  2. El ojo seco en el Beaver Dam Offspring Study

    Un análisis de una cohorte de 3275 adultos halló síntomas de ojo seco en el 14,5 %, con una prevalencia mayor en las mujeres. El uso de lentes de contacto, las alergias, la artritis, la enfermedad tiroidea y algunos medicamentos se asociaron con el ojo seco, que además se acompañaba de puntuaciones más bajas de calidad de vida general y relacionada con la visión. La definición basada en cuestionarios y el diseño observacional no permiten establecer causas.

  3. Prevalencia en una cohorte británica de gemelas

    Una encuesta transversal a 3824 mujeres de TwinsUK halló que el 9,6 % declaraba un diagnóstico de ojo seco con uso de lágrimas artificiales, mientras que el 20,8 % declaraba síntomas recientes. La edad, la alergia, la artritis y varias enfermedades con dolor crónico se asociaron con las medidas de la enfermedad. Esta encuesta, más amplia, reutiliza la cohorte TwinsUK estudiada en 2013 para la sensibilidad al dolor, en lugar de aportar una población independiente; las medidas autodeclaradas también limitan la generalización.

  4. Una estimación nacional del ojo seco en Corea del Sur

    Un análisis de 11 666 adultos de la encuesta nacional de salud de Corea estimó que el 8,0 % declaraba un diagnóstico clínico y el 14,4 %, síntomas. El sexo femenino, la edad, la cirugía ocular previa, el estrés y la enfermedad tiroidea se asociaron con ambos resultados. Estas asociaciones de una encuesta identifican grupos que merece la pena estudiar, pero no muestran que un factor concreto cause el ojo seco.

  5. Dónde se concentraba el ojo seco en Corea del Sur

    Otro análisis, de carácter espacial, con 16 431 participantes de la encuesta nacional coreana halló más ojo seco declarado en las zonas urbanas que en las rurales, con asociaciones relacionadas con la humedad y las horas de sol. Amplía el panorama ambiental, pero las medidas regionales de exposición y una encuesta transversal no pueden aislar la causa en una persona concreta. Este artículo se solapa en parte con la población del informe sobre la prevalencia nacional citado más arriba.

  6. Uso de pantallas y ojo seco en escolares

    Los investigadores compararon a 28 niños clasificados con ojo seco y 260 controles. Una mayor exposición total a pantallas y el uso del móvil se asociaron con el ojo seco, mientras que el tiempo de ordenador por sí solo no mostró una asociación clara. Este estudio observacional plantea una pregunta sobre los hábitos de uso de dispositivos, pero no puede separar la exposición a pantallas de otras diferencias entre los niños.

  7. La falta de sueño como factor de estrés experimental para la película lagrimal

    Veinte hombres sanos fueron asignados a una condición de privación de sueño o a un control, y se les midió repetidamente la lágrima. A la mañana siguiente, el grupo privado de sueño tenía mayor osmolaridad lagrimal, un tiempo de ruptura lagrimal más corto y menos humectación en la prueba de Schirmer. Este experimento controlado y de corta duración respalda un efecto de la falta aguda de sueño sobre la fisiología lagrimal, pero no evaluó a pacientes con ojo seco establecido ni la restricción repetida del sueño.

  8. Hallazgos glandulares en trabajadores con muchas horas de pantalla

    Un estudio de casos y controles comparó a 53 personas que usaban pantallas más de cuatro horas al día con 40 que las usaban menos tiempo. Los trabajadores con un uso más prolongado presentaban peores medidas de síntomas, tinción, ruptura lagrimal y glándulas de Meibomio, incluso cuando el volumen lagrimal era normal. La exposición no se asignó, de modo que los patrones de trabajo y otros factores pueden explicar parte de la diferencia.

  9. Alimentación, vitamina D y medidas del ojo seco

    Un estudio transversal midió la alimentación, la vitamina D sérica, los síntomas y los signos lagrimales de 247 veteranos varones de edad avanzada. Una mayor adherencia a la dieta mediterránea se asoció, de forma inesperada, con una mayor clasificación como ojo seco, mientras que los niveles de vitamina D no se asociaron con la presencia de la enfermedad y solo mostraron una pequeña asociación con los síntomas. Se trata de datos observacionales que generan hipótesis, no de un motivo para cambiar la alimentación ni para recetar suplementos por el ojo seco.

  10. ¿Cuánta de la variación del ojo seco es de origen familiar?

    Un análisis de gemelas encuestó a 3930 mujeres británicas y examinó los signos de ojo seco en 606. Las gemelas idénticas se parecían entre sí más que las no idénticas en varios resultados; la heredabilidad estimada por el modelo fue del 29 % para los síntomas y del 41 % para el diagnóstico con uso de lágrimas. Las estimaciones variaban mucho según el signo, y el muestreo compartido y las decisiones sobre la medición condicionan estas estimaciones poblacionales.

  11. Función de la película lagrimal en la diabetes tipo 1

    Los investigadores compararon a 53 personas con diabetes tipo 1 con 40 controles de la misma edad y evaluaron la neuropatía en el grupo con diabetes. La estabilidad y la cantidad de la lágrima, la calidad lipídica y la sensibilidad corneal eran menores con diabetes, mientras que las puntuaciones de síntomas eran similares. Una neuropatía más grave se acompañaba de una peor estabilidad lagrimal, pero la comparación transversal no puede determinar si la neuropatía produjo los cambios de la superficie.

Evolución clínica, mediciones y mecanismos

Las mediciones objetivas pueden explicar parte del ojo seco, pero los síntomas y los signos a menudo divergen. Los estudios siguientes muestran qué recogían determinadas pruebas en pacientes seleccionados y dónde sus conclusiones siguen siendo limitadas.

  1. Los cambios de la osmolaridad lagrimal no se correspondían con el alivio de los síntomas

    Un estudio retrospectivo comparó dos visitas de 186 pacientes con ojo seco que recibían la atención habitual. Los cambios de la osmolaridad lagrimal no se correspondían de forma relevante con los cambios en los síntomas ni en la tinción corneal, mientras que la tinción y los síntomas mostraban una relación modesta. Los tratamientos no estaban estandarizados, y una revisión clínica de dos visitas no permite descartar el valor de la osmolaridad en otros contextos.

  2. Cambios del ojo seco y de las glándulas tras la cirugía de cataratas

    Una serie prospectiva siguió a 48 pacientes antes de la cirugía de cataratas y uno y tres meses después. Los síntomas, los hallazgos del borde palpebral y la ruptura lagrimal empeoraron, y la expresión del meibum disminuyó al tercer mes; la estructura glandular medida y varias medidas del volumen lagrimal no cambiaron con claridad. Sin una comparación con personas no operadas, el estudio no puede separar del todo la cirugía del paso del tiempo y de los cuidados posoperatorios.

  3. La baja humedad provoca cambios medibles en la superficie

    Diecinueve pacientes con ojo seco y 20 controles sin síntomas pasaron dos horas en una cámara con una humedad relativa del 5 %. Ambos grupos presentaron después más tinción corneal, una ruptura lagrimal más corta y más MMP-9 lagrimal. Esta exposición controlada demuestra una respuesta aguda al aire muy seco, aunque no mide la enfermedad a más largo plazo en las condiciones habituales de interior.

  4. Mapas del grosor del epitelio corneal

    Mediante tomografía de coherencia óptica se obtuvieron mapas del epitelio corneal de 100 pacientes con ojo seco sintomático y 35 controles. El epitelio superior era más delgado en el grupo con ojo seco, y una mayor gravedad de la enfermedad se asociaba con patrones de grosor más irregulares; el grosor central no distinguía bien los grupos. Este estudio transversal propone una medida de imagen adicional, no una regla diagnóstica por sí sola.

  5. La mejor prueba depende de la enfermedad de base

    Un estudio comparativo midió los síntomas, la osmolaridad, el tiempo de ruptura, la tinción y la producción de lágrimas en 125 pacientes de seis afecciones oculares o sistémicas definidas y en 24 controles. Los patrones de las pruebas diferían según la enfermedad; ninguna medida recogía por igual a todos los grupos. La exactitud muy alta comunicada para un conjunto combinado de pruebas se obtuvo en esta muestra seleccionada y necesita validación externa.

  6. Citocinas inflamatorias en el Sjögren y en otros tipos de ojo seco

    Las muestras de lágrima de 20 personas con ojo seco por Sjögren, 20 con ojo seco no asociado a Sjögren y 20 controles mostraron valores más altos de IL-17 e IL-22 en los dos grupos con enfermedad, sobre todo en el de Sjögren. Los niveles de citocinas se correlacionaban con algunas medidas de síntomas y de la superficie. Esta pequeña comparación transversal respalda una señal inflamatoria, pero no demuestra que las citocinas causaran la afección.

  7. Ojo seco tras SMILE y LASIK

    Un estudio prospectivo no aleatorizado siguió a 176 pacientes tras SMILE o tras una de dos técnicas de LASIK. La ruptura de la película lagrimal y los síntomas empeoraron al principio tras todos los procedimientos, pero varias medidas a los seis meses favorecieron al SMILE frente al LASIK. La elección de la cirugía no fue aleatoria, por lo que las diferencias iniciales o de tratamiento pueden contribuir a la aparente ventaja.

  8. Una prueba rápida de un marcador inflamatorio

    En cuatro centros, los investigadores compararon una prueba rápida de MMP-9 lagrimal con una clasificación clínica del ojo seco en 237 pacientes. Según se exigieran o no síntomas en la definición de referencia, la concordancia positiva fue del 81 % al 86 % y la negativa, del 97 % al 98 %. La concordancia con una definición clínica construida para el estudio es útil, pero no convierte a la MMP-9 en un patrón de referencia diagnóstico independiente.

  9. Pérdida glandular frente a meibum exprimido

    En 26 personas con disfunción obstructiva de las glándulas de Meibomio, los párpados inferiores mostraban más pérdida glandular y un meibum exprimido de peor calidad que los superiores. La calidad del meibum se correspondía con la ruptura lagrimal y la tinción, mientras que la cantidad de pérdida glandular no. Este pequeño estudio transversal apunta a que la función y el aspecto de las glándulas aportan información clínica distinta.

  10. Cambios tempranos de la superficie ocular tras la cirugía refractiva

    Una comparación prospectiva siguió durante tres meses a 15 pacientes operados con SMILE y 32 con LASIK de femtosegundo, midiendo los signos lagrimales y los mediadores inflamatorios. Con SMILE, los aumentos de algunos marcadores lagrimales duraron menos y la ruptura lagrimal y la sensibilidad corneal fueron mejores al principio; otros mediadores no difirieron. Los grupos, pequeños y no aleatorizados, limitan las afirmaciones causales y las predicciones a largo plazo.

  11. Dispersión de la luz y calidad visual en el ojo seco

    Una comparación de 35 pacientes con ojo seco y 20 controles midió la dispersión de la luz hacia delante y la retrodispersión corneal. Los dos subgrupos con ojo seco presentaban más dispersión hacia delante, mientras que una mayor retrodispersión corneal era más evidente cuando había tinción punteada central. Los hallazgos relacionan la alteración de la superficie con la calidad óptica, pero este estudio pequeño no puso a prueba un tratamiento ni una tarea visual funcional.

  12. Cuando los síntomas de ojo seco y las pruebas lagrimales no coinciden

    Una encuesta poblacional con exploración de 2262 residentes de zonas rurales de China comparó los síntomas declarados con los resultados de la ruptura lagrimal y de la prueba de Schirmer. Cerca del 42 % quedó en un grupo en el que los síntomas y los signos medidos no coincidían. Este desajuste considerable aconseja no fiarse de una sola medida, aunque el porcentaje exacto depende de las definiciones del estudio y de las dos pruebas elegidas.