Investigación ocular / Ojo seco / 2021
Investigación sobre el ojo seco en 2021: 33 estudios destacados en humanos
Los estudios probaron nuevos tratamientos, describieron la carga del ojo seco y los problemas de sueño, y afinaron las mediciones de la película lagrimal, las glándulas y los nervios corneales.
El panorama de 2021
Destacan tres temas:
- Los ensayos controlados de tratamiento probaron nuevas formulaciones de fármacos y nuevos procedimientos, y a menudo hallaron respuestas distintas en los signos y en los síntomas.
- Grandes cohortes poblacionales y clínicas relacionaron el ojo seco con una peor calidad de vida, alteraciones del sueño y complicaciones corneales, sin establecer una causalidad en un solo sentido.
- Los estudios de imagen y moleculares perfilaron posibles subtipos de la enfermedad, pero la mayoría de los marcadores propuestos todavía necesita una validación clínica independiente.
Cada título enlazado abre el estudio en PubMed, en el sitio web de la editorial o en su página DOI. Esas páginas están en inglés.
Qué muestra la investigación
Los estudios de 2021 ampliaron las opciones de tratamiento y las herramientas de medición del ojo seco, y mostraron de nuevo que los síntomas y los signos objetivos pueden apuntar en direcciones distintas. Los grandes conjuntos de datos describieron la carga de la enfermedad y sus asociaciones, aunque la mayoría no pudo establecer qué factor apareció primero. Las comparaciones controladas y las pruebas independientes ayudaron a distinguir los hallazgos más sólidos de los primeros indicios.
Ensayos de tratamiento
Las comparaciones controladas probaron colirios, procedimientos sobre las glándulas y un recordatorio en el ordenador. Algunos tratamientos mejoraron los signos de la superficie sin alcanzar un criterio principal de síntomas; los ensayos más pequeños o sin enmascaramiento deben replicarse antes de sacar conclusiones generales.
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Lágrimas artificiales de base lipídica frente a las acuosas
Un ensayo multicéntrico enmascarado de seis meses asignó a 99 personas con ojo seco a lágrimas artificiales de base lipídica o acuosas, aplicadas al menos cuatro veces al día. Los síntomas mejoraron en ambos grupos ya en el primer mes, mientras que la ruptura lagrimal y la tinción mejoraron más tarde; el grado de la capa lipídica solo aumentó con las gotas lipídicas. El ensayo comparó dos productos activos en una muestra modesta, de modo que no puede estimar el beneficio de ninguno frente a no añadir tratamiento.
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Ciclosporina sin agua en el ensayo ESSENCE
En un ensayo enmascarado y controlado con vehículo, 328 pacientes usaron ciclosporina sin agua al 0,1 % o su vehículo dos veces al día durante 12 semanas. La tinción corneal mejoró más con la ciclosporina en la semana cuatro, pero el ensayo no alcanzó su segundo criterio principal, la puntuación de síntomas del OSDI; una valoración independiente de la sequedad favoreció al tratamiento. Este resultado dividido aconseja no dar por hecho que una mejor medida de la superficie implique un alivio igual de claro de los síntomas en conjunto.
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Colirio de suero de donante frente al de suero del propio paciente
Un estudio piloto cruzado con doble enmascaramiento administró a pacientes con ojo seco grave, durante un mes cada uno, colirio elaborado con su propio suero y con suero de donante, con un periodo de lavado entre ambos. Quince de los 19 pacientes incluidos completaron el estudio, y los cambios en los síntomas fueron pequeños y similares con ambos preparados. La muestra pequeña y los periodos breves dejan una incertidumbre considerable sobre la equivalencia y la seguridad a más largo plazo.
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Añadir la expresión glandular a la luz pulsada intensa
Se aleatorizó a 60 pacientes con disfunción de las glándulas de Meibomio en cuanto al orden en que recibían, a lo largo de cuatro sesiones, luz pulsada intensa sola y luz más expresión glandular. Añadir la expresión mejoró la ruptura lagrimal más que la luz sola, pero las puntuaciones de síntomas, la tinción y las medidas de secreción glandular no mostraron un beneficio añadido claro. Ambas secuencias incluían tratamiento activo con luz, y el diseño cruzado limita la estimación de un efecto duradero propio.
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Reproxalap frente a vehículo en fase 2b
Un ensayo multicéntrico con doble enmascaramiento asignó a 300 pacientes con ojo seco a dos concentraciones de reproxalap o al vehículo durante 12 semanas. La concentración más alta mostró ventajas modestas en la sequedad ocular y en la tinción corneal nasal, con un patrón de dosis y respuesta. Se evaluaron varios signos y síntomas, por lo que estos hallazgos de fase 2 necesitaban un ensayo confirmatorio posterior.
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Trehalosa y ácido hialurónico tras la cirugía de cataratas
Un estudio italiano aleatorizado asignó a 98 pacientes de cataratas con una superficie ocular sana antes de la operación a trehalosa más ácido hialurónico, a ácido hialurónico solo o a ningún colirio adicional. La producción de lágrimas y las puntuaciones de síntomas mejoraron antes en el grupo de la combinación, y las medidas nerviosas confocales volvieron antes a los valores iniciales a lo largo de ocho meses. El ensayo, realizado en un solo centro, estudió los cambios posoperatorios de la superficie, por lo que sus hallazgos no establecen directamente un beneficio en el ojo seco crónico fuera de la cirugía.
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Recordatorios de parpadeo para usuarios de ordenador
Un ensayo aleatorizado con enmascaramiento simple comparó avisos frecuentes de parpadeo en pantalla con avisos poco frecuentes en 46 usuarios de ordenador con ojo seco. Al cabo de 15 días, el grupo de avisos frecuentes tenía mejores puntuaciones de síntomas del OSDI, y la frecuencia de parpadeo también mejoró en la comparación de seguimiento del estudio. El ensayo fue pequeño y breve, y los participantes podían ver la frecuencia de los avisos, lo que hace posibles los efectos de las expectativas.
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Estradiol tópico en el ojo seco posmenopáusico
Un estudio de fase 2 enmascarado aleatorizó a 104 mujeres posmenopáusicas con ojo seco moderado o grave a tres pautas de estradiol o al vehículo durante tres meses. La producción de lágrimas y los síntomas mejoraron dentro de los grupos, pero la comparación principal de la producción lagrimal no distinguió el estradiol del vehículo; solo una comparación de la tinción inferior favoreció a la dosis más alta. Este resultado exploratorio no establece que el colirio de estradiol sea un tratamiento eficaz.
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Luz pulsada intensa frente a compresas calientes y masaje
Un ensayo aleatorizado asignó a 132 pacientes con ojo seco de origen meibomiano a luz pulsada intensa o a compresas calientes más masaje glandular. El grupo de la luz presentó medidas glandulares y lagrimales más favorables a corto plazo y refirió una mayor satisfacción al cabo de un mes. Los tratamientos activos no podían enmascararse con facilidad, y el breve seguimiento del estudio no muestra si la diferencia se mantiene.
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Ciclosporina en dosis baja con trehalosa
Un ensayo multicéntrico enmascarado de fase 2 aleatorizó a 114 pacientes con ojo seco moderado o grave a formulaciones de ciclosporina en dosis baja con trehalosa, a placebo o a un tratamiento de referencia. El criterio principal de tinción corneal no difirió de forma significativa en el análisis completo; una formulación mejoró la ruptura lagrimal en una medida secundaria. Los resultados dispares y los pequeños grupos de tratamiento no respaldan una afirmación firme de eficacia.
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Luz pulsada más expresión glandular frente a compresas calientes
Un ensayo aleatorizado asignó a 120 personas con disfunción de las glándulas de Meibomio a tres sesiones de luz pulsada intensa más expresión glandular o a compresas calientes más expresión. La ruptura lagrimal y las puntuaciones de síntomas SPEED mejoraron más en el grupo tratado con luz, aunque la comparación de la tinción no difirió con claridad. Sin un procedimiento de luz simulado y con un seguimiento breve, los efectos de las expectativas y la duración del beneficio siguen siendo cuestiones abiertas.
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Seguridad de las pautas cortas en cuatro ensayos con loteprednol
Un análisis secundario agrupado combinó cuatro ensayos aleatorizados de etabonato de loteprednol al 0,25 % para los brotes de ojo seco, y comparó a unos 1430 participantes con tratamiento activo con 1438 que recibieron el vehículo. Con las pautas cortas, los acontecimientos adversos y los aumentos de la presión ocular fueron poco frecuentes, aunque numéricamente algo más altos con el corticoide. Se trata de cohortes de ensayos reutilizadas, no de pacientes nuevos; excluían a las personas con glaucoma y no permiten establecer la seguridad del uso repetido o prolongado.
Medición, imagen y biología de la superficie ocular
Estos estudios midieron los nervios, la química de la lágrima, las células inmunitarias, los microbios y las imágenes de las glándulas. La mayoría identifica patrones prometedores en muestras seleccionadas; una prueba clínica útil necesita además ser repetible y estar validada en pacientes nuevos.
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Pérdida de nervios corneales en los distintos subtipos de ojo seco
Mediante microscopia confocal se compararon los nervios corneales de 70 pacientes con ojo seco y 42 controles. La densidad y el número de nervios eran menores en el ojo seco, sobre todo en el subgrupo acuodeficiente en comparación con los casos evaporativos. Esta comparación retrospectiva y transversal no puede mostrar si los cambios nerviosos precedieron a la sequedad o fueron consecuencia de la enfermedad crónica de la superficie.
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Células inmunitarias recogidas de la superficie ocular
Los investigadores aplicaron citometría de flujo a lavados de la superficie ocular de 48 pacientes con ojo seco y 15 controles. Varias poblaciones de leucocitos y de linfocitos T diferían, y en algunos ojos acuodeficientes con tinción aparecieron proporciones más altas de neutrófilos y más bajas de linfocitos citolíticos naturales. Estos grupos transversales modestos muestran un patrón inmunitario, no un marcador validado ni una prueba de que modificar esas células mejoraría los síntomas.
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Las células dendríticas corneales como posible pista inmunitaria
Una revisión de historias clínicas de Veterans Affairs contó las células dendríticas activadas en imágenes confocales de 128 personas con síntomas de ojo seco. Un umbral de dos células por imagen central detectó la enfermedad inmunitaria sistémica con una sensibilidad del 60 % y una especificidad del 77 %; los recuentos descendieron en un subgrupo de 12 personas evaluado antes y después de un tratamiento antiinflamatorio. El punto de corte y la observación sobre el tratamiento proceden de muestras pequeñas y seleccionadas, y necesitan validación prospectiva.
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Actividad génica conjuntival en el ojo seco por Sjögren
Mediante citología de impresión se comparó la expresión génica conjuntival de siete mujeres con queratoconjuntivitis seca relacionada con el Sjögren y de 19 controles. Diferían cincuenta y tres de los 594 genes medidos, y varias señales de vías inmunitarias se relacionaban además con la inestabilidad lagrimal o con la tinción de la superficie. El grupo de pacientes, muy pequeño, y las numerosas comparaciones de genes hacen de estos datos pistas sobre los mecanismos, no dianas terapéuticas establecidas.
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Bacterias oculares en la diabetes y el ojo seco
Se sometieron a secuenciación 16S muestras de lágrima de 115 personas repartidas en cuatro grupos: diabetes con ojo seco, solo diabetes, solo ojo seco y controles. El grupo con diabetes y ojo seco presentó la mayor diversidad bacteriana medida y un patrón de comunidad distinto. Los grupos eran pequeños y se tomaron muestras una sola vez, por lo que el estudio no puede aclarar si los microbios contribuyeron a la sequedad o cambiaron con ella.
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Una capa lipídica gruesa no siempre es tranquilizadora
Un estudio de interferometría agrupó 201 ojos de 102 pacientes con ojo seco según el grosor de la capa lipídica lagrimal. Los ojos con las lecturas más gruesas tenían peor ruptura lagrimal y más tinción de la superficie que el grupo intermedio, pese a puntuaciones similares de pérdida de glándulas de Meibomio. Una única medición lipídica no reflejó la salud lagrimal global en esta muestra clínica seleccionada, y analizar dos ojos por persona complica la interpretación.
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Repetibilidad de la ruptura lagrimal no invasiva
A ochenta voluntarios adultos se les midió varias veces la ruptura lagrimal no invasiva con el Keratograph. Los resultados variaron de forma considerable con un mismo examinador y no separaron con nitidez a los participantes con ojo seco de los demás en esta muestra. Los hallazgos advierten contra fiarse de una sola lectura, aunque no muestran que la prueba carezca de valor cuando se combina con los síntomas y otros signos.
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Metabolitos lagrimales que distinguen el síndrome de Sjögren
Un estudio prospectivo midió 104 metabolitos lagrimales en 40 pacientes con Sjögren recién diagnosticado y en 40 personas con otras causas de sequedad. Un modelo de nueve metabolitos separó los grupos con un área bajo la curva comunicada de 0,83. El pequeño conjunto de datos de desarrollo necesita validación en una población clínica independiente antes de que esta firma pueda orientar el diagnóstico.
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Una prueba portátil de osmolaridad lagrimal
Una comparación retrospectiva utilizó el dispositivo I-Pen en 33 pacientes con ojo seco sintomático y 32 controles. Una osmolaridad más alta se acompañaba de peores medidas lagrimales y de síntomas, y un punto de corte elegido a partir de estos datos mostró una sensibilidad y una especificidad de cerca del 91 % cada una. Seleccionar y probar el umbral en la misma muestra clínica pequeña puede sobrestimar la exactitud en la práctica habitual.
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Lectura automatizada de las imágenes de las glándulas de Meibomio
Los investigadores entrenaron y evaluaron un modelo de aprendizaje profundo con 728 imágenes clínicas anonimizadas de meibografía para delimitar las glándulas y medir su forma. La concordancia con los contornos trazados a mano alcanzó una puntuación Dice media de cerca de 0,84 en el conjunto de prueba. Las imágenes procedían de un solo aparato, y la exactitud de la segmentación no establece por sí misma un diagnóstico exacto del ojo seco ni mejores resultados para los pacientes.
Patrones poblacionales, impacto y enfermedades relacionadas
Estos estudios combinan grandes cuestionarios, cohortes clínicas y registros administrativos. Sus definiciones difieren, y la mayoría mide asociaciones en un único momento en lugar de mostrar que una exposición causó el ojo seco.
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Ojo seco y calidad de vida física y mental
En la cohorte neerlandesa Lifelines, 78 165 adultos respondieron cuestionarios sobre el ojo seco y la salud general. El ojo seco se asoció con peores puntuaciones de calidad de vida física y mental incluso tras el ajuste por otras muchas enfermedades, y unos síntomas más frecuentes se acompañaban de peores puntuaciones. Las medidas transversales y autodeclaradas no pueden determinar si el propio ojo seco causó la diferencia.
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Enfermedades sistémicas y gravedad del ojo seco en DREAM
Un análisis secundario siguió a 535 participantes estadounidenses de DREAM con ojo seco moderado o grave mediante pruebas oculares estandarizadas y puntuaciones de síntomas. El síndrome de Sjögren, la rosácea, la artritis reumatoide, la enfermedad arterial periférica y el antecedente de tabaquismo diario se acompañaban de peores signos objetivos, pero ninguna de las afecciones estudiadas guardaba una relación clara con las puntuaciones de síntomas. Son comparaciones observacionales dentro de un ensayo de tratamiento, de modo que no demuestran que esas afecciones causaran los peores hallazgos oculares.
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Patrones de riesgo distintos para los subtipos de ojo seco
Los investigadores examinaron a 1125 visitantes de una exposición científica pública con cuestionarios, pruebas lagrimales y meibografía; el 38 % cumplía sus criterios de ojo seco. Dormir menos y el sexo femenino figuraban entre los factores relacionados con el déficit acuoso, mientras que la exposición a pantallas y el uso de lentes de contacto se relacionaban con la forma evaporativa. Los visitantes de la exposición eran una muestra de conveniencia, y unas mediciones puntuales no pueden mostrar que esas exposiciones desencadenaran uno u otro subtipo.
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Factores del estilo de vida medidos junto con pruebas clínicas de ojo seco
Un estudio comunitario examinó a 322 personas mediante preguntas sobre síntomas y pruebas de la superficie ocular, y halló que 111 cumplían los criterios diagnósticos de ojo seco. Un mayor tiempo de pantalla declarado se asoció con el ojo seco, mientras que un mayor consumo de cafeína mostró una asociación inversa tras el ajuste. Los hábitos declarados en un solo momento dejan margen para la confusión y no permiten establecer que cambiar uno u otro hábito prevenga la enfermedad.
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Hábitos de sueño y ojo seco en una gran encuesta japonesa
Los cuestionarios iniciales de 106 282 adultos japoneses relacionaron la dificultad frecuente para conciliar el sueño con el diagnóstico de ojo seco o con síntomas intensos; la probabilidad ajustada era aproximadamente el doble con la mayor dificultad declarada. Dormir menos y despertarse cansado mostraron patrones similares. El sueño y el estado ocular se evaluaron a la vez y por declaración propia, de modo que la dirección de la relación sigue siendo incierta.
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Patrones de medicación en una cohorte poblacional neerlandesa
Entre 79 606 participantes de Lifelines, los investigadores compararon los síntomas de ojo seco con las clases de fármacos de uso frecuente y con medicamentos concretos, ajustando por muchos diagnósticos de base. Las asociaciones se mantuvieron para los inhibidores de la bomba de protones, los fármacos para el glaucoma y los anticolinérgicos. El uso de medicamentos puede seguir reflejando la gravedad de la enfermedad u otros factores no medidos, por lo que esta encuesta no puede mostrar que cada fármaco cause ojo seco.
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Lesiones corneales en los registros de reclamaciones de Taiwán
Un análisis poblacional de reclamaciones al seguro emparejó a personas con ojo seco acuodeficiente con un grupo de comparación y siguió las erosiones, úlceras o cicatrices corneales en registros de 1997 a 2013. El daño corneal registrado fue más frecuente en el grupo con ojo seco, con una razón de riesgos instantáneos de 2,70. Los códigos de las reclamaciones no miden la gravedad inicial de cada ojo, y las diferencias residuales entre los grupos podrían afectar a la estimación.
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Contaminación atmosférica y ojo seco declarado en mujeres taiwanesas
Los investigadores analizaron a 27 605 participantes del Taiwan Biobank, a quienes asignaron estimaciones de contaminación de su municipio de residencia, y las compararon con el ojo seco declarado. Una mayor exposición al dióxido de nitrógeno y una temperatura más alta se asociaron con el ojo seco en las mujeres tras el ajuste por determinados factores. La exposición medida por zonas y el diseño transversal limitan la interpretación causal individual, pese al largo periodo que abarcan los datos ambientales.
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Carga del ojo seco en una encuesta del Reino Unido
Una encuesta por internet comparó a 1002 adultos que declaraban tener ojo seco con 1003 que no lo tenían, mediante cuestionarios sobre la visión y las actividades diarias. El grupo con ojo seco refirió un peor funcionamiento relacionado con la visión, y una mayor intensidad de los síntomas se acompañaba de más problemas en el trabajo y en las actividades. El reclutamiento por correo electrónico y el diagnóstico autodeclarado hacen que los hallazgos sean vulnerables a sesgos de selección y de declaración.
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Prevalencia del ojo seco y enfermedades asociadas en la cohorte Lifelines
Los cuestionarios de 79 866 adultos de la cohorte neerlandesa Lifelines clasificaron al 9,1 % como personas con ojo seco. El sexo femenino, el uso de lentes de contacto y una amplia variedad de enfermedades sistémicas se asociaron con la afección, lo que ofrece una gran referencia poblacional para análisis posteriores de la misma cohorte. La estimación se basa en síntomas declarados y en un diagnóstico previo, no en una exploración ocular estandarizada, y el diseño transversal no establece causas.
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Síntomas de ojo seco en una encuesta comunitaria de Ghana
Una encuesta comunitaria estratificada entrevistó a 1316 adultos de Ghana y halló una proporción alta por encima de su umbral de puntuación de síntomas; la mayor edad, el sexo femenino, la artritis y la alergia ocular se asociaron con esas puntuaciones. La encuesta midió síntomas y no confirmó la enfermedad de ojo seco con pruebas lagrimales o de la superficie. Sus asociaciones transversales no permiten establecer causas, y la cifra de síntomas no debe leerse como la prevalencia de la enfermedad clínica.